sábado, diciembre 27, 2008

Australia


Son 165 minutos insoportables. Así de crudo, es una de las peores cintas que he visto en mi vida. No se le puede calificar de película a este engendro que no hay por donde cogerlo. Baz Luhrmann, el cual perpetra desde la dirección y el guión esta mierda, no presagiaba nada bueno. Si habría que haberlo condenado al ostracismo por "Moulin Rouge!" en 2001, ahora, siete años después, habría que hacer lo mismo. Esperemos que tarde otros 7 años en hacer otro truño como este.
Protagonizada por Nicole Kidman (¿Quién te ha engañado para esto? ¿tanto te pagan?) y Hugh Jackman, la historia nos sitúa poco antes de la II Guerra Mundial y nos cuenta la épica aventura que viven una refinada aristócrata inglesa (la Kidman) y un rudo conductor de ganado australiano (él). La primera hereda un gigantesco rancho y contrata al segundo para que le ayude a transportar 1.500 cabezas de ganado por medio continente. En su destino se cruzará el bombardeo de Japón a la ciudad de Darwin, el malo de la historia, un niño aborigen, y el director y guionista del engendro.

El guión no tiene ningún sentido. No hay nada que contar, pues es todo tan previsible que da bastante "yuyu", pues sabes lo que va a pasar en todo momento. Tiene todos los ingredientes de los "pastelones" de 'telefilmes de medio-día', y se pueden predecir todas las escenas "emocionantes". Bueno, eso cree el guionista y director, porque de emoción, esta cinta no tiene nada. Hay más emoción en una lata de cerveza que en esta cinta.

Hay tal mezcolanza de argumentos, o por qué no decirlo, de películas que copia, todas en una, que el resultado es patético. Lo mismo estamos en "Memorias de África", que en "Pearl Harbor", que en "E.T.", que en "El Paciente Inglés" que en "La Reina de África". Tan sangrante es la cosa que la película acaba a la mitad de la película y luego se ven obligados a empezar otra. De verdad, patético.

Da la impresión de ser una cinta seria, pero te das cuenta que va por la comedia de "sal gorda". El principio es malo tirando a patético. Metafóricamente, para que me entiendan, cada vez que Nicole Kidman aparece en pantalla, parece que sonara una bocina. Como si sólo faltara por ahí Harpo Marx haciendo de las suyas (la escena del cuento cantado por la Kidman es de vergüenza ajena, de morirte del asco). Luego claro, en el árido desierto australiano, llevando vacas de un lado a otro, desparece la estridente noble británica y aparece esa mujerona que jura que nunca más pasará hambre. Sí, puede que también copien un poco "Lo que el viento se llevó". También aparece Hugh Jackman enseñando mucho cacho y poniendo muchas posturitas.

Como seguramente habrán visto la mala "Molin Rouge" no hará falta que yo les explique lo tratadísima que está la imagen, que eso parece un "coloréalo tú mismo" y la poca intencionalidad estética de realismo que tiene la cosa. Unos trajes, unos tocados... Luego están los efectos especiales, que son, sencillamente sonrojantes de lo malos que son. Las escenas de los protagonistas a caballo son una verdadera mierda, en los tiempos que corren. Se ven los "pintados", los fondos azules, y los personajes parecen flotar, nadando, en vez de ir a caballo. Impresionante de malo.

Ahora eso sí, resulta que al parecer la cinta es muy seria y muy de denuncia porque al final de todo nos vuelven a poner unos cartelitos aclarando lo mala gente que fueron los ingleses en Australia. Que lo fueron. Arrebatando a los niños aborígenes de sus familias hasta hace dos días, que no es poco.

Qué película tan mala y tan pretenciosa. Aquí todo el mundo camina con paso decidido a cámara lenta. Todo el mundo sacude su pelo mojado al sol. Todo el mundo corre por la playa chapoteando en el agua. Hay varios anuncios de colonia, ropa y complementos insertados en el metraje, escesivo, de la cinta. Y la música: el infierno. Tampoco quiero culpar mucho al compositor, David Hirschfelder, porque puedo visualizar a Baz Luhrmann berreando por detrás: "¡Más, más!". Aquí se besan y música ultrapomposa. Muere alguien y música ultra-altisonante. Va uno al baño y acordes ampulosos.

Y menos mal que por lo menos hay música en la que concentrarse, porque los giros de la trama son lamentables. ¿Que hay que esconderse inmediatamente? Pues en vez de esconderse uno en el sótano de la casa donde está tranquilamente, se esconde colgando de una ramita en un precipicio, en el quinto pino. Luego alguien se hará daño y hasta se sorprenderán. Pero caramba, si están pidiendo que la gente se muera, pero a gritos. Si se hubieran muerto los personajes encargados de dar la tabarra cantando "Somewhere over the rainbow", eso sí que hubiera estado bien, porque Baz, por si acaso, algo de musical nos mete, a ver si entre pitos y flautas la gente pica. Todos los responsables de esa gran película que es "El mago de Oz", retorciéndose en sus tumbas ante el uso canalla que se hace de su trabajo.

En fin, un asco.
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