sábado, julio 26, 2008

Balnerario

Hoy ha sido un día de relax, comer bien, de caminar tranquilos y de dedicarlo a nosotros mismos. Hoy nos hemos ido de Balneario. Si, en pleno Julio, con un calor que te torras, pero había que relajarse. Mis padres me regalaron hace casi un año, un "Relax Gastronómico" en un hotel de la cadena Aisia. Bueno, en realidad no se si valía para todos, pero el nuestro era para el hotel Aisia Aduana, situado en el antiguo edificio de Aduanas de Orduña, Bizkaia. Hemos estado en otros Balnearios (Zestoa por ejemplo), y la verdad es que este ha estado bien, muy bien.

La cosa consistía en spa-relax y comida degustación en el Hotel. Todo ello, pagado claro :) :) ...y ha sido la leche, muy bueno. Empecemos por el principio: Hemos llegado a las 10 de la mañana al hotel con nuestras mochilas (toalla, bañador, chancletas, gorro y demás). Nos han registrado en los servicios que teníamos en el regalo y nos ha explicado lo que íbamos a recibir. Que ha sido mucho, a saber:
  • Primero sauna: 15 minutos a 70 grados, con una humedad relativa del 70%. Buff..que sudada. Se me han abierto los poros hasta de los poros. El pelo estaba caliente, el sudor te corría por todos los lados..pero que gozada.
  • Después, una sesión de duchas de 2 minutos cada una: Primero una caliente, luego otra templada y por último una súper fría, que además salía en una especie de spray. Como "sirimiri", pero que estaba congelado. ¡¡¡ Una gozada !!!
  • Tras las duchas, baño turco unos 10-12 minutos: Se trata de mucho más vapor (humedad) y temperatura que la sauna, pero más llevadero. Además, con vahos de eucalipto, que abren las vías respiratorias. La verdad es que el baño turco es una gozada.
  • Después nos hemos vuelto a meter a la sesión de las duchas. Total, son unos 6-7 minutos y nadie nos controlaba jejeje.
Con esto cumplíamos la primera media horas (má o meno) de la sesión. Lo siguiente era 1 hora libre en las piscinas del balneario. Se podía hacer lo que quisieras, habiendo diferentes vasos o piscinas disponibles, en concreto:
  • Vaso caliente: El agua está ardiendo. Vamos, el típico orín :) :). No, fuera bromas, agua calentita con chorros suaves.
  • Vaso frío: El que más me ha gustado, lo adoro. Agua congelada, extra fría. Increíble. Parece imposible que llegues a meterte, pero lo haces jejeje. Y es genial, a mi me encanta (he repetido n veces).
  • Vaso Spa: Agua templada con unos chorros y burbujas impresionantes. Parecía la peli de "The Perfect Storm" :) :). Muy relajante
  • Piscina general: Donde hay diferentes áreas, todas ellas comunicadas y con una temperatura suave. Hay una zona con chorros suaves, otra con unos súper chorros en la espalda y por debajo, una zona sin nada, y por último la zona de los chorros a una presión descomunal (esos de la imagen). Están puestos para que te hagan unos masajes brutales en la espalda, cabeza o en el pecho. Salen con mucha fuerza pero hacen un masaje bestial.
La verdad es que nadie nos controlaba, y hemos estado más o menos lo que teníamos que estar. Quizá unos minutos más, pero podíamos haber estado mucho más. Luego duchita y a dar una vuelta antes de comer. La comida ha sido en plan degustación, con menú de boda casi, se trataba del menú especial Santiago, que consistía en:
  1. Entrante que era salmón relleno de txangurro y ensalada con moras.
  2. Entrante de crujiente de txipirones en salsa especial.
  3. Merluza a la espalda con una salsa que no recuerdo pero muy rica.
  4. Sorbete de limón al cava (DELICIOSO, frío y espesito).
  5. Taco de buey a la broché (rodeado de panceta) con compota de manzana y salsa de foie.
  6. Cremoso de chocolate con natilla de pistacho y helado de nata.
Todo esto con vino, agua y pan. Vamos, DE LA OSTIA de RICO, sin ser mucho (es menú degustación delicatessen), pero que llena. Además, hemos cumplido con el café con hielo de rigor.

Después nos hemos ido a ver el Nacimiento del Nervión, allá arriba (1000 metros más o menos) donde Cristo perdió la sandalia, con una caminata de casi 4 kilómetros, pero con un solete y un airecillo que da gusto. Yo había estado como hace 12 o 13 años, pero la verdad es que está igual. Eso si, antes se podía llegar con el coche hasta el mismo mirador (lo que era una aberración), y ahora está mucho mejor. Dejas el coche lejos, a unos 2 kilómetros, y anda lo justo entre el bosque para llegar. Después vuelta para casa a descansar más :) :). Por cierto, la bala negra se ha portado como una campeona en el puerto. Eso si, subiendo con consumos de hasta 51 l/100, pero sin notar una sola cuesta ni una sola curva, ni un sólo bache por la pista de tierra.

Un día redondo, no se le puede pedir mucho más a la vida en fin de semana, ¿no creéis?

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