lunes, noviembre 05, 2007

The Bourne Supremacy

Escrito en 2004....

Bueno, después de la primera entrega del personaje de novela más leído en los aeropuertos de medio mundo, y con el buen sabor de boca que me dejó, y habiendo sido incentivado por las buenas criticas cosechadas en los estrenos fuera de nuestras fronteras, me dirigí a ver lo que se me presentaba como el thriller por excelencia de final de verano: "El Mito de Bourne" (de nuevo clama al cielo..y van...esta absurda y demencial idea de cambiar los títulos, pues que narices tendrá que ver el Mito de Bourne con "The Bourne Supremacy" pero en fins)

Bueno, la historia al estar basada en el segundo libro de Robert Ludlum tenia el material suficiente para hacernos olvidar de nuestro banal devenir por este mundo para centrarnos en las descargas de adrenalina del bueno de Bourne. En esta segunda entrega se trata de una cinta de más acción, de una acción más oscura, más sucia, más enervada, menos sutil que la primera pinícula.

Me explico, las secuencias de acción, son también de acción por el vaivén que adquiere la cámara, a mí, especialmente este movimiento tan "realista" de la cámara me confunde mucho, y no me deja seguir la acción de los acontecimientos, además de poder enmascarar un montaje pobre de las secuencias de acción... Vamos que pillas un "colocón" visual y no puedes enlazar bien una toma con otra...Nada que ver con la sensación de "realidad" que había conseguido Doug Liman en la primera entrega.

Sobre el guión, decir que me parece mucho peor. A todas luces la complicación de la trama no le viene bien al personaje. Si en la primera lo que primaba era una desesperada carrera por saber simplemente quien era quien y porque querían matarlo, en esta segunda se complica demasiado el guionista Tony Gilroy (tan capaz de escribir un bodrio tipo "Armageddon" como de adaptar muy bien a Stephen King en "Eclipse total" (Dolores Claiborne)) y trata de indagar en la compleja personalidad de Bourne..pero fracasa pues lo lleva al extremo y resulta patético y de vergüenza ajena...como en la secuencia del encuentro en Moscú con la hija del político ruso..para llorar de pena. Eso de tratar de construir un tratado psicológico en media hora no resulta bien.

Además el guión es flojo porque contiene más agujeros que un queso de "Grullere". Imagine que yo estoy en Macedonia, y de repente aparezco en Avilés al día siguiente ( verídico :) ) y me acusan de que antes de ayer estaba en Sevilla pero no se sabe como he vuelto a Macedonia y Avilés en un día. Bueno, pues ahora multiplique las distancias por 5, tome países de 3 continentes, y crea que la CIA no es capaz de saber por donde ha ido una persona..Ohhhhhhhhhhh !!!!! Tenemos que los taxis rusos son más duros que un tanque y que un Mercedes blindado se destroza antes que un lada jejejejeje. Sin contar que como agente secreto, Bourne en esta entrega, su discreción deja mucho que desear, totalmente alejado del meticuloso y preciso personaje de la primera.

De todas formas como atisbaba en el cuarto párrafo, lo peor de la cinta es el tembleque que le entra a la cámara cada tres segundos. Es imposible seguir una escena de acción cuando no sabes que está pasando porque la cámara no para de moverse, de enfocar y de rotar. Imposible centrarse en muchos momentos en la cinta, por no decir que entraban ganas de salirse del cine, debido a un desastre visual montado por los de las cámaras y el montador que es mayúsculo.

De hecho se han usado exclusivamente steadys y cámaras al hombro en todo el metraje. Las escenas de persecución se adivinaban, si el dolor ocular te lo permitía. Planos entrecortados, sin coherencia, desenfocados, abuso y superabuso de primeros planos en sucesión, movimiento como el de un barco en mitad de la tormenta perfecta...¿Se tratará de una nueva versión de la escuela dogma? ¿Rodajes a la primera toma con camarógrafos aficionados y falta de presupuesto, o exceso de presupuesto en pastillas de colores?

Todo esto es responsabilidad de Paul Greengrass que no ha sabido llevar la dirección por el camino que debía el personaje, la historia y la pinícula precedente. Este director (que lo único interesante que había hecho es el documental "Bloody Sunday") se ha dejado llevar por una excesiva acción al estilo tradicional Hollywoodiense y no ha podido hacerlo mejor.

En cuanto a los actores, pues la verdad es que la Franka Potente (la novia de Bourne) no aporta nada. Matt Damon hace en esta segunda entrega una interpretación en automático, alejada de la primera, donde ni su mirada ni su interpretación dicen nada. Quizá la única actriz Joan Allen (Pamela Landy en la cinta) sea la que pone más empeño, pero el guión no le deja hacer nada.

Quizá lo único que se salve de la cinta sea que las localizaciones por una vez no se centran en USA (y eso es mérito del escritor de la novela) y la persecución a pié por el centro de Berlín, pena de esa cámara borracha.

En fins, película decepción a todos los niveles que no pasa de ser una más de acción "blockbuster" y que destroza lo conseguido por la primera, que no era mucho, pero resultaba.

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