domingo, abril 26, 2009

State of Play


Mal traducida como "La Sombra del Poder" esta ha sido la película que he podido ver en el cine este fin de semana. Un estreno de "relumbrón" que cuenta con Russell Crowe, Ben Affleck, Helen Mirren, Robin Wright Penn, Jason Bateman, Jeff Daniels y Rachel McAdams. Es decir, uno de esos flims que viene para triunfar o para decepcionar.

Pues ni una cosa ni la otra. Es una cinta entretenida, un "thriller" político de intrigas, asesinatos y movimientos en la sombra. Además de hacerlo desde una visión periodística, pues se puede considerar también una cinta de intrigas de reporteros comprometidos. El guión de Tony Gilroy ("Michael Clayton", "The Bourne Identity" y "The Devil's Advocate" entre otros) es sólido. Sus dotes para la intriga y el thriller son claras. Pero además, está apoyado por Billy Ray y Matthew Michael Carnahan que son los que definnen los personajes.

La historia es la siguiente: "El ambicioso e imperturbable congresista Stephen Collins (Ben Affleck) es considerado como el futuro del partido: un hombre honorable que preside el Comité encargado de controlar los gastos de Defensa. Hay muchas esperanzas puestas en esta estrella en alza para que se convierta en un líder nacional, hasta que su preciosa y joven ayudante muere de forma trágica y empiezan a airearse ciertos secretos. El periodista Cal McAffrey (un orondo Russell Crowe) tiene la cuestionable suerte de ser un buen amigo del congresista Collins y de la durísima editora Cameron Lynne (Helen Mirren), que le asigna el reportaje. Ayudado por la novata Della Frye (Rachel McAdams), el periodista intenta saber quién es el asesino y descubre un asunto que amenaza con hacer tambalear las estructuras de poder de la nación. En una ciudad poblada por farsantes y políticos ricos, aprenderá una verdad: cuando hay miles de millones en juego, nadie puede comprometerse a mantener su integridad."

Kevin Macdonald cuya anterior película fue muy bien recibida ("The Last King of Scotland") firma una cinta muy entretenida. Sus dotes para mantener al espectador atento son buenas, además de componer unos planos en los diálogos muy trabajados. Además, es capaz de mezclar escenas intensas y con ritmo (el inicio, el hospital, etc.) con lo que mencionaba antes de los diálogos necesarios. Eso si, deja descansar buena parte del mérito de la cinta en la labor de los actores.

El único punto negativo de la cinta, por aquello que decía que no es una triunfadora, es que, hacia el final de la película, todo se vuelve muy previsible. No es un fallo del guión, pues desde el principio no daba más de si en esta faceta, sino más bien, que por un lado los actores ponen el piloto automático, y lo que en un principio eran buenas interpretaciones, se tornan en mismos gestos y dedicación; Por otro lado, el ritmo y la factura del director no hacen nada por levantar el tono.

Como decía las actuaciones son de lo mejor de la película. Russell Crowe (que le habrán pagado tres sueldos, porque de lo gordo y grande que está, parecen que se haya comido a tres actores) es sin duda el mejor. Desde el primer momento es la estrella, y se encarga de recordarlo en todos los planos. Está absolutamente mucho mejor que cualquier otro u otra, y además, refleja a la perfección el caracter del periodista experimentado, que está a vuelta de todo, pero hace lo que puede por conseguir la mejor noticia. Ben Affleck está muy flojo. Una debutante (o casi) como Rachel McAdams está mucho mejor, y un actor "de segunda" como Bateman, en lo poco que aparece le da mil vueltas. El señor Affleck debería poner más ganas, más de su parte, y además estudiar mejor los papeles. Aquí no aporta nada. Helen Mirren lo que hace (poco, por desgracia) lo hace de maravilla. Y la que sale muy poco, pero se come a todos, menos al Crowe es Robin Wright Penn. Su expresividad es magnífica. Se contiene en las emociones como nadie, y tiene una mirada y unas dotes para interpretas a mujeres dolidas que no le gana nadie.

En fin, una cinta entretenida. Un thriller político y de periodistas vistoso. Con ritmo y bien interpretado, pero que tampoco da mucho más de si.

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