sábado, enero 31, 2009

La Calle de los Sueños Rotos


Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a ponerle el que sería el resumen de la MAGNÍFICA película de Sam Mendes. Revolutionary Road se podría titular como "La Calle de los Sueños Rotos", ya que la mirada del director, fría y distante como pocas, nos explica, con todo lujo de detalles, el dolor y el daño que pueden hacer los sueños que no se cumplen, sobre todo, cuando estos sueños han sido, al menos por unos segundos, el motor de la llama del amor.

Con un argumento extremadamente fácil, Mendes es capaz de montar una película muy profunda, llena de contenido y con una carga dramática excelente. "Frank (Leonardo DiCaprio) y April (Kate Winslet) se conocen en una fiesta, se casan y se mudan a una coqueta casa unifamiliar en Revolutionary Road, donde tienen dos hijos. Él entra a trabajar en el departamento de ventas de la empresa de maquinaria donde había trabajado su padre, a pesar de que nunca deseó acabar siendo como él. Ella intenta hacer carrera como actriz, pero sus intentos no la llevan a ningún sitio. Tras una representación fallida, April se sume en una crisis de autoestima y ambos mantienen una acalorada discusión matrimonial."

El retrato psicológico y de personajes que se hace en esta película es insigne, agudo, devastador. Se dibuja a estos dos seres a través de unos diálogos maravillosos, que los presentan como personas inteligentes, imaginativas y demasiado aventajadas socialmente para el tipo de vida que les ha tocado vivir. Pero también se plantea la posibilidad de que hubiesen sido ellos quienes se hubiesen creado expectativas demasiado altas con respecto a sus existencias y quienes se hubiesen creído más especiales de lo que eran.

Las interpretaciones de ambos actores son MARAVILLOSAS, PERFECTAS. Disfrutada en versión original se puede apreciar el trabajo que hacen ambos, para mantener los diálogos y las discusiones. La película, y están avisados quienes me lean, se basa casi exclusivamente en dichos diálogos (así que huyan los que no les guste esto), y el peso, la responsabilidad es exclusiva de los actores. En papeles muy difíciles y de gran exigencia, tanto ella (qué resulta a la postre la mejor de los dos) como DiCaprio lo dan todo para lograr unos personajes complejos, cambiantes, cargados de sentimientos y de anhelos. Los intérpretes nos dejan ver, sin decírnoslo directamente, todo lo que pasa por sus cabezas y sus corazones. Cada uno en un grado de madurez intelectual diferente, pero también con distintas capacidades para adaptarse, son a la vez el contrapunto perfecto y el complemento perfecto el uno del otro.

En el apartado técnico ya conocemos el estilo de Mendes. El gran gusto estético de este director. Su clasicismo nos ofrece planos grandiosos, con encuadres en los que la colocación de cada personaje y de cada elemento tiene un significado o una posible interpretación icónica. Con estilo clásico no quiero decir rancio, sino canónico; pues durante todo el metraje percibimos un aire de modernidad que nos hace pensar que cualquiera de las cosas que estamos viendo podría darse en la actualidad de manera calcada. La distinción del diseño de producción nos presenta a unos protagonistas que se desmarcan del resto de las personas que los rodean. Pero hay dos cosas que sobresalen por encima del resto. Por un lado hay una maravillosa banda sonora de Thomas Newman. Los 15 últimos minutos son un ejemplo claro de como una historia, un drama, puede ser contado, comunicado, conducido por las notas de una música. Y acompañando la música están las imágenes compuestas por la fotografía de Roger Deakins (mejorando incluso su mejor trabajo anterior en "The Shawshank Redemption").

Finalmente, comentar que la escena final, la del clímax final (no la que cierra la película), es PRECIOSA. Delicada, dura, sin concesiones, pero preciosa. La dureza con la que Mendes es capaz de retratar lo que quiere es increíble, pero a la vez, fría, distante y sin concesiones. Sólo por esos 15 minutos merece la pena la entrada de cine. Y por favor, veanla en versión original, lo merece.
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