sábado, mayo 31, 2008

Aventuras o Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

Anoche recordé porque el CINE, ese con mayúsculas, me gusta tanto. Hay muchos géneros, y todos pueden ofrecernos obras maestras y grandes películas, pero sin duda alguna, el Cine de Aventuras es el que más fácil lo tiene. Y tuvo que venir un genio de la dirección, ayudado por otro en la fotografía, con un guión impecable y con un elenco de actores tras de si, para recordarnos lo bien que uno lo puede pasar en el Cine, y lo bien que se pueden hacer las cosas.

Tenía muchas ganas de ver esta película. La saga de Indiana Jones es una de mis favoritas, y tengo en la memoria todos los detalles que hacen de ella una obra maestra. El personaje del Doctor Jones es muy querido por mi, y esta nueva entrega, 19 años después, era todo un acontecimiento. Un par de trailers y a empezar a soñar.

Me resulta muy difícil hablar de "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal". Estamos ante un viejo amigo. Ese Indiana Jones, ese profesor Henry Jones. Es un amigo del que no sabes nada desde hace 19 años. Está mayor, muy mayor y ya no es el joven que era antes. Tiene el mal humor de un jubilado. Es como tu abuelo que te coge de la mano y te lleva a las aventuras. Te lleva de AVENTURAS de nuevo. Pero no son aventuras "Modernas" donde hay persecuciones en coche increíbles, máquinas inimaginables, explosiones, disparos, y muchos efectos especiales que hacen perder la esencia. NO. Son aventuras DE VERDAD.

Con un magnífico prólogo donde en 15 minutos has recuperado LA MAGIA de hace 19 años. Has sufrido carreras, has ingeniado métodos para descubrir un artefacto. Has descubierto a la mala de la película y han ocurrido cosas graciosas y dramáticas. En ese cuarto de hora has descubierto cosas increíbles, pero aún así, sigues atento a la pantalla, con los ojos abiertos de par en par esperando más AVENTURAS. Y por cierto, es en esos 15 primeros minutos de metraje cuando esa cosa llamada supensión de la credibilidad se va a tomar por culo, y yo me alegro, dejando paso a uno de los mejores planos de toda la Saga.

Indiana Jones nos ha presentado a su familia. Nos ha recordado a los personajes que ya no están (en 2 minutos Spielberg es capaz de hacernos recordar 3 películas), y nos ha presentado a su hijo. Hay más malos, más acción, más peleas, más misterios, y todo ello, con la esencia de siempre.

El prólogo es magnífico. Steven Spielberg es único a la hora mostrar en un sólo momento algo que parece intrascendente y a la vez terrorífico o dramático. Lo hace al inicio con esa carrera de coches, o lo hace en un pueblo en medio del desierto. Es Spielberg. Pero sin duda, en ese prólogo destacan dos momentos preciosos. Uno, cuando aparece Indiana Jones de nuevo. Con el icono por sombrero, con la banda sonora dando el toque necesario. Y por otro lado, cuando accedemos al hangar donde sabemos que está "el Arca Perdida". La música, la banda sonora de hace ya muchos años suena por detrás recordándonos que ahí está el Arca. Pero Spielberg nos engaña como a chinos. No vamos a buscar el Arca, sino otra cosa...y sin embargo, luego vemos que efectivamente, el Arca estaba ahí. Genial.

Después es un "carrusel" de AVENTURAS. Sin más, de las de siempre, de las que te hacen reír, llorar, saltar de la butaca y pedir más. Perfecta. Sin más.

La persecución de la moto del principio, con Indy entrando y saliendo del coche, es preciosa. Y me gustó mucho cómo termina, con el coche estrellándose. No voy a decir contra qué, pero el "crío" se ríe de la situación, mira a Indy esperando su risa cómplice, pero no, Indy muestra cara de disgusto, porque lógicamente no le ha hecho ni puta gracia que ocurra eso. Esos son los detalles que hacen a este director, a su guionista, y a todo su equipo, unos putos maestros de esto del Cine. Es decir, Spielberg no tiene parangón como director de CINE.

Ambientada en el año 1957, uno de los grandes aciertos y encantos de esta entrega es el reflejo de la época, no sólo en la ambientación, sino en los clichés y la ideología. En esta ocasión los malvados son los soviéticos, casi al nivel de maldad de los nazis, aunque el guión no se detenga tanto en reseñar su calidad de escoria. Tal condición propicia que la película ofrezca la opinión de sus responsables sobre la actual situación política en USA, porque ya sabemos que Spielberg no da puntada sin hilo. Y aparece entonces todo el aparato del “miedo”, el “gobierno nos quiere hacer ver comunistas en todas partes” y etc. Es verdad que en los aeropuertos americanos cada diez minutos una voz te recuerda la situación de alarma naranja, pero parece bastante normal que en los cincuenta estuvieran un tanto espantados con lo de los “rojos”.

Con respeto a los clichés, las peleas entre rockers y quarterbacks, la ciencia-ficción, el miedo atómico y el hongo nuclear entre otros, configuran un producto “de época” cuya mayor tara es la poca localización urbana de la cosa y la mucha selva amazónica. Esto puede hacer un poco repetitiva la película, pero sólo para aquel que vaya buscando la llegada del nuevo mesías. “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” homenajea a su propia saga en no pocas ocasiones (cataratas, arenas entre piedras, bichos, los pies titubeantes de Indy, etc.) y a otras películas de la factoría, pero también aporta grandes novedades de puesta escena, aunque todo ello con el estilo definido que entrega tras entrega se ha ido configurando. Las peleas en vehículos en marcha, la intervención de animales como gags, la tensión sexual entre el progenitor A y el progenitor B, y tantas otras cosas que no detallaré, porque yo soy de la opinión de que a estas películas y en general a todas, hay que ir sin saber nada. Como en las anteriores tres cintas, dos horas coreografiadas hasta el extremo y en las que cada fotograma esta lleno de significado, gracejo y elegancia.

Además, para mí el GRAN ACIERTO es que Spielberg ha sabido enfocar estos 19 años de ausencia. No es Indy de sesenta años haciendo de cuando tenía treinta, sino haciendo de Indy de sesenta. La película es una obra redonda gracias al auto-homenaje: el "icónico" sombrero indestructible, que precede a la primera aparición de la 'star' en el prólogo y cierra la última escena con ese amago de "legado de Indiana" y un guiño a la inmortalidad del mito; las referencias al envejecimiento del personaje, inadaptado, situado en una época que no es la suya: Indy contra el mundo, los soviéticos lo persiguen y el FBI lo vigila; se ríe de las situaciones de peligro en momentos como el descenso por las cataratas, en la huida del campamento (Indiana sermoneando al aprendiz sobre lo que son las arenas movedizas mientras se hunden) tras la cual vuelven a ser capturados, o por supuesto en una de las escenas más cachondas, sobreviviendo a una explosión nuclear en una ....bueno..no digo donde :). Incluso las referencias más inverosímiles, son una manera de decir que el héroe llega a todas partes.

Me parece que es la mejor manera en que podía hacerse un Indiana Jones en la Guerra Fría y 20 años después de la última película, y creo que Spielberg ha acertado bastante buscando al fan de la trilogía clásica no desde una recuperación milimétrica del personaje sino con una pseudo-parodia añeja.

En cuanto a los personajes, he de destacar que el chaval (Shia LaBeouf) está muy bien como "sidekick" de Indiana. Y que por supuesto, nadie recibe leches como Harrison Ford. Que la villana es Cate Blanchett, sinceramente en el mejor papel de su vida, guapísima, aunque mucha chicha no tenga. Pero sí que da para que el filme destaque el refinado uso de los métodos de propaganda y lavado de cerebro (ya saben, lo del Agit-prop y la famosa frase de Lenin de que la mentira es revolucionaria) de los comunistas para intentar convencer al mundo de que su sistema es la panacea perfecta, incluido su gusto por el recorte de las libertades individuales. La gran Karen Allen en su papel mítico de Marion Ravenwood. Su aparición es preciosa, calcando la vez que la vimos en Raiders of the Lost Ark. Haciendo la cuadratura del círculo, tal y como le gusta a Spielberg.

En cuanto a la fotografía de Janusz Kaminski y la banda sonora de John Williams sólo se puede decir que ambas, son perfectas. Sin más.

Hay cientos de momentos mágicos en la cinta, pero una de las escenas que más me ha gustado es que se puede hacer una de las mejores declaraciones de amor de la historia del Cine y luego ponerte a matar rusos como si tal cosa. Esa es la genialidad de Indiana Jones, y eso no me lo quitará nadie.

19 años no son nada cuando se trata con tanto respeto y cariño a los recuerdos del niño que les escribe.

2 comentarios:

Arnau dijo...

Hola Primako, veo que eres fan y que tu "fanatitud" no te deja ver algunos perqueños fallos de guión, minucias eso sí. Ayer viendo Indiana Jones y la última cruzada, reparé que en la nueva peli el padre de Jones está muerto, pero...no había bebido del cáliz, de la fuente de la vida eterna??? No me cuadra mi mucho esto...por lo demás la peli está muy bien...si que creo que los FX digitales la vulgarizan un poco. Por ejemplo, la escena en que el ejército de monos ataca a los rusos...sin fx no se hubiera rodado, y lo mismo con la escena de la lucha de esgrima, canta un poco por soleares,
salud

Alderaan dijo...

Sean Connery NO BEBIÓ del cáliz..el que bebió fue Indy. A Sean Connery le echan el agua bendita en la herida de bala...