miércoles, julio 25, 2007

Banderas de Nuestros Padres


Debido a mis continuos viajes (tanto de trabajo como personales) aún no había tenido tiempo de escribir sobre esta gran cinta que pude ver hace poco. Banderas de Nuestros Padres es la última entrega (o media entrega) del genial director Clint Eastwood La cinta cuenta la historia que hay detrás y a los lados, de la famosísima foto del alzamiento de la bandera americana en el monte Suribachi, en la isla de Iwo Jima. Foto esta icónica para todos, los americanos que ven reflejada en ella el patriotismo, camaradería y sacrificio que esperan de sus tropas, y los antiamericanos que, tras curarse de las quemaduras que le producirá el contacto con ella, la interpretan como el típico montaje propagandístico promilitarista y fascista, sin que la realidad les importe demasiado.

Pero el bueno del vetusto director no se centra en la guerra, no. Su película va más allá. Se centra en lo que pasa cuando la mitad de los soldados que van a una batalla no regresan, y los que lo hacen sufren por los demás. Los llamados héroes que igual no lo son, o los que si lo son pero son olvidados. Da igual que fuera una guerra, podría ser una consultoría, lo importante son las personas y lo que queda de ellos tras un trauma tan importante.

La principal baza para mostrar la “verdad” sobre la guerra frente a la visión que tenemos de ella, destilada en los miles de fans que adoran a los nuevos héroes o los no menos numerosos periodistas que los acosan para ver si la dichosa foto es un montaje o no (vayan tranquilos, no lo es), Eastwood y Paul Haggis se valen de montar en paralelo dos momentos de la historia: la batalla en sí, cruel como pocas, y la gira en la que Hayes, Gagnon y Bradley se tuvieron que embarcar al volver a su país. Recorrieron todos los estados de la Unión para que la gente comprase los llamados “Bonos de guerra” pagarés estatales con los que se pretendía involucrar voluntariamente a la gente en el esfuerzo militar, en lugar de sacárselo directamente de los impuestos. Qué locura.

Clint hace una dirección increible, perfecta, preciosa e intimista. La batalla está a la altura de las grandes, y por momentos me pareció mejor que por ejemplo la de "Salvar al Soldado Ryan". ¿Por qué? ..por el montaje paralelo de la historia..impresionante.

En fin, podría escribir mucho más, pero no puedo :( ..así que simplemente decir que es una cinta magnífica, que estoy ansioso por ver la "otra versión" y que merece muchísimo la pena, quizá, de momento, lo mejor de 2007.

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