sábado, enero 03, 2009

Milk


La película de ayer no estuvo nada mal. Se trata de "Milk", dirigida por el americano Gus Van Sant y protagonizada, casi en exclusiva, por Sean Penn, en una de esas actuaciones impresionantes de un actor, que como en el caso del californiano, suele ser habitual.

La película cuenta los últimos 10 años de Harvey Bernard Milk es decir, del primer hombre abiertamente gay en ser elegido a un cargo público en California, como miembro del San Francisco Board of Supervisors, la legislatura de la ciudad y el condado de San Francisco. Es una de esas películas biográficas, con estupenda historia de Dustin Lance Black, y sobre todo, con un gran diseño de producción, ambientación, y como decía, actuación principal.

Sin entrar a valorar al personaje, que cada palo aguante su vela, y sin entrar en lo que supuso su persona, y su muerte, la película narra de manera magnífica, y con un ritmo muy bueno, esos trepidantes años, el asalto a su cargo político, y los meses que lo ocupó, así como las personas que lo rodearon.

Como decía, la cinta está hecha por y para el lucimiento de Sean Penn, y vaya si aprovecha la oportunidad. Vista en versión original, la actuación es magnífica, y el actor lleva el peso de la cinta en todo momento. Es muy impresionante la manera y característica propia con la que dota al personaje, así como la transformación que sufre (no sólo de aspecto físico, sino de talante, comportamiento, etc.) desde el Milk inicial, al Milk que accede al cargo público. Como decía, es magnífica la actuación de Sean Penn. Le acompañan en el reparto el jóven James Franco ("Spider-Man" y "An American Crime" entre otras) que lo hace bien, Diego Luna sin más y un renacido Josh Brolin, en un papel pequeño, pero intenso y muy importante.

La cinta tiene además muchos detalles del director de "Gerry", "Finding Forrester" y "Drugstore Cowboy". Los diálogos están aprovechados al máximo, mezclando intenciones. Así como la mezcla de situaciones reales, sacadas de archivos fotográficos y vídeos de la época, con recreaciones de la misma situación en la película. Por momentos, Van Sant le da un toque de documental, hecho que lo hace queriendo, siendo directo el mensaje.

En fin, una cinta que merece la pena verla por el mero hecho de que Sean Penn hace un personaje magnífico, y que la historia, aun siendo de la reciente historia estadounidense, merece la pena ser contada y vista.
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