jueves, diciembre 04, 2008

El Último Viaje de Horacio Dos


El libro de esta semana es de Eduardo Mendoza, un autor que me encanta. Y eso que aún no he leído las que dicen son sus mejores obras: "La verdad sobre el caso Savolta" y "El misterio de la cripta embrujada", pero ya van tres suyas y todas me han encantado. Esta semana me he reído y desternillado con "El último trayecto de Horacio Dos".

Este libro es un libro de aventuras espaciales con el humor como ingrediente básico y fundamental. Podría decirse que es una sátira a la "space opera", pero yo creo que es mucho más. Ahora no vamos a descubrir al Mendoza narrador, ni tampoco al humorista, pero quizá, lo mejor de él, es su forma de mezclar la buena narración con el humor más absurdo. Este "El último trayecto de Horacio Dos" o "Sin noticias de Gurb" (que también lo he leído y es sencíllamente INGENIOSO Y MUY GRANDE) son un claro ejemplo de ello, y son una delicia para el intelecto, la lectura y la sonrisa. Pero ojo, "El último trayecto de Horacio Dos" no sólo es un libro de ciencia-ficción, es mucho más que eso.

El argumento podría ser: "Se nos presenta a un comandante esperpéntico (Horacio Dos), sin autoridad ni carisma, que dirige una nave de presidiarios (de Delincuentes, Mujeres Descarriadas y Ancianos Improvidentes, para ser más exactos) hacia un destino desconocido a través de la galaxia. En este viaje, ocurrirán multitud de cosas, sobre todo, cuando llevan la nave (como pueden) a los diferentes puertos espaciales que encuentran en el camino".

A pesar de la ambientación estelar, pronto se reconoce el decorado cutre y decadente característico del escritor. Sin duda, su peculiar interpretación del humor y su singular elenco de personajes son lo que contribuyen, en buena medida, a ello. Mendoza utiliza la degradación cómica, ridícula, combinada de una ironía muy particular. Además, hace gala de abundantes coqueteos con el humor del absurdo. El resultado produce un efecto corrosivo y disparatado que funciona por acumulación. En muchos momentos, se puede decir que estamos ante una versión más inteligente y grande o mejor dicho, REDONDA, de "La Guía del Autoestopista Galáctico", novela que también me gustó mucho en su día.

Los personajes de la novela de Mendoza son muy variados. Desde personajes en si mismos caricaturizados, torpes, algunos listos, otros tontos, y sobre todo con un aura de funcionariado y corruptela, que hace que debamos prestar atención a todos. Eso si, algunos entras y salen sin acabar su historia, como si de la misma vida se tratase, que no sabes donde van a aparecer. De todos ellos, el comandante es el principal. Tiene todas las virtudes y los defectos, pero su forma de no enterarse de nada, pero solucionarlo todos, recordarán (sin lugar a dudas) a los chiflados extraterrestres de "Sin Noticias de Gurb".

"El último trayecto de Horacio Dos" está escrita en forma de diario o cuaderno de bitácora, muy burocrático, como si de un funcionario tras una mesa se tratara. Además, con un lenguaje y formas retóricas, muy propio de los papeles oficiales y que también retrató Uderzo y Gosciny en "Las 12 Pruebas". Es un instrumento cómico más, con una finalidad paródica y en cierto modo, al final, paradójica. El lenguaje pseudotécnico comparte la misma función pero, esta vez, sin que se pueda apreciar una mirada sarcástica. Me encantan recursos como los que tiene el comandante para referirse a muchos términos. siempre tiene una escala para todo, como por ejemplo:
  • "...Por otra parte, la situación no admite muchos remilgos, pues la escasez se agudiza, habiendo alcanzado un punto por encima de «incómoda» y dos puntos por debajo de «peligrosa»..."
  • "...Situación un punto por encima de «ingobernable» y dos por debajo de «haz las maletas y vámonos a Suiza»..."
Por otro lado, Eduardo Mendoza sigue practicando su estilo desenvuelto. Parece acumular una maraña de subordinación y expresiones orales pero sabe deshacer el enredo hábilmente con ligereza, dando lugar a un texto ágil y agradable de fácil lectura.

Pero, como decía al compararla con "Autoestopista...", por debajo del puro relato humorístico que es el que prevalece en la novela, aparece una sátira de los mecanismos de poder y control. Además, la historia se encuadra en un amargo futuro muy poco halagüeño. Sin embargo, esta especulación tiene un papel tan irrelevante y es tan tópica y manida que ni asusta ni causa ningún otra impresión. Las peripecias de la estrambótica tripulación, por su parte, también se encuentran condicionadas por la comicidad, por lo que no cabe esperar un relato dominado por el sentido de la maravilla. Y otro punto que es excelente, la corta extensión excluye el cansancio por repetición.

En fin, una novela divertida, amena, muy bien escrita, con personajes que darían para varias sagas y que, dado su formato y extensión, se puede consumir muy fácilmente. Además, es otro gran libro de un gran escritor como es Eduardo Mendoza.
Reblog this post [with Zemanta]

1 comentario:

Katrina Van Dassos dijo...

Me alegra ver que ha solventado el pequeño problema informático, como diría A.R. Quintana.