miércoles, febrero 06, 2008

Los Enanos

No, no es que me estén creciendo los enanos. Este es el título del último libro que he leído: "Los Enanos", la única novela del premio nobel de literatura de 2005.

Pues si, se trata del único "libro" que ha escrito este prolijo escritor y ganador de nobel. ¿ehhhhh? No, no me he vuelto loco, el señor Harold Pinter (nacido el 10 de octubre de 1930) es un dramaturgo, guionista, poeta, actor, director y activista político británico. Pinter ha escrito para teatro, televisión, radio y cine. Sus primeros trabajos han sido frecuentemente asociados al Teatro del absurdo.

Es decir, es un escritor de teatro, guiones (radio, cine y tv), pero sobre todo dramaturgo. Por lo tanto, como novelista sólo ha hecho esta incursión, por el momento, y casi seguro que la única (está en las últimas :( ).

Le dieron el nobel en octubre del 2005, en palabras de la academia: “Quien en sus obras se descubre el precipicio bajo la irrelevancia cotidiana y las fuerzas que entran en confrontación en las habitaciones cerradas”. Y la verdad es que le viene al pelo....

"Los Enanos" es un libro raro. Opuesto, diametralmente opuesto a TODO lo que vengo leyendo habitualmente, y posiblemente (pedazo de 'boutade' viene ahora) el libro más raro que he leído nunca. Esto, de por si, es un problema pero también un reto. Como decía, esta alejado totalmente de lo que vengo leyendo. Si por ejemplo, lo que vengo leyendo fuese un balón de fútbol en el centro de San Mames (berria), "Los Enanos" sería una pelota de ping-pong situada en por ejemplo..... ¡¡¡ Plutón !!!. Así de alejado está.

En primer lugar decir que está escrita entre 1952 y 1956 y que el dramaturgo británico la reescribió de nuevo en 1960 y también en 1989 para el teatro. Es una novela rara. Absurda. El argumento básicamente es el de 3 amigos (Len, Pete y Mark) que continuamente tienen diálogos extraños, donde la personalidad de Pete es superior a las de los otros amigos. Además está Virginia, la novia de Pete. Todo se desencadenará cuando Mark se enamore de Virginia.

En la novela, prima el dialogo duro y sin concesiones. Es una prodigiosa exploración lingüística y discursiva, en la que experimenta todos los diálogos de la narración, muchos de ellos, aparentemente sin sentido. Muchas veces no sólo son diálogos, sino "triálogos". Son diálogos asimétricos (habla uno pero no para los demás, sino para el lector, por ejemplo) muy curiosos y existen extraños monólogos que no se atribuyen a ningún personaje, tomando un cariz poético pero muy confuso. Es sin duda, una novela muy dura de leer y entender y no apta para cualquiera. Me imagino que sería la obra con más abandonos en el capítulo 2 de la historia :)

Hay diálogos también que son desopilantes, que no tienen sentido por si mismos, sino que pasan a formar parte de la imaginación y el mundo que el escritor y los personajes han creado, dentro de la ambientación en el Londres de los años 50. En fin, conversaciones contenedoras de un lenguaje propio, escapando a toda regla, desajustando cualquier lógica.
Por ejemplo:

- ¿Qué tienes contra Jesucristo?
- Esa fue una bola bien agresiva.
- ¿ No la puedes jugar?
- ¿ Con qué empresa trabaja él ?
- Trabaja por cuenta propia.
- Ah, si –dijo Mark-, él recibe apuestas allí en el canódromo, ¿verdad?

Por otro lado, la excelencia de su prosa merece en si un análisis adicional.

Por todo esto, no se si la novela me ha gustado o no. No se si es buena o no. Sólo sé, que me ha costado leerla (3 semanas en lugar de 1 semana), que enriquece el lenguaje leerla, y que la forma en que está concebida es extraña y nada habitual. Creo que merece la pena, pero no es plato de todos los gustos.

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