sábado, septiembre 27, 2008

Parapente

Vaya gozada. De momento es lo más cerca que he estado de volar, y es una auténtica gozada. El viernes volé (un ratito) en parapente y es una actividad preciosa, genial y ...sí, engancha. La cuestión fue, que ayer viernes teníamos el día de fiesta del kurro. Es una tradición de 50 años, donde pasamos un día todos juntos (o casi todos, una pena que algunos tengan que trabajar). Haciendo actividades deportivas (fútbol, parapente, vela, golf, paintball, karting, etc.), luego un rato de bares, y más tarde una mega comilona. Todo ello pagado por la compañía, todo, sin excepciones. Imaginaros lo que es patrocinar una fiesta de más de 650 personas. Eso sí, después de la comida (que ayer acabo con barra libre a las 1930 de la tarde), la fiesta que vega, ya es por cuenta de cada uno :) :) :)

Las actividades deportivas las organizamos nosotros mismos. Una persona se hace responsable, busca ofertas, organiza a la gente y listo. Luego la factura la paga la casa. Es la leche, es una forma de pasar todo un día de fiesta con los compañeros del kurro. Pues bien, este año, he hecho Parapente en Sopelana, gracias a una empresa del mismo nombre. Lo organizó la compañera Natalia, y fue estupendo.

El día además, acompañó. Un día estupendo soleado, desde la 9:30 de la mañana, con unas vistas preciosas de Sopelana, para lanzarnos con el "ala". La verdad es que creía que "acojonaría" más, pero no. Sólo hubo un momento "difícil", cuando sacaban por primera vez el equipo, desplegaban el ala, y los tíos pegaban un brinco del carajo. Joe...que fuerza tiene el paracaídas este gigante. Pero luego, viendo los primeros saltos de los compañeros (acompañados de gritos, palmas y vítores), no problemo. Eran saltos en tándem, desde el acantilado. Tu vas enganchado al instructor delante de él. Con un equipo que parece que va a pesar mil kilos, pero que luego no llegará a los 10 :). Tu mirando al acantilado, él despliega el ala. El primero golpe es para atrás, como un par de metros, y ¡¡ zas !! a correr para el vacío. En un momento, antes incluso de que se acabe el suelo, tus pies se agitan en el aire como un dibujo animado ¡¡¡ estás volando !!! Y la sensación es maravillosa. Genial. Estás suspendido en el aire. Te recuestas, y quedas sentado como en un sillón, pero suspendido a muchos metros de altura y desplazándote "tranquilamente" a unos 30-35 km/h. Suave suave, con unas vistas preciosas. Es como ir en la punta de un avión, que vuela suave y despacio. Y engancha. Llevas 30 segundos en el aire y te parece tan genial, que quieres no aterrizar nunca.

Puedes incluso charlar con el instructor. Me confirmó que si, que engancha. Él lleva 15 años, volando todos los días, buscando sitios por toda Europa desde donde saltar, y a veces se pega vuelos de 3 y 4 horas. Precioso. Después chiste del día. Le pregunto cuando tiempo lleva volando en "tándem" y me contesta que nuestro salto era el segundo ¡¡¡ What The Fuck !!!...no tranquilo, es broma. Llevo 8 años :) :) :)

El altímetro pitando (piiiiii piiiiiiiii piiiiiiiii) pero me aclara que tranquilo, es normal cuando sobrevolamos el acantilado. Si estuviéramos cerca del suelo el pitido sería ensordecedor :).

Unos giros, unas vueltas y me sigue maravillando que el ala se eleve. Que coja altura. Es increíble. Me hace un "escalón". Cierra un poco, un pelín el ala, perdemos sustentación por un momento (o sea, bajón de sopetón), y la vuelve a abrir, y de sopetón de nuevo, para arriba. Cojonudo. Tengo el estómago en la sien, los calcetines en la boca, pero no pasa nada :) :) :)

Ahora a descender y aterrizar de nuevo en el acantilado. Caemos suaves como una hoja, como una pluma. Con un leve movimiento oscilatorio. Qué me ponga de pie me dice ¡¡¡ What the Fuck !! de nuevo. Entiendo que ponerse de pie es cuando uno tiene ¿suelo? debajo..No, quería decir que dejara de estar recostado claro. Me dije que corra hacia delante en cuanto toquemos suelo. Y así hago. Tocamos suelo tan despacio y que ni te enteras. Yo creía que eso sería como caerse de mucha altura, pero no, suave suave. Y no me da tiempo a correr, ya que el instructor "tira" el ala (o sea, la cierra para que caiga y no nos arrastre o vuelva a elevar) y caigo de culo en el suelo. Menos mal que "el aparejo" que llevaba, que hacía de silla, es blandito.

Han sido escasos 5 minutos (que arriba parecen una eternidad) pero han sido memorables. Normalmente los viajes son de 15-20 minutos, pero estábamos muchos para saltar (y encima no han podido saltar todos, porque empezó a hacer mucho viento y los instructores decidieron parar. Podrán hacerlo otro viernes). Pero vamos, es una experiencia irreemplazable, preciosa, que seguro, volveré a repetir. Ya sólo me queda, para estar más cerca aún de VOLAR totalmente, saltar en paracaídas...y estoy más cerca :)

Nota: Las fotos que acompañan a esta entrada NO son las del viernes. Aún no las tengo (esa Nuria, esa Silvia y el Patxi me proveerán de ellas, espero). Ya las pondré.

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