miércoles, octubre 25, 2006

Millon Dollar Baby

09/02/2005....
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Una vez, a raíz de la obra maestra que es "Porco Rosso" dije que la poesía es una cosa rara ya que aparece donde menos te lo esperas. Pues bien, sabía que "Millon Dolar Baby" podía ser una buena pinícula, pero no me esperaba que fuese una puta obra maestra, que fuese pura poesía y puro sentimiento. Hace 4 días que fui a ver "Million Dollar Baby" y salí flotando del cine. Estaba en tal estado de shock que decidí esperar hasta hoy para escribir, por si la sensación había desaparecido...pero no, aún sigue ahí.

Con el logo de la Warner en blanco y negro, y el sonido de una guitarra acústica que nos recuerda poderosamente el bello tema principal de "Sin Perdón", arranca la última pinícula del clásico entre los clásicos del cine norteamericano. Emocionante, muy bella (que nadie piense que esto es simplemente una pinícula de boxeo, porque no lo es, no es un "Rocky" femenino ni similar), y con la cadencia y el poso de una solidez narrativa definitivamente perdida, Eastwood nos entrega la mejor pinícula de su carrera, tras (o junto a, quizá) "Sin Perdón", para ello además cuenta con su viejo compinche, Morgan Freeman (que tiene un papel, con voz en off incluída, relativamente similar al de "Cadena perpetua") y con una arrasadora Hilary Swank (se me cae la baba), que está inconmensurable, como mujer trabajadora que lleva 20 años sirviendo mesas y ganando malas propinas a la búsqueda desesperada de una última oportunidad (no sólo económica), esta vez de la mano del boxeo.

Tres actorazos, con tres papeles primorosamente escritos, que literalmente bordan sus interpretaciones, la química entre ellos traspasa literalmente la pantalla. Ahora me pregunto si existe algún actor que pueda demostrar un mayor "feedback" con sus "partenaires" que Clint Eastwood?. Yo ya no lo conozco.

El guión de Paul Haggis (que también coproduce la pinícula) está basado en historias de F.X. Toole, que a tenor de lo visto en la pinícula deben de guardar mucha sintonía con el espíritu, personajes, cualidades e inquietudes humanas y humanistas, etc., que ha venido desarrollando Eastwood en una parte de su filmografía como director.

El equipo habitual de Malpaso luce de primera, el veterano Henry Bumstead convierte el gimnasio en un personaje más (Morgan Freeman de hecho tiene su habitación, con cama incluída en él), Joel Cox realiza un montaje de verdadero artesano, y el director de fotografía Tom Stern (que debutara con Clint, en la anterior "Mystic River") está muchísimo mejor, usando siempre amplias zonas de sombras donde los personajes se ocultan, o esconden parcialmente sus rostros, muy en la tradición del cine negro clásico, sólo que en color; por su parte el propio Eastwood compone la música, apoyado esta vez por Lennie Niehaus (que vuelve a incorporarse a Malpaso) ocupándose de las orquestaciones. Dos horas y cuarto de una vibrante y hermosa rareza, de un tipo de cine que se nos va y que probablemente desaparecerá cuando lo haga este veterano de 75 años, que no muestra en "Million Dollar Baby" el menor síntoma de senectud, chochez, encastillamiento de espaldas al mundo y la sociedad actual, dimisión ideológica y artística o agotamiento.

Aunque es fácil decirlo viendo la pinícula, y viendo cómo lo ha hecho Eastwood, ahora me parece imposible imaginar otro director para "Million Dollar Baby" que el Eastwood actual, o sea el setentón, tal vez quizá el Huston que rodó "Los muertos" y "Fat City", cineastas de esa cuerda, y desde luego crepusculares, que no chochos, que hay una gran diferencia. Estoy absolutamente seguro de que al final del siglo XXI, cuando exista una asignatura OBLIGATORIA en las escuelas sobre el séptimo arte, Clint Eastwood merecerá un capitulo entero para analizar la evolución cinematográfica de este hombre que comenzó protagonizando "spaghetti/westerns"...

En esta pinícula, nos ha vuelto a demostrar su habilidad para explicarnos una historia que podría ser real, y que si nos la tratara de explicar cualquier otra persona, no pasaría de la sección de "las cosas de la vida" del Periódico; conduce el ritmo argumental del film de una manera lenta, poética, pero eficaz, para llevarnos a un clímax final tan abrumador, que uno sale de la proyección recordando, escena tras escena toda esta maravillosa secuencia final. En definitiva, con "Mystic River" parecía que ya nos lo había explicado todo, pero el viejo Clint tiene todavía muchas "balas en su recamara"...

La manera que Clint hace la dirección del cine que vemos en "Millon" es sublime, dotando de personalidad a la pinícula. Pero no puedo decir nada "sensato" sobre "Million Dollar Baby". Cada plano, cada ambiente, cada textura es magia. Cada escena te sumerge más y más en la historia y en los personajes, cargando la tensión emocional con pulso de cirujano hasta soltarla en el momento exacto. Ni un segundo antes, ni un segundo después.

La narración se desliza a través de tus ojos y oídos, suave como un guante, sin una escena forzada, y con un tempo cuidadosamente medido. Empiezas a ver la pinícula, arrullado por el ritmo suave de la misma pero al mismo tiempo preguntándote de qué va a aquello... y de repente, ¡zas!, te das cuenta de que estás completamente atrapado, de que Eastwood ha conseguido que se establezca un vínculo entre tu persona física, real, de la butaca y los personajes de ficción de la pinícula, que va más allá de lo normal, que es casi sobrenatural. Cuando la pinícula acaba, cerrándose sobre sí misma y dotando de sentido a cualquier detalle que aún se te escapara, se encienden las luces y te levantas para irte, y en ese preciso momento tienes la certeza de haber visto una OBRA ABSOLUTAMENTE MAESTRA. Pero la atracción de la que hablo no termina ahí; permanece contigo durante todo el camino de regreso a casa, y mucho más allá.
Esa noche, al irme a la cama, me costó seriamente conciliar el sueño, porque la fuerza de las imágenes de "Million Dollar Baby" me asaltaba, invadía mis pensamientos y no se marchaba de mi cabeza por más que tratara de relajarme.

Una penúltima recomendación, no leáis nada (más) de la pinícula, id a verla con la menor información posible, hay un importante giro de la trama en el tercer acto, que os puede destrozar la pinícula si lo sabéis. Y la última recomendación es que nadie se la pierda cuando la estrenen, aventuro que será uno de los títulos USA más grandes de 2005.

En fin, el Cine existe por y para esto..por y para "Millon Dolar Baby"

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