jueves, diciembre 20, 2007

El Curioso Incidente del Perro a Medianoche

Este es el libro que me he leído esta semana. Seguimos cumpliendo, pese a la época difícil en la que estamos, de un libro por semana. Esta vez le debo el libro a mi padre. El sábado estuve en casa de mis padres buscando unos libros y cómics míos que quería llevarme a casa. No encontré uno de mis libros queridos que adquirí hace poco, en el 2000. Se trata de una edición definitiva de "La Vida es Sueño" del genial Calderón de la Barca. Estoy convencido que está por casa de mis padres, pero como tienen tantísimo libros (calculamos que más de 3000 ...) no hay forma de encontrar nada. Mi padre, me recompensó dejándome y recomendándome "El Curioso Incidente del Perro a Medianoche".

Según el propio libro: "Christopher es un adolescente que conoce todas las capitales del mundo, tiene una increíble capacidad matemática y le gustan las listas y los esquemas y odia el amarillo, el marrón y Francia. Le gustaría ser astronauta de mayor y quiere sacarse el bachiller de matemáticas con sobresaliente. Una noche encuentra al perro de la señora Shears atravesado por un horcón y, espoleado por la intriga y el cariño que siente hacia los animales, intentará descubrir al autor de este crimen, emulando a su admirado Sherlock Holmes. Sus pesquisas le llevarán a descubrir ciertos secretos familiares que harán tambalear la perfecta estructura en la que había basado su mundo."

Esta es una sinopsis muy sencilla. Es mucho más profundo el libro de lo que parece. En primer lugar no se trata de un libro para niños..pero lo podría ser. Es un libro para adultos, por todo lo que uno puede sacar de él. Sin temor a equivocarme se trata de un "must read"..un libro que creo hay que leer si o si.

El protagonista, Christopher Boone, es autista. El autor ha trabajado mucho, en su juventud con niños autistas. Es autor de libros para niños, de cuentos infantiles y demás. El libro está escrito como si lo escribiera el propio niño. Vemos una historia (que podría incluso no ser nada original) a través de los ojos, la mente de un niño autista. Es impresionante. Y no deja indiferente. La impronta que deja el mismo es mucho más profunda de lo que podría parecer. Es uno de esos libros que quizá no destaque por la calidad literaria (pero no está mal escrito), como decía igual no por su originalidad en la trama, sino MERECE LA PENA por todos aquellos sentimientos que despierta a medida que lo vas leyendo. Es fácil sentirte identificado con todos los personajes, sean cuales sean sus acciones y, aunque algunas te repugnan y otras te enternecen, al mismo tiempo son todas perfectamente entendibles.

El libro se lee de un tirón, no sólo porque es entretenida, y de fácil lectura (cómo decía, podría ser un libro para niños sin problemas porque lo denso está después de leerlo, cuando piensas en ello), sino porque su argumento te absorbe por completo desde la primera hasta la última página.

Planteada como si de una novela policíaca se tratase, el libro comienza con el asesinato de un perro, y Christopher, el niño protagonista, se propone resolver el caso (su libro favorito es "El sabueso de los Baskerville" y él quiere ser como Sherlock Holmes). Ésto, que a primera vista puede resultar típico, es tan sólo la excusa que Mark Haddon utiliza para hablar de la vida en general y de los seres humanos y sus emociones en particular.

El personaje principal es un niño apasionado por la lógica, la física, las matemáticas y, en definitiva, todo aquello que pueda ser explicado, demostrado o predecible. En su curiosa concepción del mundo, Christopher Boone establece determinadas reglas que le hacen la vida más fácil. Considera que ver pasar cinco coches rojos seguidos significa un día "súper bueno", cuatro coches rojos, un día bueno y, tres coches rojos, bastante bueno. Pero cuatro coches amarillos seguidos significan un día negro, lo que significa que no hablará con nadie ese día, solo leerá y no correrá riesgos. Éste es sólo un ejemplo del complejo mundo de un niño autista, que utiliza la lógica deductiva y las fórmulas matemáticas para afrontar las emociones propias o las del mundo de los adultos, que no llega a comprender. No miente jamás porque no entiende las mentiras, al igual que es incapaz de expresar algo que no haya vivido. No entiende las metáforas, no come nada que sea marrón o amarillo, no sabe interpretar las emociones en un rostro, no soporta que le toquen, ni que se muevan los muebles de sitio, y gime y grita cuando se encuentra en lugares con mucha gente.

"Éste no va a ser un libro gracioso. Yo no sé contar chistes ni hacer juegos de palabras", dice Christopher al empezar su libro (os he contado que el libro es como si estuviera escrito por el propio niño). Y sin embargo, es un libro divertidísimo. El niño no conoce la mentira, y se basa en la literalidad. Por eso cae en mucho malentendidos, constantemente con los adultos, que si saben mentir. La relación con su padre es delirante, pero también dura y triste a veces.

La narración se alterna con dibujos, gráficos y problemas matemáticos, desde el metro de Londres hasta la constelación de Orión, y todos ellos son procedentes, en absoluto arbitrarios o caprichosos: el personaje los necesita para explicarse y explicar el mundo, SU MUNDO y para el lector funcionan como una guía al universo del autismo, como mapas de su desamparo.

La particular visión del niño que es protagonista y narrador de la historia está cargada de detalles y sentimientos, a pesar de que él mismo sea incapaz de sentirlos debido a su autismo. Esta curiosa contradicción hace del libro algo digno de leer y, sin duda, constituye una de las sorpresas más agradables que me he llevado. Merece la pena.

Por cierto, los capítulos están numerados con los números primos, empezando en 1, un detalle curioso pero que refleja el espíritu de la novela :)

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