lunes, marzo 03, 2008

Dos pelis

Este domingo he podido disfrutar del Cine en casa, con una cinta más o menos reciente (Cassandra's Dream (2007)) y otra más antigua (Dr. No. ) pero también de mucho disfrute. A saber:

La primera de ellas es la primera película de James Bond, la primera con el gran Sean Connery como el agente secrteto más conocido, chulo, galán, sexy y en general perfecto de la historia del Cine. Es decir, "Agente 007 Contra el Doctor No" o en su versión inglesa, simplemente Dr. No.

Esta cinta es de 1962, es decir, de hace mucho tiempo, pero aún hoy tiene todo el poder del agente 007.

La Saga veía la luz en 1962 con el enfrentamiento entre James Bond y el misterioso Dr. No, que será el primero de un gran numero de villanos megalómanos deseosos del control mundial.

Otro elemento que posteriormente será común a muchas películas de Bond es la presencia de secuaces peculiares, en este caso una, aparentemente inofensiva, banda de músicos callejeros capaces de perpetrar secuestros e intentar acabar con nuestro agente secreto favorito.

La cinta como decía, contiene muchos momentos mágicos (sobre todo uno del que luego hablaré), entre ellos la presentación, en una mesa de un casino, del personaje. Ahí estaba el bueno de Connery, fumando, bebiendo, diciendo frases cargadas de contenido sexual a las mujeres interpretando a su personaje más favorito, y a uno de los más conocidos de la historia del cine.

Sin embargo la imagen que la película ha dejado para la posteridad no es ni la de héroe, ni la del villano, sino la aparición de entre las aguas, cual Venus, de la escultural Ursula Andress ataviada con un bikini blanco que, merecidamente, ha pasado a la historia del cine.

La película tiene de todo, acción, escenas de cama, malvados, persecuciones en coche, y todos los ingredientes que nos esperamos de una cinta de James Bond.

Además, siendo de 1962 no ha envejecido nada mal, y aún hoy se puede visionar sin sonrojarse, y disfrutar de las casi dos horas de duración. La película en si no es la mejor de la saga (faltaría más, luego se fue puliendo el personaje y la caracterización), pero es muy entretenida y contiene elementos interesantes, a diferencia de futuras entregas, esta cinta es mas un Thiller que una película de aventuras.

En fin, una cinta que no puede faltar en la colección de cada uno, para poder revisarla siempre que apetezca ver a uno de los personajes más famosos de la historia del Cine, ver al famoso James Bond en su primera aventura allá por el 1962.

La otra cinta del fin de semana ha sido la última película del inigualable pero a veces odiado, Woody Allen. Efectivamente se trata de su entrega anual, la de 2007, en este caso, "El Sueño de Cassandra" o "Cassandra's Dream".

Todas las películas de Allen, independientemente de que sean mejores o peores, para mi gusto, tienen no sólo un sello personal, sino una calidad contrastada. En este caso, una cinta que me ha parecido buena, sin grandes alardes, tiene al menos, 3 interpretaciones excelentes, siendo dos de ellas, la de los chicos que están ahí al lado, impresionantes.

Cómo decía, Allen podrá gustarte o no, puede ser mejor o peor, pero siempre sus películas son superiores al cine basura comercial que nos invade. Y es de agradecer que aún podamos disfrutar cada año de la creatividad de este hombre y no exijo que realice una obra maestra cada vez que estrena, porque eso sería un milagro.

"El Sueño de Cassandra" cuenta la historia de dos hermanos ingleses, que se ven forzados a hacer algo horrible para poder seguir adelante. Así de sencillo, o de complicado según se mire.

Allen se toma su tiempo para desarrollar lo que en realidad nos quiere contar. La primera media hora, que parece intrascendente y aburrida, pero no lo es, al menos si uno es capaz de apreciar lo cuidadoso de la planificación de cada escena, las geniales interpretaciones y la música de Philip Glass. En cuanto el jarro de agua fría cae sobre los protagonistas, la cosa cambia (encima a mejor) y uno se da cuenta de que está ante otra buena película de las que merece la pena ver y hacen que pase un rato maravilloso en el cine.

A parte de las interpretaciones (de las que hablará más tarde), me encantó el final. Corto y abrupto. Simple. Se cierra el telón y se acaba la cinta. Es algo conocido en Allen, e incluso en Alfred Hitchcock. Esto encierra, sin duda, una carga de ironía grandísima, pero a la vez, exige una complicidad absoluta con el espectador. Si cuando estás en el final no has caído en la complicidad con Allen, ya te da igual como acabe la cinta, sino, es perfecto el cierre.

Como decía, los protagonistas son Ewan McGregor (hace de Ian) que, en esta película hace un papel complicado, una persona supuestamente fría y que se demuestra capaz de cualquier cosa con tal de conseguir prosperar económicamente, sin sentir aparentemente remordimiento alguno y Colin Farrell (hace de Terry), que es su hermano, un mecánico metido en el mundo del juego y el alcohol, que desencadenará una serie de hechos que se van torciendo de tal manera, que la cosa acaba como las tragedias griegas a las que se hace alusión varias veces en el film. Ambas interpretaciones son excelentes. De teatro. Allen es un maestro en presentar sus cintas como obras de teatro (encima circulares, porque en esta hay una representación de teatro :) :) ) y ambos actores resuelven sus personajes a la perfección. He de reconocer que durante parte del metraje pensé que ambos no encajaban como hermanos. Si en sus personajes pero no como hermanos. Pues no, me equivoqué. Según avanza la cinta, encajan como un guante y ambos pasarían por perfectos hermanos británicos sin duda alguna, al menos, con esa complicidad simbiótica de dos hermanos. Les acompaña en la interpretación Tom Wilkinson. Haciendo del tío de ambos, con pocos minutos en pantalla, pero siempre perfecto. Este hombre es un grandísimo actor, pero nunca se le reconocerá. Tiene un escena con ambos, discutiendo, donde pasa de la tranquilidad al enfado, y de nuevo a la tranquilidad, que debería enseñarse en las escuelas de actores. Sin más.

Por cierto, es muy interesante la cantidad de pistas que Woody Allen va dando a lo largo de la película sobre cómo va a acabar ésta, en forma de diálogos aparentemente sin importancia, algo que también está relacionado con la utilización del azar como elemento que decide sobre nuestras vidas, mucho más desarrollado en "Match Point". A propósito de "Match Point", hay que decir que las últimas tres películas de Woody Allen ("Match Point", "Scoop" y "Cassandra's Dream") parecen conformar una trilogía con las mismas obsesiones y el mismo fondo. Parece que la “trilogía” ha acabado, ya que por lo que se sabe de la famosa película rodada en Barcelona, no parece que vaya a seguir por los mismos derroteros.

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