miércoles, enero 07, 2009

Gran Torino


Ya estamos de nuevo aquí, con la crítica de otra película que aún no se ha estrenado en nuestro país. Se trata de la última película del GENIAL DIRECTOR E INTÉRPRETE Clint Eastwood. Escribiendo estas líneas, me entero que tras esta película, dirigida e interpretada magníficamente por él, ha decidido retirarse de la interpretación. Aunque lo cierto es que no sorprende, la noticia de que Clint Eastwood se retira de la interpretación no deja de ser notoria y triste. Con 78 años a sus espaldas, una extensa filmografía y momentos inolvidables para la historia del CINE, Clint lo ha confesado, ha decidido dejarlo. Me voy a imaginar que preferirá seguir dándolo todo en la dirección, y que por eso, por el trabajo duro de compaginar ambas cosas, preferirá dejarlo aquí en el apartado de la interpretación. Según sus propias palabras: "Creo que eso ya es todo lo que puedo dar como actor. Siempre uno quiere dejarlo cuando estás en lo alto. Nadie quiere ser como un luchador que se queda demasiado tiempo en el ring hasta que no puede hacer lo mejor que puede."

Un actor que con cinco décadas dedicadas a ponerse en la piel de personajes memorables como Harry El Sucio, Frank Morris, Robert Kincaid y otros muchos, que bien merece el aplauso y el reconocimiento por su labor.

Aunque es cierto que, desde hace ya algunos años, además de ser laureado con importantes premios, ha logrado que el respeto y la admiración se convirtieran en veneración por parte de tanto de espectadores, críticos y colegas de profesión, por dejarnos, en su madurez una exquisita capacidad para dirigir. Seguro que aún tiene cuerda para rato en la realización y nos brindará nuevas y brillantes películas. Mientras, nos quedaremos con sus mejores papeles, y uno de ellos puede ser, precisamente, el que pude apreciar anoche.

"Gran Torino" narra la historia de un viejo veterano de Corea (Walt Kowalski interpretado por Clint Eastwood), cascarrabias y malhumorado, que un día descubre que su preciado coche (obviamente el Ford Gran Torino de 1972) quiere robarlo un adolescente asiático (Bee Vang). En contra de lo que le recomienda la comunidad, el hombre tratará de encauzar al chaval por el buen camino, buscándole trabajo y defendiéndole de las bandas que le tienen amenazado. De esta forma se establecerá una relación paterno filial entre ambos.
La cinta tiene un ritmo impresionante. Sus casi dos horas de metraje están tan bien repartidas, que nunca, en ningún momento echarás manos del reloj (o mirarás el del DVD) para saber cuanto llevas o cuanto falta. Cada momento en la película tiene su "tiempo/tempo" y es resuelto por el director de manera magistral. El inicio, con un funeral, es precioso, lento, pausado, pero realizando una presentación del viejo Kowalski IMPRESIONANTE. Es un lujazo ver al viejo Clint en un papel hecho a su medida. Vista en versión original, y creo que es la primera vez que veo a Clint Eastwood en versión original, es una maravilla. El viejo cascarrabias bufa, gruñe, dice tacos y mata con cada una de sus frases. A penas se entienden algunas cosas dado el acento del californiano, pero es un lujazo oírle hablar.

Pero es que además, Clint va descubirendo el mundo que rodea al personaje central. Su barrio, los asiáticos con los que comparte el mismo, los jóvenes, el cura (en un papel pequeño pero divertido el de Christopher Carley) y todo lo que rodea a la historia. Sobre todo, el eje central de la película que es la relación establecida entre Clint y el chico asiático. Como digo, el ritmo es impresionante, hay escenas de acción (si se permiten a un anciano de casi 80 años), hay momentos divertidos (el de la fiesta en casa de los asiáticos es monumental) y hay momentos de tensión. Todo ello dirigido con una mano magistral. Además, asistiremos a un desenlace MONUMENTAL que zanjará la historia de manera magistral, no sólo por el mensaje implícito, sino por las reacciones de cuantos rodean a Kowalski.

No es la primera vez que Eastwood habla de las relaciones entre personas con una diferencia de edad notable. "A Perfect World" fue uno de sus máximos aciertos, también en "Breezy", y en cierta medida era el "lev motiv" de "Million Dollar Baby" y es un camino que sabe explotar muy bien el director. Y es que como director, nos deja muchas perlas a lo largo de la cinta. Desde un planificación de escenas preciosa, que las culmina con unos planos y contraplanos en los diálogos alucinantes. Además tiene algún que otro picado y contrapicado marca de la casa (me recordó al inicio de "Absolute Power"). Pero es que además, Clint sabe como explotarse así mismo, con unos encuadres fenomenales, en los que su personaje (y el resto claro) se mueven sin que la cámara lo haga. Mención especial para el momento en que Clint regresa a casa, a su casa, tras enterarse de lo que ha pasado con la chica. En su cocina, precioso.

Sin duda, el personaje solitario y otoñal, harto de la vida, con enormes prejuicios y que sabe mucho de la vida y la muerte que interpreta Clint es lo mejor de la cinta, pero no hay que dejar escapar los toques de dirección (ritmo, encuadres, y planificación de escenas) que nos deja la mano de Eastwood también.

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