sábado, abril 05, 2008

La Habitación de Fermat

A estas alturas de la película, y nunca mejor dicho, tener que calificar a una cinta como "correcta", empieza a resultar cuanto menos, ridículo y dice poco de ella.

Esta cinta de los debutantes Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, más habituales de los monólogos de la televisión y programas del "chou bisnes", es correcta. ¿Qué narices significa esto? Pues creo que sencillamente que es agradable verla, pero que la olvidas antes de que la música de los créditos finales haya empezado a sonar.

El argumento es bastante simple: "Cuatro matemáticos reunidos en una habitación por un misterioso anfitrión descubren que la habitación de la que no pueden salir va menguando. Para evitarlo, deberán ir resolviendo acertijos y problemas matemáticos".
Lo primero que destaca es que el planteamiento parece serio. Desde los primeros segundos se nos invita a que esta es una cinta donde las matemáticas, el ingenio y la inteligencia son fundamentales para el desarrollo de la misma. Luego sale Alejo Sauras, y claro, todo se desvanece en segundos. Este chico no sabe actuar. No actúa ni actuará nunca. Lo siento, esto no es un actor, es un chico ¿guapo? que mueve adolescentes con las hormonas cabreadas y, ni eso. Ponerle al frente, o junto a cualquier reparto para una película no es serio, ni lo será. Pero claro, a su lado están otros dos grandes y consagrados actores: Elena Ballesteros, de la que lo único que puedo decir, es que de lejos parece estar buena, y Santi Millán, de profesión payaso. Por lo tanto, cualquier cosa que los directores y guionistas (que son los mismos) hayan querido hacer de manera seria y profesional, se viene al carajo al instante. Y eso que debo decir, que las actuaciones de Millán y Ballesteros son contenidas e incluso correctas. No así la de Suaras, que es de vomitar en palangana cada vez que se mueve o abre la boca.

La cinta no tiene ni pies ni cabeza. ¿Porqué? Porque no es adulta, no está hecha para un público adulto, ni es seria. Se supone que los 4 matemáticos (he dejado al actor Lluís Homar que tampoco es que sea un genio de las tablas) son GRANDES MATEMÁTICOS, genios en potencia, e incluso dos de ellos se pelean por haber resuelto un gran misterio de la humanidad (La famoso Conjetura de Goldbach).

Pues bien, los acertijos y problemas que tienen que resolver para que las paredes no les dejen como el queso de un sandwich mixto, son patéticos. Algunos son muy conocidos (cómo "el de la mayor toca el piano" o "la bombilla y los 3 interruptores") y el resto son variaciones simples que cualquiera durante la cinta puede resolver. Por lo tanto, el "glamour", la inteligencia, lo profesional de la cinta, salta en mil pedazos. Claro, y encima le pones la música de "Los Planetas" y dejas claro tus intenciones y a que público va dirigida la cinta. Para rematarlo con un giro final que no encaja, que se prevé desde la estación espacial internacional, y que no pega ni con cola.

Las únicas virtudes de la película, son los primeros minutos. Un buen arranque, presentando a los personajes (donde apenas, y gracias a Dios, actúan), presentando la (supuesta) atmósfera de cinta inteligente, matemática, compleja y demás, y como no, presentando la propia habitación. Es decir, todo el tiempo que desde el inicio transcurre hasta que los personajes se encuentran en "La Habitación de Fermat" es impecable desde el punto de vista de guión y de producción, así como de realización. Después..pues eso, mejor no haberlo rodado.

En fin, un cúmulo de despropósitos, que pese a ser una idea que podría ser genial, que pese a contar con un ACTOR COMO LA COPA DE UN PINO, Don Federico Luppi (me gustaría saber cómo le embaucaron para esto), se queda en nada. Se queda en nada, gracias a la mala labor actoral, encarnada en ese Alejo Sauras que echa para atrás, a un planteamiento de guión, tras los 20 primeros y estupendos minutos, dirigido a niños de párvulo, que hace que tengamos que olvidar y huir de la cinta.

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