lunes, mayo 12, 2008

Idiocracy

A estas alturas de la película (y nunca mejor dicho) no voy a descubrir una obra maestra del género de la comedia absurda, ni de la crítica ácida. Pero si quiero centrar la atención de mis lectores (seáis quienes seáis) sobre una película que pasó por España sin pena ni gloria, e incluso en los USA pasó desapercibida hasta que al director le pusieron n demandas por criticar el “American Way of Live” y sobre todo a marcas como “Gatorade”, “Starbucks” y otras tantas del mundillo USA. Es decir, intento sacar del ostracismo a una cinta, que aunque igual no lo merezca por su calidad cinematográfica, si lo merece por la crítica ácida, negra y decadente que hace de una sociedad de la que no estamos muy lejos.

Primero hay que repasar porque este película fue olvidada en España. De hecho, nadie sabe por qué en su país natal "Idiocracy" ni fue publicitada ni apoyada, ni tratada en absoluto como se merece. En Junio de 2007, cuando se estrenó es nuestro país, lo hizo en 10 de las 3.770 salas de España (el 0,26%), recaudando durante el fin de semana (incluye viernes) 4.156 euros, es decir, 415,6 por sala. Teniendo en cuenta que son 11 sesiones (4 en viernes y sábado y 3 el domingo), sale a 37,8 euros por sesión o unos 6 espectadores de media. Es decir, la más absoluta nada.

No es una obra maestra, pero, tiene una premisa inicial, una idea de fondo, ABSOLUTAMENTE GENIAL, COLOSAL. Sin embargo, es una de esas películas que no llegan a ser redondas en ningún momento y que dan la impresión de que más de los que debieran han metido mano en ella, estropeando lo que podía haber sido una película de culto.

El argumento es algo así: “El protagonista de la película es Joe (Luke Wilson), el tipo más mediocre del mundo (average en el original, que resulta más adecuado). Joe y una prostituta (Rita, interpretada por Maya Rudolph) son elegidos por el ejército para tomar parte en un experimento encaminado a preservar a los mejores soldados durante los tiempos de paz para que se encuentren en plena forma durante las guerras, pero algo sale mal y en vez de hibernar un año como estaba previsto, su sueño inducido se prolonga por cinco siglos. Los Estados Unidos en los que despierta han sufrido un proceso de regresión que hace que Joe sea, de repente, el hombre más listo del mundo (por un muy generoso margen), pero lo único que le preocupa es encontrar una máquina del tiempo que le devuelva al siglo XXI.”

Utilizando la excusa de poner la trama en el futuro, Mike Judge (muy relacionado con el mundo del humor audiovisual y autor de "Beavis and Butt-Head", "Office Space" o también conocida como "Trabajo Basura" y de la película "South Park" ), aprovecha para realizar una sátira mordaz sobre nuestro propio entorno. Los temas que toca, y NO DE FORMA SUAVE, sino con planteamientos claros, contundentes y profundos, van desde el desarrollo sostenible, la hambruna, los malos tratos, la tele-basura, la gente llevando ropa llena de publicidad (con el despropósito que supone ACTUALMENTE llevar el cartel de un modisto en el cuerpo, y encima tener que pagar por ello), hasta la política actual, incluida la política de USA, como por ejemplo los los políticos, asegurando medidas que suponen arcas públicas infinitas, plazos de tiempo absurdos, o planes directamente estúpidos, lujos que se pueden permitir gracias, sobre todo, a que su electorado está, directamente gilipoyas. No hay más que decir que el presidente de los E.E.U.U. llegó al mando del país por ser campeón de lucha libre y actor porno…..

…..La cinta es DIRECTAMENTE apocalíptica, del calibre de “Soylent Green” o “The Omega Man”, en la que nos muestra como la sociedad que conocemos, con el paso de los años, dado a una curiosa teoría, nos volvemos gilipollas… pero no gilipollas normales, sino gilipollas del todo, sin remisión. Lo que se dice TONTOS del CULO, literal.

Los protagonistas, que no se creen lo que ven sus ojos, intentan, en vano, explicar al resto de la población los argumentos más simples, y las conclusiones más sencillas en plan 2 + 2 = 4. Pero el director (qué a su vez es guionista junto con un tal Etan Cohen), se recrea una y otra vez en estos intentos fallidos. Los “gags” están centrados por tanto en la estupidez humana que impera en ese futuro.

Es cierto que la película tiene momentos más o menos afortunados o directamente bajos (por no decir malos), pero en todo momento, y sobre todo en los buenos momentos, se nota que el guión (del propio Mike Judge y de nada menos que Etan Cohen), y por ende el director, ha tratado de que no sólo haya sarcasmo y crítica ácida en la cinta, sino de que haya humos “sitcom” o situacional, incluso para todos los públicos.

Si el guión tiene altibajos, lo que está sublime es la actuación de Luke Wilson. Vista en V.O. (obviamente con lo desapercibida que pasó en su día, no hay versión doblada en la red) este tío hace un trabajo soberbio. No sólo porque tiene que lidiar con el resto de personajes (que parecen sacados TODOS directamente de un manicomio), sino porque encima tiene que lidiar con un idioma casi diferente. En el futuro, todos estúpidos y hablando en “jerga” (o “slang”) y casi sin entenderse. Además destacan el magistral Frito Pendejo, excelentemente interpretado por Dax Shepard, y por Rita (la puta), interpretada por Maya Rudolph. Mención también a Dwayne Elizondo Mountain Dew Herbert Camacho (el Presidente de los USA, interpretado por Terry Crews), así como al ministerio al completo, increíble paradoi de un gabinete presidencial.

Volviendo al núcleo de la película, el proceso de volvernos estúpidos (a ver si ahora sólo va a ser patrimonio de los Yankees eso) se achaca a cuestiones genéticas. Qué si los más tontos son los que se reproducen más, etc. Pero a lo largo de la cinta, sobre todo con el truco de la puta que es pintora (el protagonista no sabía que su compañera de experimento es puta), y con más gags, el guión apunta a otras razones MÁS CLARAS Y ACTUALES. Particularmente significativo es un momento en que se comenta la película más taquillera del año 2505, “Culo”, que consiste en 85 minutos de un culo en la pantalla, lanzándose algún ocasional cuesco (la película arrasaría en los Oscars, obteniendo incluso el de mejor guión). En esos USA, la televisión se encarga de ensalzar los instintos más zafios, hablar bien se considera una provocación (amén de afeminado), el consumismo ha alcanzado tales cotas que ya no es un fin, ni siquiera un medio, sino que simplemente es y los personajes más influyentes y poderosos son imágenes exageradas de los típicos “famosotes” de medio pelo… ¿De qué me sonará todo esto?

Porque, por momentos, uno no tiene claro si la ambientación de la película es en el 2500, o si no vamos a llegar a esa situación antes del 2050. Con el ritmo que llevamos, y que nuestra sociedad premia la más absoluta “normalidad”, el analfabetismo, no leer más que el manual del DVD, el tunning y similares, y en general la cultura está mal vista, puede que antes. Eso sin contar con las LOGSEs, LOSEs y demás reformas, así como sus versiones internacionales, para más gloria de la raza humana.

Ojo, la cinta además es más dura que todo eso. Ya que no se corta un pelo a la hora de emplear las mismas herramientas que está criticando, y si, también se burla del espectador cuando, como espectadores, nos reímos de los muchos gags sin gracias que la salpican. ¿Y lo complicado? ¿Y que opino? Pues es que para disfrutarla de verdad, hay que bajar a su nivel y vivirla en sus dos vertientes, como crítica ácida (y con una mala leche que te cagas, como dirían nuestros descendientes del siglo XXVI) y como comedia de sal gruesa, absolutamente desvergonzada. Un poco esquizofrénico, ¿verdad?

Hay una escena que ilustra esto. Al personaje central, (que por cierto, es conocido en la película por “No Seguro/Not Sure” ya que su identificación es objeto de un gran chiste), le hacen un test de inteligencia, preguntándole: “Tiene usted una lata de 2 galones de agua, y además tiene usted otra lata de 5 galones: ¿Cuántas latas tiene?”. Él responde: 2 latas. Y le marcan como el tío más listo del planeta. Su cara, todo un poema

No es una película redonda. Se aprecian fallos de ritmo, el inicio tiene un momento de bajón que no encaja y a buen seguro se habrán quedado escenas impagables en la sala de montaje (lo que daría por echarle un vistazo a un corte sin censura), pero lo que queda es una de las visiones más demoledoras no sobre lo que nos depara el mañana, sino sobre la cultura que estamos construyendo a nuestro alrededor. Como dice el protagonista: “En mis tiempos, cuando íbamos al cine nos preocupábamos por saber de quién era el culo y por qué se tiraba un pedo”.

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