domingo, enero 27, 2008

Los Crímenes de Oxford

Pese a que comento muchas películas en mi blog, hacía mucho tiempo que no acudía a una sala de Cine. De esas de centro comercial repletas de gente y que hay que tomar las entradas 2 horas y pico antes. La cartelera no está muy bien que digamos y la elección de la cinta "The Oxford Murders (2008)" se debe a que su director, pese a ser muchas veces "negro-castizo-gamberro" en su estilo suele hacer cintas de buena factura, a la presencia de John Hurt y por encima de todo a Leonor Watling. Si, sin duda, esta mujer me parece una belleza, tiene un cuerpo precioso y sobre todo, una voz impresionante (en la cinta NO ES SU VOZ, aviso). Pero hay que reconocer que la cinta merece la pena por algunas cosas más, y sin llegar a ser una obra maestra (que no lo pretende) es bastante buena y dudo que ahora mismo en la cartelera haya ofertas mejores.

Lo mejor de todo es el guión. Propio de Jorge Guerricaechevarría y el mismo Álex de la Iglesia. "Martin (Elijah Wood) es un estudiante americano, recién llegado a Oxford con la esperanza de terminar su tesis doctoral bajo la dirección de Arthur Seldom (John Hurt), popular, poco paciente e innacesible profesor de matemáticas. Para aumentar sus posibilidades, Martin se aloja en la casa de Mrs. Eagleton (Anna Massey), antigua amiga de Arthur. El destino de ambos se une cuando aparece muerta en su sillón, al parecer asesinada por un psicópata que sigue una complicada serie lógica que ambos matemáticos intentarán resolver para pararle los pies."
La cinta se centra en la discursividad constante de los personajes, en diálogos "truculentos", en conversaciones duras y pesada, de manera que la acción de la película, en lugar de ser fundamentalmente visual, es transportada sobre los diálogos de los personajes, que se explican unos a otros -a veces aderezados con un flashback o flashforward- qué es lo que ha pasado, cómo creen que irán las cosas o cuáles son sus sentimientos. Esto a priori, es un "hándicap" no apto para todos los gustos. Aviso, que el espectador no atento o que no le gusten estos ingredientes, puede verse perdido en segundos.

La idea sobre la que trata la cinta, la necesidad que tenemos de encontrar la verdad, de saber, mejor dicho, que hay ciertas cosas que son verdad, frente a la mentira. De no saber, de no poder estar NUNCA seguros de que algo es cierto, ni siquiera, dentro del ámbito de las matemáticas, es muy dura. Tal y como explica la película, una serie lógica, de números, dibujos, etc. siempre puede ser continuada con CUALQUIER elemento más. SIEMPRE se puede encontrar un argumento para justificar la continuación de la serie. Pues bien, esto aplica a la vida real y los axiomas que tomamos por ciertos. ¿lo son?. Es la matemática la una vía para explicar la verdad.

Sin embargo, muy unido a esto, lo peor de la cinta está en que el personaje central, el de Elijah Wood, que es muy artificial. Lo siento, NO LO HACE BIEN. y sin embargo, soporta el peso del metraje junto con el otro personaje masculino. Está cara-cartón el 99,9% del metraje....y eso que en buena parte de él está ante Leonor Watling completamente desnuda...El pobre Wood habla como quien recita la lección delante de una profesora, y su relación con la Leonor Watling es tan forzada que no cuela. El resto, están fenomenales, magistrales diría en el caso de, el ya mayor, John Hurt. Leonor, no sólo luce preciosa, y nos enseña, regala, todo su cuerpo, sino que además, hace que su personaje de enfermera y nexo de unión por momentos entre los dos personajes masculinos sea muy bueno. Ahí es nada.

En el apartado visual, o mejor de todo son los primeros instantes ambientados en la Segunda Guerra Mundial y luego, por encima del resto del metraje, un largo plano secuencia impostado en el que la cámara sigue a diferentes personajes realizando acciones más o menos inocentes pero que tendrán su peso en la historia. Acompañado de una perfecta banda sonora de Roque Baños. También es destacable la labor de Kiko de la Rica en la fotografía. Impecable durante toda la cinta, tanto en escenas rápidas y de acción, como en interiores difíciles en los edificios de Oxford, como en exteriores. Perfecto.

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