jueves, septiembre 04, 2008

Star Wars: Episode III - Revenge of the Sith

Ayer dieron en Antena 3 la película. Hacía mucho tiempo que no la veía, pese a que en su día, en el Cine la vi dos veces (una en versión original y otra doblada), luego no he vuelto a verla (y pese a que tengo el DVD en casa comprado, sin estrenar). No pude verla entera, pero los primeros minutos evocaron en mi recuerdos imborrable. No puedo, sino dedicarle el "post" que en su día (2005) escribí. Va por todos los que les gustó tanto como a mi:

Allá vamos:
"Star Wars: Episode III - Revenge of the Sith" es una experiencia FANTÁSTICA. Sin duda alguna. El cuidado con el que está pensada y rodada es pasmoso, y creo, en mi humilde opinión que está muy a la altura del Episodio VI, el IV e incluso el V. Toda cinta está llena de momentos IMPRESIONANTES, y creo que "La venganza de los Sith" tiene el mejor inicio de las seis cintas de la saga.

Todos, absolutamente TODOS los cabos quedan atados, y bien atados, cerrando por fin las líneas argumentales que estaban abiertas hace 28 años, y que desde el Episodio I quedan sin atar. Además George Lucas se permite el lujo de salpimentar con impresionantes detalles de homenajes a las cintas pasadas (futuras cronológicamente) cada escena. A modo de perla, diré, que la presentación, por ejemplo, de Palpatine en esta película (secuestrado por el Conde Dooku, y no es spoiler), con un encuadre precioso, nos traerá unos recuerdos imborrables.

La cinta es oscura, negra, y por un momento, ese en la lucha final de Obi Wan y Anakin, parece que estamos ante una tragedia de Othello o Hamlet. Ese momento es ...INDESCRIPTIBLE. Además, técnicamente es de lo mejorcito visto hasta ahora, y destaca, por cierto, aunque no lo creía posible, un John Williams que se ha superado a si mismo, y ha añadido nuevos "tracks" a una BSO INIGUALABLE.


La cinta, por cierto, se centra en Anakin / Vader y Palpatine..y eso es un acierto que nunca creía posible. Ahhh..y los que dudábamos de la credibilidad de Hayden Christensen en el papel de Vader hemos respirado tranquilos, ya que no sólo lo hace de maravilla, sino que encima han cambiado el doblaje, por uno mucho mejor.....

Por otro, si digo que le faltan algunos detalles para ser la mejor de la saga. Un par de pinceladas, que seguro Lucas, se ha dejado en la sala de montaje. Si, el metraje de la cinta exhibida es sensiblemente inferior (7 - 9 minutos) de la versión vista hace 2 semanas en los pases privados a la prensa. Ha quitado dos escenas, que como digo, aportarían el toque final, pero que no le quitan ningún ápice de ser épica, valga el juego de palabras.

Tras dos intentos de revivir la saga original, el primero de ellos, flojo de puro imposible y el segundo lleno de buena voluntad y magia pero con alguna carencia, esta vez Lucas ha podido, por fin, acercarse al espíritu inicial de la saga. Es curioso que los méritos de sus película hayan ido en aumento conforme estas se acercaban, cronológicamente, a los sucesos de la saga original. Los que esperábamos un tono más sombrío, una menor carga cómica (o bien unos cómicos menos cargantes), o los que dudaban de la credibilidad de Hayden Christensen en el papel de Vader, no sólo hemos respirado tranquilos, sino que hemos disfrutado como nunca, como hacía años, en las dos horas de maravillosa película que hemos visto.

La película comienza en una espectacular batalla espacial, muy imbuida por el espíritu de las grandes batallas navales, que recupera el colorido y la magnitud de la que se mostraba al final de "Star Wars: Episode VI - Return of the Jedi". Pero aquí todo esta multiplicado, llevado al límite, en colorido, en movimiento, en masificación en la pantalla, en suma, en espectacularidad. A partir de este punto, la historia crece en complejidad argumental al tiempo que se espacian las escenas de acción, lo suficiente para eliminar esa sensación de acumulación que dejaba la anterior entrega de la serie.

Las tramas políticas se multiplican y aportan interés a todo el entramado de batallas y luchas internas que se nos presentan. Anakin, personaje central POR EXCELENCIA de toda la película, carga con el peso de la historia, y su gradual paso al lado oscuro, culminando con la DOLOROSA transformación en Vader, resulta creíble, lógico y épica por momentos.

Lucas ha sabido explotar bien ese lado débil del personaje, el miedo que en la primera entrega ya vaticinaba Yoda, para construir desde él, el personaje de Vader. Su comportamiento, cegado por el miedo, llega a momentos de gran dramatismo, narrados con habilidad, y que logran, sin duda, excitarnos como nunca. Si algo sobresale por encima de todo es esa continua sensación de desesperanza que, de forma lógica, da paso a una nueva forma de ver el episodio original (el recientemente renombrado "Star Wars: A New Hope"). Lucas ha conseguido en "La venganza de los Sith" que el drama épico alcance unas cotas muy altas. Y lo hace a través de un guión sólido, bien construido y dosificado como nunca. Pero además a través de rescatar el espíritu de la saga inicial y de diseminar en "La venganza de los Sith" detalles que luego, en posteriores episodio cobrarán sentido.

Es estimable también el cuidado puesto en que esta película ate los cabos sueltos entre las entregas anteriores y la trilogía original. Se nos presentan multitud de pequeños detalles que, si bien encaja a la perfección entre las dos trilogías, si alteran la forma de ver los últimos capítulos de la saga, aportándoles una mayor profundidad a elementos que, en principio, eran simplemente un fondo de la historia principal. Ahora por ejemplo, tiene sentido que Ben Kenobi le entregue el sable de luz de tu padre. Un detalle sin importancia hace 28 años, pero ahora, viendo como lo coge tras haber presenciado su muerte, es ATERRADOR y que él se lo de a Luke, tiene un sentido mágico, por momentos.

Todo esto tiene, no obstante, tiene una contrapartida: al erigirse Anakin/Vader en centro absoluto de la historia, hay que realizar un consciente ensombrecimiento de los hechos (esto no es malo) que obliga a una mayor contención en el apartado artístico, que sin quedar ensombrecido, no llega a los niveles de originalidad y variedad mostrados en "Star Wars: Episode II - Attack of the Clones".

Como digo antes, "La venganza de los Sith" es una cinta negra, oscura, aterradora. Tan negra como era "Star Wars: Episode V - The Empire Strikes Back", pero "La venganza de los Sith" va aún más lejos. Desde el momento en el que se lanza la orden 66 (que hace que los soldados clon se vuelvan contra los Jedis y los masacren) hasta toda la lucha final, pasando por los momentos con el Emperador erigiéndose en eso, en malvado. El colofón de esta "negrura" es la lucha en Mustafar, cuando Obi Wan le corta las piernas a Anakin, y Obi contempla, gritándolo como lo amaba como hermano, como se quema por la lava. Anakin le grita su odio, con un grito y una mirada que aterran y te hielan en la butaca. Esto es tan trágico, que parece que estamos viendo Othello o Hamlet.

Pero es que Lucas no se queda ahí. Un ejemplo perfecto de la crueldad de la cinta, es por ejemplo los niños jedis. Cuando Anakin invade el templo Jedi, con el objeto de masacrar a estos, llega a donde están los padowans niños escondidos. Estos le preguntan: ¿Qué podremos hacer maestro Anakin? La pregunta se junta con una mirada pétrea y fría de Anakin. La próxima vez que vemos a los niños, es cuando Yoda camina por entre sus cuerpos muertos.

Así es el lado oscuro, el reverso tenebroso de la fuerza. Este es Darth Vader, el malo por excelencia y Lucas ha conseguido transmitir esto. El único momento cómico, en el principio cuando R2d2 hace de las suyas, quizá algún comentario de Palpatine (ese "mi querido amigo verde", denota que esta es la cinta del Emperador), pero el resto está bien lejos de la comicidad, pues el orden del día es dark, dark side.

Los actores están perfectos. Yoda de nuevo es el roba-planos, pero no cuenta. Ewan McGregor con un aspecto más viejo que en "Clones" está contenido y genial, pero son Ian McDiarmid y Hayden Christensen quien son los protagonistas. En "La Venganza de los Sith" hay dos villanos, uno silencioso y tapado, hasta que estalla (genial la lucha con los 4 jedis y Mace Windu) y el otro, es el Vader que conocíamos. El primero lleva a Anakin al lado oscuro de manera singular y este nos deleita con una interpretación fría y dura, como se necesitaba para el Anakin derrotado. Además, gracias hemos de dar, porque el doblaje de Anakin haya sido hecho con más cabeza y puesto una voz como se debía. Y hablando de sorpresas, oír a Constantino Romero como voz de Vader, es, sin duda alguna, orgasmeante. Y en versión original, la aparición de Darth Vader, en la que reencontrarse con la voz de James Earl Jones es todo un goce para el sentido del oido.

Como decía, quien se luce como nunca es Ian McDiarmid, quien demuestra pasárselo en grande con su personaje, el malévolo Canciller Palpatine, cuya doble moral es una de las piedras angulares de la trama. Sus conversaciones con Anakin son de los mejor del film, siendo la más representativa aquella que tiene lugar en el teatro durante una representación donde lo sugerido en boca del Canciller revela drásticos acontecimientos, haciéndonos incluso prever lo que está por venir. La sutileza es una de las armas de Lucas, y no sólo en la escena comentada. Atención al instante en el que Padme (una Natalie Portman interiorizando mucho mejor sus sentimientos) y Anakin se “miran” en la distancia. Un instante poderoso, de una extraña y casi lírica belleza, que muestra muy bien la calma que precede a la tormenta, vestido de maravilla por el score de John Williams inspirado.


El proyecto digital de Lucas es perfecto en esta entrega. No hay un sólo efecto especial que "cante" y las coreografías de las luchas son preciosas y perfectas. El aspecto global es bellísimo, sobre todo en la apertura, la lucha de Kenobi y Grievous, con este último blandiendo 4 sables láser, el final de la guerra clon, Kashyyyk y demás.

Otro de los aspectos claves de la saga, la banda sonora, es en esta ocasión especialmente reseñable. Destaca un tema coral para el esperado duelo entre Anakin y Obi-Wan, y una versión con aires neoclásicos del himno imperial. Pero es que además, el bueno de Williams ha sacado del olvido los temas "lev motiv" de personajes como Leia y Luke, para ponerlos justo en el momento en que vemos, por primera vez a los gemelos Skywalker, y luego para más "inri", en una de las imágenes más bonitas que nunca se han visto, cuando Owen y Beru Lars, tienen en brazos a Luke Skywalker en una pose, que años más tarde Luke repetirá como comienzo de la saga, rescatar el tema que durante 28 años nos ha emocionado tanto.


Como digo la cinta está llena de detalles que por si solos merecen la pena, voy a intentar recogerlos todos:
  • La presentación de Palpatine en la silla donde se hace el prisionero de Dooku. Esa forma de darse la vuelta con una batalla estelar de fondo, es una premonición de como lo hará cuando sea Darth Sidious.
  • El peinado de Padme, al estilo que lucirá su hija años más tarde. No sólo una vez, sino que durante toda la cinta, y apoyado por los vestidos, Natalie Portman nos recordará a su hija en muchos planos.
  • Todo el momento de la operación de re-construcción de Anakin en Vader. El momento "casco" es indescriptible
  • Los últimos 15 minutos están dedicados exclusivamente a enlazar con el episodio IV, aunque como he dicho, toda la cinta esté llena de "momentos que las unen"
  • En momento en que C3PO y R2 son dados al capitán Antilles, con el consiguiente borrado de memoria
  • La separación de los gemelos. Leia con el senador Bail Organa a Alderaan, y Luke con sus tios Owen y Beru, con la consiguiente escena final de los dos soles.
  • El momento en que Anakin trata de convencer a Padme de que él podría vencer a Palpatine y juntos, como marido y mujer gobernarían la galaxia. Años más tarde trataría de hacer lo mismo con su hijo
  • Vader y el Emperador en un Destructor estelar, con un algo más joven emperador Moff Tarkin (aquel que hacía Peter Cushing) delante de la Estrella de la Muerte
  • Yoda hablando con Obi Wan sobre su exilio y que este deberá entrenarse en los caminos de la fuerza para aprender a convivir con aquel que ha vuelto del averno de la fuerza, Qui Gon. Así aprenderá el camino de la reencarnación, que veremos posteriormente. Esto es sumamente importante ya que habla de la vida eterna que los Sitn nunca podran conseguir. Una de las respuestas de porque aparecen los fantasmas de Obi y Yoda en los episodios posteriores está aquí muy bien planteada y da origen a un cambio en los desarrollos de personajes. Obi y Yoda aceptan el retiro para estudiar la fuerza viva y poder así, gracias a lo que Qui-Gon decía, comunicarse después de morir. Además, este poder para conservar el espíritu complementa la obsesión de Anakin por lograr el poder para preservar la vida después de la muerte lo que le lleva al lado oscuro: una especie de coda moral en la historia, en la que el camino fácil al final no lleva a la meta buscada.
  • Enterrar a Padme embarazada para que nadie sepa que ha tenido gemelos
  • Obi Wan recogiendo el sable láser de Anakin
  • Y por supuesto, el momento que más me ha gustado. Bail Organa y Yoda caminando por el pasillo de la Corveta Coreliana Rebelde, que será la que abra el episodio IV. Tantos efectos especiales y tanta pantalla azul, este escenario, sin tecnología, justo como era en el 77. Este es el mismo pasillo donde vimos por primera vez a Darth Vader.

En fin, el episodio II es sin duda lo que los amantes de la saga llevábamos esperando desde hace más de 20 años, una película a la altura de los dos siguientes capítulos de la saga, y la primera que supera ampliamente al último. De un nivel técnico impecable, un ritmo endiablado, las mejores actuaciones de esta trilogía, y suficientes momentos de tensión y clímax como para dar por satisfechos tanto a los fans acérrimos como al público medio. Una película para amar. Recuerdo cuando por primera vez vi "Star Wars: A New Hope", y luego me enteré (leyendo y demás) que Anakin se convertía en el medio hombre, medio máquina Darth Vader en una lucha a muerte con su maestro Obi Wan y moría al caer a la lava. Ahora, muchos años después, lo he visto con una espectacularidad que supera mi imaginación y mis expectativas. Esa emoción será mía siempre.
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