domingo, agosto 31, 2008

Madre Mía

Voy a ser claro. Si no fuera qué la protagonista femenina (joven) está muy buena, pero que muy buena, con una cara de ángel, unos ojos preciosos y dos tetas de aupa, y además las canciones los traductores y dobladores del Estado Español no las han tocado y las han dejado en original, y he podido oir la voz de los actores, me habría salido del cine a los 20 minutos de película. Es una verdadera mierda de cinta, así sin más.

Ni siquiera el ritmo de las canciones ha hecho que en algún momento me mueva. No, no me gusta ABBA, lo siento. Conozco muchas canciones (a fuerza de haberlas oido con anterioridad) pero prefiero elegir yo la música. Este músical de teatro, llevado a la pantalla es, así sin más, malo de campeonato, porque entre otras cosas, nadie se lo toma en serio. Ni siquiera los fans del grupo sueco creo que les salga rentable pagar los euros que cuesta la entrada para una película que desde luego nadie, ni siquiera los que la hicieron, parece tomarse en serio.

Uno de los fallos más notables de “Mamma Mia!” es que parecen haber transportado el montaje teatral a la pantalla grande sin pararse a pensar que se trata de dos soportes completamente diferentes. El hecho de que gran parte del equipo creativo haya formado parte de los montajes de Londres y Nueva York, con la directora Phyllida Lloyd a la cabeza (quien ha sido el lumbreras que elige a este inutil como directora de Cine..que levante la mano), da buena prueba de ello. Es decir, cualquiera que haya visto un espectáculo musical en un teatro sabe que por muy simples que sean las coreografías o muy malas las canciones, ver a 30 personas pegando saltos al compás en un escenario mientras cantan sin desafinar y la escenografías aparecen y desaparecen de la nada es realmente impactante. Otra cosa es el cine. Los números musicales en esta adaptación se basan en poner a 100 personas, buena parte de ellas paisanos y paisanas griegos, moviendo el brazo para arriba y para abajo como si la directora esperase que así nos vamos a tragar que esa es una coreografía de verdad. Que los números tienen casi todos un tono cómico, vale, pero además tienen un tono cutre de "obra del cole" echa para atrás. Es de verguenza ajena muchas de las coreografías elegidas, pero el bochornoso momento de ver a Meryl Streep (a la señora Meryl Streep) revolcándose por el suelo al son de la canción que da título a la cinta, es sin duda, para levantarse del asiento y largarse. Pero es que además, la elección del momento para insertar muchas de las canciones es denigrante. ¡¡¡ No pegan ni con cola con la historia !!! E incluso la letra no tiene sentido en el momento de la cinta. Hay dos momentos que son patéticos, la canción de "Chiquitita" y otra al pié de la iglesia que no me acuerdo del título.

En cuanto a la historia, si no fuera porque es un musical donde hay que meter con calzador las canciones de ABBA, pues tendría su aquel. El punto de partida es interesante, sí, el tema de la hija (Amanda Seyfried) que reúne a sus tres posibles padres (Pierce Brosnan, Colin Firth y Stellan Skarsgård) sin que su madre lo sepa (Meryl Streep). Pero al tener la película tantos personajes y ser la mitad del metraje de canciones y saltos, pues las relaciones entre ellos quedan completamente diluidas, atisbándose cosas al principio de las que luego se olvidan los guionistas para recuperarlas al final (por ejemplo, el “secreto” del personaje de Colin Firth, por ejemplo, el pasado con su mujer de Brosnan, etc.) y con la aparición de multitud de personajes que no tienen ni piés ni cabeza, como las amigas de la madre, el camareno ligón negro, e incluso el propio novio de la protagonista (Dominic Cooper).

El guión avanza a duras penas entre lo insoportable y la miseria, y da la impresión de que la película dura lo que dura porque hay que meter cuantas más canciones de los suecos mejor, pero, vamos, que la historia está lista para llevar a la media hora. Por último, el humor (esto es una comedia) también de patio de colegio, con su pizca de referencias sexuales, su pizca de ancianos griegos bailando “Gimme, gimme, gimme” y poco más.

Y luego está el tema de la Streep cantando, que no lo hace mal, pero es que Brosnan da verdadero pavor. Y eso que cuando no canta, es, de largo el mejor actor de la cinta, igual que la Streep. Pero cuando pone voz de flsete, estás deseando que se aparte del plano. Lo mismo para el resto de actores conocidos, que cuando cantan, dan ganas de vomitar. La guapísima Amanda Seyfried y su novio Dominic Cooper lo hacen bien cantando, no en vano son cantantes ni actores, porque cuando no cantan, deseas que sus padres no se hubieran conocido.


En fin, una auténtica mierda de cinta, que duele el dinero pagado.

2 comentarios:

javirulo007 dijo...

Hacía tiempo que no me reía tanto con una crítica. Lo que podías haber hecho para aprovechar el cyberspacio es poner más fotos de la protagonista XDDDDDD
Saludos

javirulo007 dijo...

Bueno sí, podrías haber hecho un juego de palabras con el título de la peli y decir que era: "Madre mía!... que Merda mamma". O algo similar. XDDDDD. Sí, hacía tiempo que no me reía tanto con una crítica.