lunes, marzo 10, 2008

Torn Curtain (1966)

Si existe una película "gafada" dentro de la filmografía del Maestro, es esta. Realizada en un periodo de crisis e inseguridad personal, asfixiada mas que ninguna otra por las presiones externas del estudio, carente de figuras esenciales del "Hitchcock Team" (Robert Burks [fotografía], Bernard Herrmann [score musical], George Tomasini [montaje]), lastrada por la imposición de dos protagonistas inadecuados (Paul Newman y Julie Andrews, en un error de casting descomunal), y marcada por un anticomunismo bastante acartonado (aunque perfectamente comprensible en el momento mas álgido de la guerra fría), este film tenia todas las papeletas para ser un desastre. Y como tal (erróneamente desde mi punto de vista) le consideran muchos críticos, que le han convertido en el titulo mas infravalorado de la filmografía del Genio. Por eso, desde estas mis líneas, la reviso (tras acabar de visionarla por supuesto este fin de semana) voy a intentar sacar a relucir todas sus virtudes.

“Costina Rasgada” cuenta la historia de un científico (Paul Newman) que se pasa a los alemanes del Este, desertando de los EEUU, para venderles el secreto de su sistema antinuclear. Junto a él, sin quererlo, lo hace su ayudante y prometida (Julie Andrews). Ambos se vuelven inmersos en una trama de espionaje, donde conseguir una fórmula secreta (el McGuffin de turno) y escapar de los alemanes será todo lo que hagan, junto con resolver sus problemas amorosos.

…y esto es lo primero que salta a la vista. “Cortina Rasgada” aborda (una vez más) la historia de una pareja que supera todas las dificultades para llegar a serlo. De nuevo la sombra del matrimonio planea. Es destacable que en plena vorágine de espías, Alfred Hitchcock sea capaz de contar esta historia también. Newman le oculta a su prometida sus planes, para protegerla, pero ni ella ni el público lo saben. Parte del suspense de toda esta obra se centra en la relación de Newman y Andrews y lo que ella será capaz de hacer por él.

“Cortina Rasgada” tuvo una serie de problemas increíbles. No sólo que Hitchcock no estaba en su mejor momento, además, la historia sobre el “telón de acero” no está hecha en el mejor momento. El guión sufrió varias revisiones y siempre se ha dicho que ha este guión le falta más humor, a pesar de poseer una estructura impresionante. Don Alfredo empezó a rodar con un guión sin refinar. A Hitchcock le faltaban colaboradores, bien porque Hitchcock se enfadó con Herrmann por que este no hizo un banda sonora actual (y su sustituto no es que hiciera un gran trabajo que digamos en ESE ASPECTO, pues la BSO si que es buena). Los actores principales no contaban con la aprobación de Hitchcock, fueron impuestos por la productora, y si bien Newman hace un trabajo GENIAL en esta cinta no tuvo una gran química con el orondo director. Por otro lado, Andrews no da la talla, pese a esforzarse.

“Cortina Rasgada” está contada en tres actos, maravillosamente mostrados desde una determinada perspectiva.
  1. La primera parte tras la introducción está contada desde el punto de vista Sarah Sherman (Andrews). Hitchcock mantiene al público alerta con imágenes poco convencionales y sutiles trucos durante esta parte que nos aportan información vital. Por ejemplo, al centrarse en el libro que casualmente intercepta ella (y que iba destinado a él) nos damos cuenta de que algo extraño está pasando y que Newman esconde algo. Al contar la historia desde el punto de vista de ella, Hitchcock hace que el personaje de Newman sea más sospecho y desconocido para el público y dándole mucho suspense.
  2. En el momento en que las tornas cambian y Newman se enfrenta a su tarea de espía, todo se ve a través de su punto de vista. Aquí está una de las escenas más bellas del maestro, el lento asesinato del Gromek, en una secuencia sólo con sonido (pese a que Hermann y su sustituto pensaron música para ella) donde se muestra lo difícil que es matar a alguien (en contra de lo fácil que parece en OTRAS películas) y lo que supone para un ciudadano que se mete a espía (sin tener ni idea de donde se ha metido pues es un aprendiz), recalcando además lo sucio y moralmente odioso que puede ser convertirse en un espía. Tras conseguir Newman su propósito, en una secuencia inolvidable donde este le arranca contra reloj el secreto de una fórmula a su rival alemán el punto de vista de la película vuelve a cambiar. Esta secuencia donde Newman lucha contra el otro científico es una maravilla de principio a fin. El McGuffin es una fórmula secreta, el público sabe que el héroe tiene que obtenerla del otro profesor. Es una escena compleja de tensión que Hitchcock para hacerla llevadera (y que el público no se concentrara demasiado en el McGuffin) la mezcla con lo que el protagonista no sabe y no ve en esos momentos (es genial como Hitchcock no muestra la pizarra cuando Newman escribe en ella, SUBLIME), elevando la tensión, ya que el público sabe más que el protagonista, sabemos que va a suceder algo y tememos por Newman. El suspense no está en la sorpresa, sino en como Hitchcock deja al público esperando que sucedan las cosas. Y por si fuera poco, precioso travelling final sobre la mesa del profesor. Sólo esos 3 segundos hacen que la cinta sea necesaria verla.
  3. Después todo se cuenta desde la visión de la pareja, en su difícil y largo escape. Tendrán que sortear muchos obstáculos (con tensión, suspense, emoción y por supuesto humor en escenas tan memorables como la del doble autobús y la del ballet) hasta llegar a Suecia, donde podrán descansar, volviendo a refugiarse bajo unas sábanas como al comienzo de la cinta.
La técnica del maestro a lo largo de la película es ciertamente fascinante. Como crea los planos, como sitúa a los personajes. Por ejemplo en el aeropuerto, donde Newman hace su “discurso de deserción”, y lo vemos desde el punto de vista de Sarah, esta está situada detrás de los fotógrafos, apenas viéndole, pero el espectador está sintiendo lo mismo que ella, ya que ve y oye lo mismo. Segundos más tarde, en el interrogatorio, Hitchcock nunca los juntará en plano, siempre será o él sólo, o ella sola, o los alemanes sólo. Cuando están a solas y se enfrentan dialécticamente en una discusión sobre la deserción ellos solos, Hitchcock no quiere que el espectador tome partido, así que sitúa la cámara lejos, y fija, manteniendo en un encuadre estático a ambos personajes en sendos lados de la habitación, como si el espectador fuera un “voyeur”, sin implicarse, sólo somos testigos. Hitchcock recurre a esto mismo en la escena crucial donde él se lo explica todo a ella, ya que de nuevo vemos de lejos la acción sin oír el diálogo (puesto que nosotros si sabemos lo que le va a decir), pero vemos los resultados. Hitchcock filmó la escena desde lejos de manera magistral, cerrando el segundo acto (con un travelling precioso sobre un primer plano de Andrews) y dando comienzo al tercero.

Otra escena donde la técnica del maestro está en su esplendor, es la del museo, donde asistimos a una persecución desde una manera muy diferente a la habitual. Hitchcock crea toda la tensión tan sólo a través del sonido de unas pisadas.

Lo pocos tonos de humor habituales en las obras de Hitchcock son destacables para descargar la tensión, como las bromas con la bailarina de ballet, que luego se convertirá en un personaje crucial de tensión o el personaje de la condesa que quiere salir de Alemania y chantajea a los protagonistas.

Resumiendo, personalmente, me sigue pareciendo una cinta apasionante de principio a fin, llena de suspense, con una gran actuación de Paul Newman y que contiene algunos de los momentos mas brillantes de la trayectoria hitchcockiana: El famoso asesinato del agente soviético, la tensa persecución de los autobuses, el angustioso acorralamiento de Newman y Andrews en el ballet, la persecución en el museo, y, muy especialmente, mi favorito: La inolvidable secuencia en la que Newman, con la policía en los talones, lucha contra reloj para arrancarle a un científico la ansiada formula que busca atacando su amor propio. Sin duda alguna, un título que es justo reconsiderar y colocar en el lugar que merece, bastante mas alto que el que se le otorga en la actualidad, y como siempre, desde estas líneas animo a verla…¡¡ ya ¡!

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