martes, diciembre 11, 2007

Porco Rosso

A veces tengo la necesidad de sentirme mejor persona. Es una cosa curiosa la poesía. Aparece donde menos te lo esperas. ¿Un cerdo en hidroavión? Uy, qué bonito para los niños (¿y por qué no es también bonito para los adultos? ¿Por qué no hemos de poder maravillarnos al ver un cerdo pilotando un hidroavión?). Pero, ¿por qué voy a verlo yo, a mis años? Pues hay una razón: la poesía aparece donde menos te lo esperas.

Uno de los poemas más sentidos del cine de los últimos 10 años llega a su momento más sublime cuando un gorrino aviador afirma: "Prefiero ser un cerdo a ser un fascista".

Antes nos había dicho: "Los cerdos no tienen país", y también: "Un cerdo que no vuela sólo es un cerdo". Y se lanza al aire, con un ala en el Adriático y otra ala en la pureza del cielo. "Los pilotos de hidroavión son las mejores personas del mundo, porque el cielo y el mar les limpian los corazones. Por eso son más valientes que los marineros y más abnegados que los aviadores". Eso es lo que dice Fio, pero Fio tiene 17 años y es una ingenua. ¿Sabéis que, lingüísticamente, "ingenuo" tiene el mismo origen que "noble"?

Fio es una ingenua, como he dicho, y se equivoca. Los viejos aventureros del aire se han convertido en soldados del ejército fascista, o ladrones a sueldo. Sólo el mejor de todos se ha convertido en cerdo. En realidad, la transformación es la inversa. En su interior, en su alma, todos los demás (salvo Gina, salvo Fio, tal vez salvo Curtis) son los que se han convertido en cerdos: Porco no hace sino señalar ese hecho evidente. La aventura ha muerto. El cielo ya no es hermoso, sin pioneros en sus aviones pugnando por elevar sus máquinas; sino máquinas de guerra, la muerte del idealismo.

Pero, ¿por qué Porco se convirtió en un cerdo? Ni siquiera él lo sabe... o no lo quiere saber. Creo que sospecha que, en realidad, es un cerdo porque él mismo decidió serlo. Flotando en una pradera de niebla, viendo una nube de miles de pilotos fantasmas, hacia la que ascendía el amigo que le robó a la mujer de su vida, decidió admitir su culpa como un hombre. Su amigo murió por su culpa, y la guerra había continuado por su culpa, porque él había ayudado, luchando, y se impuso su expiación. Nunca volvería a vivir entre gente, se convertiría en cerdo y se negaría a reconocer el amor en los ojos de Gina. La época de la inocencia y la ingenuidad murió: y si no podía volver a esa época, no viviría en los tiempos de cinismo que se avecinaban.

Miyazaki nos ha dicho que "todos los hombres se convierten en cerdos a los 40 años". Y por eso ha dibujado la más bella elegía a una época que ya no existe (y tal vez nunca existió). Anacrónicamente hermosa, poética, nadie en el cine moderno sería capaz de ofrecer algo como "Porco Rosso", tan conscientemente atemporal. Nadie sabe como se podría pilotar un hidroavión de los años 20 (os diré un secreto: Miyazaki tampoco; El tenía planos y croquis de las naves, pero nunca viajó para estudiar un aparato real; prefirió imaginar para qué servía cada palanca y botón, antes que saberlo), ni tampoco nos podría enseñar a una cuadrilla de mujeres milanesas construyéndolo. Ningún director nacido en el Mediterráneo sabría mostrarme el Mediterráneo como lo hace el japonés. Nadie en el cine universal es capaz de filmar un vuelo tan emocionante, tan divertido, y tan lírico. Muy pocos entienden las sutilezas a medio camino del amor y la amistad que pueden ocurrir entre una mujer y un hombre (o un cerdo). Las imágenes de "Porco Rosso"... son las imágenes de "Porco Rosso"; nada se les puede asemejar.

Poco menos que nadie, hoy en día, recuerda una de las mayores verdades que nos ha enseñado el cine: que la ingenuidad consciente, voluntaria, en un mundo cínico, es la más noble de las virtudes.

Y, en una última vuelta de tuerca poética, el viejo cerdo Miyazaki nos cuenta cuál es el último refugio de la noble ingenuidad perdida. La tierra prometida, el nuevo mundo: América. Curtis busca la fama como aviador para introducirse en Hollywood, y llenar carteles de aventuras en la selva con su bigotito de Clark Gable. Posee las virtudes de la ingenuidad, como la poesía (él mismo es un artista, un guionista) y la nobleza de espíritu; también sus defectos, como la arrogancia y la prepotencia. La otra ingenua de la historia, Fio, tiene exactamente esos mismos rasgos. A esta pareja juvenil se opone la pareja, experimentada y zarandeada, de Porco y Gina: Porco, que prefirió ser un cerdo a un fascista, y Gina, enclaustrada en una islita de su absoluto dominio, un terreno neutral, donde espera a sus aviadores muertos. Ambos vieron la muerte de los tiempos inocentes en los que la aviación era la gran aventura, y prefirieron ocultarse cuando el cinismo nació en su interior.

Porco Rosso comienza mostrándonos al protagonista, sin descubrir su cara, pero sabemos que es caballeroso y valeroso, que lucha por las causas perdidas, pero es un cerdo. Marco es un cerdo con corazón de oro y los nervios templados. Que riqueza de personajes, desde Gina, Fio, Curtis, Porco, Los piratas, TODOS son tratados de maravilla, todos son desarrollados. Que conjugación de humor con drama (sobre todo el del protagonista) con una escena que es ya, parte de mi memoria, un Marco / Porco volando entre los restos de aviadores caídos en combate. Que emociones juntas, y que significan la pena (expiada como cerdo) del protagonista. Es su regalo, su cruz....Que manera tiene el sensei Miyazaki de mostrarnos Milán, el Adriático, como si el fuera del Mediterráneo, pero no, es la visión de Miyazaki.

Esta es una película de aventuras, hermosa, bonita, tranquila, y así queda completo y redondo uno de los poemas más bellos del cine de aventuras. Sobre la BSO, hermosa partitura, de agradables melodías en las que se emplean sintetizadores y una pequeña formación orquestal, y que otorga a toda la película un aire ensoñador y bucólico.

Curiosamente a mi "Porco" me parece mucho mas adulta que "Mononoke"; el hecho de que la primera tenga mucho mas sentido del humor que la segunda (y que a veces el publico utilice eso como excusa para el falso paralelismo "humor = poco serio = infantil") no impide que tanto el drama del protagonista (salvado de la muerte a costa de un altisimo precio que le condena a la soledad permanente), como su sentido de la vida (los aviadores, los ultimos seres libres, los ultimos romanticos en un mundo cada vez mas opresor) me parezcan mucho mas adultos que los heroes de "Mononoke". Eso por no comparar la relación de amor reprimido y sutilmente insinuado entre Porco y la mujer de sus sueños con el del jovencito héroe samurai y la chica. Además esta "Porco" es tiene 10 veces más de poesía, y como colofón la imagen de Marco Rosso volando entre los fantasmas de sus compañeros muertos. Así que, fíjese usted, si aquella Mononoke, me pareció genial..Que PUEDO HABER SENTIDO VIENDO Porco Rosso.

Y no digo con ello que "Porco" sea "original": Todo lo contrario, en ella se ve claramente la sombra de Hawks, de Wellman, subrayado por los homenajes a Fleischer y "El hombre tranquilo", de tantos comics americanos de aventuras de los años 30: Lo mas clásico que imaginarse pueda. Lo que ocurre es que, dentro del ámbito del anime, esa aventura clásica esta mucho menos trillada que otras y por eso, "Porco Rosso" en si misma, es lo más original que un servidor haya visto en animación...

!! Que poesía en las imágenes de los aviones, los vuelos, ese duelo, trepidante y terminado como una pelea, al más puro estilo Hawks, o Fleicher. Esos aviadores que comparten pasión y sino !!!

Por ello, gracias sr. Miyazaki. ya me imaginaba yo que tus cintas nunca me fallan. Eres un pobre cerdo mezquino, como yo, como todos, pero me has hecho sentirme mejor persona que ayer. Yo también prefiero ser un cerdo a ser un fascista.

"Un Cerdo que no vuela..solo es un cerdo..."

1 comentario:

Anónimo dijo...

bien acertada la critica, es una pelicula que podria clacificarse como una oda a la aviación, al vuelo y a la voluntad de un hombre cerdo que reniega del mundo.