jueves, octubre 09, 2008

Dinamarca

Ya he vuelto de los 4 días trabajando por tierras del norte de Europa. La verdad es que han sido 4 días muy duros, y con poco tiempo de descanso, salvo las noches. Paso a relatar lo vivido desde la última entrada al respecto. El segundo día, que habíamos trabajo duro en la reunión de seguimiento, teníamos el acto social con los anfitriones, el socio Danés del proyecto. Esto es una espiral de competiciones a ver que socio es el que mejor "se lo monta" el día que le toca ser el anfitrión. Hemos estado en Venecia, Bucarest, Bruselas, Barbastro y ahora tocaba Odense. Pues bien, el acto social fue divertido, cultural, emocionante y gastronómicamente muy bueno.

Consistía en una visita turística a pie por el centro antiguo de Odense, guiados por un "nightwatch" tradicional de la ciudad. Esto es una especie de "sereno" Danés, que obviamente ya no existe pero que fue muy peculiar. Los "nightwatch" eran los vigilantes de la noche, provistos de una linterna recorrían las calles guiando a los demás, cuidando de la seguridad de la traicionera noche y demás funciones, como cantar para anunciar el paso, etc.. Eran unos tipos peculiares. Pues bien, tuvimos nuestro "nightwatch" por un momento, y nos fue explicando lo más importante de cada sitio de la parte vieja, aderezado con anécdotas históricas y demás. Un tipo muy cachondo por cierto. Estuvimos en la catedral (La Catedral de San Knud), en las casas donde nació y residió Hans Christian Andersen, Carl Nielsen y demás. Pero lo mejor eran las historias de la vida de los "nightwatch" y demás. Destacando su "morning star" que es la vara terminada en una bola de acero con puntas que portaban, que servía para guiarse en las calles llenas de barro, así como para defenderse. Según las palabras del "nightwatch" no entendía porque se llamaba "estrella de la mañana" si cuando la usaban, el golpeado sólo veía la noche cerrada :) :). Iban provistos de un silbato con el que se comunicaban todos los "nightwatch" (había varios para cubrir cada noche todo Odense). Incluso nos hizo los sonidos para avisar de problemas, peligro, todo bien, e incluso la alerta máxima, cuando un "nightwatch" se encontraba siendo atacado. Si oían ese sonido, corrian todos donde estuviera el agredido..y ay!!! del pobre agresor...su vida correría peligro. En fin, todo un espectáculo recorrer Odense con este personaje.

Luego cenamos en "Den Gamle Kro", un restaurante típico, con historia desde el 1683 donde la comida fue estupenda, con productos y recetas de la tierra. Muy buen sitio.

El miércoles era el día principal de trabajo. Teníamos la revisión con la gente de la Comisión Europea. Todo bien, muy formal, buenas charlas y presentaciones, y salvo por la espera típica, todo fue más o menos bien.

Después me tocaba regresar a København en tren desde Odense, para pasar ahí la noche y esta mañana (por el jueves) regresar a casa. El trayecto bien, y al menos tuve algo de tiempo para visitar un pelín København.
Estuve paseando por el barrio de Nyhavn (lit. "New Harbor"), ver la Sirenita y cenar en el puerto. El barrio de Nyhavn es muy típico por la casas de colores y los barquitos amarrados junto a ellas. Esta llena de sitios para cenar (yo lo hice en uno de ellos) y la verdad es que es precioso, y además cené muy bien, por supuesto de pescado y productos del mar típicos de Dinamarca. Después, alquilé una bicicleta ¡¡¡ Si si !!! una bici. Obviamente todo el mundo sabe que los países nórdicos son el paraíso de las bicicletas, ya lo comenté en su día de Uppsala, pues aquí no le van a la zaga. Todo lleno de bicicletas, siempre hay un carril bici, y en fin, es el mejor modo de moverse. Dicho y hecho. Las bicis públicas están disponibles en dársenas, donde están enganchadas con una cadena que se quita con 20 coronas danesas. Como el carrito de la compra del Carrefur :). Pones 20 coronas, y te llevas la bici. Luego la devuelves y recuperas la pasta. Después de cenar lo vi, y no pude resistirme. Como unos 14-15 años sin montar en bicicleta y ahí estaba yo por las calles de København en Bicicleta jejejeje. Así me hice unos kilómetros y llegué a la The Little Mermaid (Danish: Den lille havfrue). Y deja mucho que desear. Es la misma sensación que tuve la primera vez con el "Manneken Pis" de Bruselas. Mucho ruido para pocas nueces. La estatua de la "sirenita" está desangelada en el medio de ninguna parte (bueno, un parque precioso), sola, sin mucho que ofrecer.. Pero bueno, había que verla.

Después, regreso al punto de devolución de la bicicleta, las piernas y el culete molido, descansar y esta mañana a las 4am en pié para volver desde København a casa...como siempre, miles de retrasos, conexiones largas y aviones y compañías que no piensan en el usuario...pero eso es otra historia...

Nota: Ninguna de las imágenes es mía, no llevé cámara, soy así de tonto...

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