martes, diciembre 02, 2008

Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street


A estas alturas de la película, y nunca mejor dicho, no voy a negar mis filias y fobias en el Cine. Como filias puedo decir, sin ruborizarme, que está el género musical. Y como otra filia, tenemos al gran Tim Burton autor de obras maestras del Cine, tales como "Corpse Bride", "Big Fish", "Mars Attacks!", "Ed Wood", "Edward Scissorhands" y "Batman" por citar algunas. Así que, una cinta que junta a este género, con este director, no podía faltar ni fallar. Y no lo hace.

"Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street (2007)" es una muy buena película. Pero no, no es la mejor de Burton, ni siquiera está a la altura de algunas de las que he citado antes. Tiene algunos fallos, sobre todo el que respecta a John Logan en el guión. Iré al grano, artísticamente la cinta es preciosa, precisa y maravillosa. Las interpretaciones son muy buenas, los números musicales, que casi copan por completo el 100% de los diálogos (o sea, que casi no hay diálogos) son impecables. Pero es la historia la que adolece de "chicha". La historia encierra demasiado a los personajes, y no les deja actuar ni "revolverse", y además es bastante sencilla y, por decirlo de alguna manera, corta.

La historia podría decirse que es la siguiente, basada en el exitoso musical de Broadway de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler, ‘Sweeney Todd, el Barbero Diabólico de la Calle Fleet’ (‘Sweeney Todd, the Demon Barber of Fleet Street’), se centra en Benjamin Barker (Johnny Depp), un hombre injustamente encarcelado durante quince años, que vuelve a Londres con el deseo de ajustar cuentas con el juez Turpin (Alan Rickman), el responsable de su presidio y de la pérdida de su familia. Bajo la identidad de Sweeney Todd, regresa a su vieja barbería, donde preparará su sangrienta venganza, con la ayuda de una nueva amiga, la señorita Lovett (Helena Bonham Carter), que realiza pasteles de carne.

En primer lugar, la ambientación y el diseño de producción "made in Burton" son acojonantes. Es preciosa la recreación de ese Londres lúgubre, oscuro pero a la vez con un color especial. De nuevo, la magistral imaginación de Burton es plasmada de una manera preciosa. Es decir, "Sweeney Todd" es una película de Burton 100%. Cada encuadre (la manera que tiene Burton de mirar el Cine, y a sus personajes es preciosa), cada escena, cada travelling (hay algunos preciosos, pero el inicial sobre Londres es, en si mismo, una joyita), o cada plano, llevan la firma del director, y con ella todos los elementos característicos de su cine: esos colores fuertes, que en ciertos momentos recuerdan a su admirada Hammer; esos personajes solitarios y atormentados; y sobre todo ese tono como de cuento que suele bañar casi todas sus películas.

Lo segundo que destaca, es como decía al principio, los números musicales. Son numerosos y prácticamente no hay diálogos sin número. La versión original es una delicia para el sentido del oído y merece la pena escuchar a todos cantando. No sólo porque lo hacen perfectamente (nada que ver con la mierda de "Mamma Mia!" por ejemplo) sino porque las rimas y las letras son preciosas, muy necesarias para entender la historia, y como siempre, el doblaje (o los subtítulos que es lo que leí yo) son vomitivos.

Los actores se entregan con totalidad a su cometido, y como decía canta muy bien, aprueban con muy buena nota, y hasta en el caso de Helena Bonham Carter podemos decir que realiza una de sus mejores interpretaciones. Por supuesto, la verdadera estrella de la función es Johnny Depp, quien se pasea por la película con una familiaridad y facilidad pasmosas, fruto de sus colaboraciones con Burton. Alan Rickman es un gran actor, pero quizá su personaje es uno de los peor dibujados por ese guión fallido. Aún así, tiene momentos preciosos (en el dueto con Depp) y además hay un momento a destacar que resulta muy divertido cuando en una escena cambia totalmente de acento. Gran actor.

Otro aspecto destacable es la forma de cometer los asesinatos del personaje de Depp. Es muy significativa; y no me refiero a que use las cuchillas, sino a la forma de ejecutarlos. Especialmente impactantes resultan los crímenes que Burton se toma la molestia de ofrecernos con mayor detenimiento y preparación. Los otros, los que ocurren en un par de segundos, resultan cómicos y ese es el efecto buscado. Pero el primero y los dos últimos asesinatos que comete Todd son impresionantes. El primero y el último por sorprendentes, y el penúltimo por bestial. Afortunadamente, Burton se rebela con estas escenas realmente gores, en las que no escatima en litros y litros de sangre. Una sangre que a pesar de su cantidad, es presentada como si de un cómic se tratase, decisión bastante arriesgada por otro lado. No obstante, los momentos de navaja, por así decirlo, son de lo mejor de la cinta. Y es que, como digo, Burton, en esta ocasión, se ha dejado de remilgos en lo que a sangre se refiere. Lo cierto es que esta película lo pedía a gritos; sin esa violencia, ‘Sweeney Todd’ se quedaría en paños menores.

En fin, una cinta musical muy buena, lastrada por un historia que no permite que los personajes se luzcan, pero que aún así, artísticamente y técnicamente es una preciosidad, y que está a años luz de la cartelera tan mala que tenemos, últimamente.

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