domingo, diciembre 21, 2008

Vicky Cristina Barcelona


Yo he sido un defensor de Woody Allen. Tanto como actor, director como guionista. Hay películas suyas que me han encantado, otras no tanto y muchas de ellas son obras de arte. Pero la cinta del 2008, esta "Vicky Cristina Barcelona", no hay por donde cogerla. si me dijeran que José Luis Garci la ha rodado, o que Allen se la encargó a su hermano gemelo malo, me lo creería. Esta cinta no parece, al menos en el 99,9% de su metraje, una cinta del genial director de Manhattan.

‘Vicky Cristina Barcelona’, protagonizada por Scarlett Johansson Rebecca Hall, Javier Bardem y Penélope Cruz, cuenta la historia de Vicky y Cristina, dos jóvenes estadounidenses (Johansson y Hall), a las que Juan Antonio (Bardem), un pintor español, les propone pasar un fin de semana de sexo y turismo en Oviedo. Reticente una y deseosa la otra, aceptan. Cuando una de ellas lleva un tiempo conviviendo con el artista, aparece María Elena (Cruz), la ex-mujer de éste, y la relación se enrarece.

Si bueno, es un resumen un poco...malo, pero es lo que hay. La cinta no hay por donde cogerla. Está continuamente deambulando por unos derroteros que no tienen mucho sentido, y de verdad, después de los 90 minutos que dura, no se de lo que ha hablado.

Allen, como si de un turista más se tratase, rueda unas cuantas postalitas de Barcelona, Oviedo, Avilés (sin alejarse mucho de cómo habría rodado, o mejor dicho, ya ha rodado Garci otras veces esos parajes) y envía a sus personajes a todavía otro tópico turístico más: Sevilla. Por el medio, hay historia, pero uno no sabe muy bien qué. Eso si, hay TEMPERAMENTO mediterráneo, o ese típico "Spain is diferent", con grandes dosis de estereotipos. Se mezclan poetas, pintores, fotógrafos, una estudiante americana de "identidad catalana", escritores, en fin, artistas y gente bohemia, en un mundo alocado, desbordante y lleno de amor y sexo. Pero la historia no va.

Los personajes, que aparecen y desaparecen, no sirven. Si, las interpretaciones estarán bien, pero no hay más remedio que tragárselas.

La cinta no empieza a funcionar hasta pasados 50 minutos, cuando entra en escena Penélope Cruz. Protagonizando los mejores momentos de la cinta en las continuas discusiones con el Bardem. Mitad castellano, mitad inglés, aunque en la versión doblada (la que he visto) sufra una mutilación digna de llevar a los responsables ante el tribunal de La Haya. Lo que quiero decir es que la única virtud que tiene esta película, junto a alguna parte en la que sale Rebecca Hall, reside en las escenas en las que salen juntos Javier Bardem y Penélope Cruz discutiendo indistintamente en inglés y en español, cambiando tonos e improvisando, haciendo que los saltos entre un idioma y otro dotaran de comicidad a esas escenas. Pues bien, eso no lo he podido ver, y hablo de "oidas" y de intuición. El resto de la cinta, apaga y vámonos.

La interpretación de Bardem está bien, sin más. Tanto su físico como su carácter son perfectos para el papel que interpreta. El personaje de Johansson no es fácil de llevar a cabo, ya que está lleno de contradicciones y la joven actriz y desempeña sin problema. Hall, que es el rostro menos conocido de los cuatro, da vida al ser más típico de los films de Woody Allen: una estadounidense algo neurótica y cultureta que quiere tener toda su vida controlada porque considera que así tienen que ser las cosas. También ella es perfecta para este papel que, mucho antes que el de Bardem, podría funcionar como ese trasunto suyo que Allen tiende a incluir en todas sus obras. Añadir que la Johansson está muy buena y sale perfecta en pantalla, luciendo vestuario (vestuario bastante reducido, repetitivo, el de todos los personajes de la cinta) que le queda muy bien.

Ah, la canción con la que se ilustran los créditos iniciales, que luego se sigue utilizando es muy molesta, que truño.
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