viernes, abril 25, 2008

Elegy

Hacía ya tiempo que no iba al cine a un estreno de viernes. A la sesión de las 20 horas. La película elegida es "Elegy" de Isabel Coixet, cuyas últimas películas, sólo me había gustado "My Life Without Me" del 2003.

A bote pronto lo primero que me viene a la mente sobre la cinta es que es un pastelón de proporciones considerables. Es un tostón en toda regla, y la historia no me ha interesado lo más mínimo. Ni siquiera el giro argumental de los últimos 20 minutos, que aunque inesperado, no resulta impactante y que viene a rematar un guión (de Nicholas Meyer basado en el libro "The Dying Animal" de Philip Roth) muy flojo y carente de atractivo.

El argumento de la cinta viene a ser el siguiente: "... David Kepesh (Ben Kingsley), un carismático profesor, está orgulloso de seducir a alumnas deseosas de probar experiencias nuevas, sin embargo, nunca deja que ninguna mujer se le acerque demasiado. Pero cuando la hermosa Consuela Castillo (Penélope Cruz) entra en su clase, su barniz de protección se disuelve. Esta belleza de cabellos negros como el azabache le cautiva a la vez que desconcierta. A pesar de que Kepesh afirma que su cuerpo es una obra de arte perfecta, Consuela es más que un objeto de deseo. Es una persona con un gran sentido de su identidad y una intensidad emocional que hace que se tambaleen las ideas preconcebidas del profesor. Consuela se convierte en una obsesión para Kepesh pero al final sus celos y sus fantasías de traición acabarán por apartarla de él. Destrozado, Kepesh afronta los estragos del tiempo, sumergiéndose de lleno en el trabajo y sufriendo la pérdida de viejos amigos..."

La cinta gira entorno a hablarnos de la soledad, la necesidad del contacto humano, las relaciones sexuales, el amor, el sexo, y lo que una persona solitaria necesita de los demás. Pero todo ello, está centrado en la relación de pareja de Consuela y Kepesh y resulta que LA QUÍMICA ENTRE ELLOS (entre Kingsley y Cruz) es NULA. Hay más salvajismo sexual y amoroso entre una almeja y un bolso de Gucci que entre ellos. Todo centra en que se trata de una relación entre un culto, cultivado, genial profesor y casi premio Premio Pulitzer (en efecto, en la cinta su amigo George O'Hearn, encarnado por Dennis Hopper lo es) Kepesh y una jovencita por aprender y formarse 30 años más joven. Pero resulta, que como digo, salvo la diferencia de edad, ambos no pueden hacer encajarse en dichos personajes, y mucho menos que haya "chispa" entre ellos. No es NADA CREÍBLE la situación y la cinta se desmorona sin remisión por ese lado.

Y la culpa no la tienen los actores, no. Ben Kingsley está perfecto, sublime. La Penélope no hace nada nada malo, pero tampoco nada bueno, salvo ENSEÑAR SUS PECHOS CONTÍNUAMENTE. Si, si, sale completamente desnuda de cintura para abajo varias veces, y no en escenas oscuras y perfiladas. No, de frente, bien iluminado y posando para que el espectador se puede deleitar con la majestuosidad de sus pechos (¿operados?) en todo su esplendor. Digno de que sus admiradores se pueden masturbar mentalmente....Salvo eso, la pobre no hace nada más. El problema radica en el guión. El guión se olvida de las motivaciones, de centrarse en lo que realmente se nos quiere contar, y le interesa meter el dedo en la llaga de los errores del personaje masculina y en las bondades del femenino. Cómo decía en la introducción, además se permite el lujo de hacer un giro argumental que no aporta nada, no viene a cuento, y acaba por destrozar lo poco construido durante la cinta. Nefasto.

Además, el guión se olvida de personajes mucho más bonitos e interesantes. La amiga de Kepesh, de la misma edad, con la que mantiene encuentros sexuales durante años (20) sin ataduras es increíble. Como personaje y como actriz, Patricia Clarkson haciendo de Carolyn es lo mejor de la cinta. Tanto como Dennis Hopper haciendo de amigo, otro gran personaje relegado a mero secundario. De nuevo, lo mejor del guión y actuación olvidado. Mención especial para Peter Sarsgaard (qué es el hermano gemelo no reconocido de Kiefer Sutherland). Lo hace genial como hijo de Kepesh con problemas matrimoniales y protagoniza, la que sin duda es, mejor escena de la película, cuando le cuenta a su padre su gran secreto. Esos 10 minutos valen la entrada, por el diálogo y las dos actuaciones. También sale la cantante, otrora mito sexual (aunque para algunos aún nos parezca que cada vez que canta "Maria", su boca evoca momentos calientes por doquier) Deborah Harry, a la que le gusta hacer caméos en esto del cine :)

En fin, una cinta para olvidar, salvo si tus sueños eróticos con los pechos de Penélope Cruz te acompañan todos los días a la cama, por ser un tostón sin sentido y no aportar nada nuevo. Finalmente añadir que el público de la sala, era, de media unos 20 años mayor que un servidor, y que el público femenino de más de 65 era abrumador.

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