martes, mayo 05, 2009

A Day at the Races


Voy a recuperar algo de hace mucho tiempo. Ea, dedicado a quién me lo pidió, va por usted

Dentro de la filmografía de los H. Marx, esta disparatada comedia ocupa la séptima plaza. Rodada en 1937, justo después de "Una Noche en la Ópera" ("A Night at the Opera" 1935, del propio Wood, en la que sería su primera película con los gamberros hermanos), Un Día supuso la última colaboración de los hermanos con este director. Tras Un Día..., rodaron un año más tarde, en la única colaboración con el director William A. Seiter, "El Hotel de los Líos" ("Room Service").

San Wood, director estadounidense, que dirigió más de 75 películas, y que fue uno de los que colaboro en la faraónica dirección en 1939 de "Lo Que el Viento se Llevó" junto con George Cukor y Victor Fleming. Además, el bueno de Wood es el director de películas como "Adiós Mr. Chips", "Abismo de Pasión" (con un Ronald Reagan) o "¿Por Quién Doblan Las Campanas?", con esa pareja Cooper - Bergman, donde está última está bellísima. En esta cinta, San Wood que ya conocía como se las gastaban los hermanos Marx, les domina algo más, y por ello se nota que es una cinta algo más calmada que todas las anteriores, y que las posteriores "Los H. Marx en el Oeste" o "Tienda de Locos". De todas formas, y aunque los H. Marx trabajaron con un buen número de directores, (desde este Sam Wood hasta el mismísimo Leo MacCarey), la mayoría de los cuales terminaron completamente locos al poco de comenzar sus rodajes, ya que esta pandilla de gamberros hacían lo que querían con el director, guionistas y demás, modificando los guiones a su antojo, diálogos y situaciones, dando al fin y al cabo, el toque que los hizo únicos, y entre ellos, por encima, el genio de Groucho.

La cinta trata de la propietaria de un hospital (Maureen O'Sullivan), que se encuentra en una delicada situación financiera; es más, está a punto de venderlo a los acreedores (este último solo busca deshacerse del hospital para poner un casino), por lo que se ve obligada a depender del dinero de una Millonaria (Margaret Dumont) o ceder el negocio a este magnate avaricioso. Pero aparecen en escena los hermanos Marx encabezados por Groucho, veterinario que se hacer pasar por doctor para ayudar a mantener en el hospital a la hipocondríaca millonaria y así que pague las deudas. Aunque todo esto no es suficiente y deciden apostar a su caballo, comprado por el novio de la Srta. Standish, 'chistera' (Hi Hat en el original) en "Un Día en las carreras".

Con esta idea tan simple, el guión (a pesar de que Groucho era un genio en sí mismo y de que todos los hermanos se encargaban de tirar por tierra con sus improvisaciones cualquier intento de seguir un guión a rajatabla, los más brillantes escritores de comedia de los años 30, con nombres como George S. Kaufman, Bert Kalmar, Harry Ruby, Arthur Sheekman, Nat Perrin o Morrie Ryskind, y fantásticos creadores de chistes y gags visuales desde Al Boasberg hasta Buster Keaton, se encargaron de trabajar en la trastienda de los Marx para que estos tuvieran una sólida base sobre la que desarrollar sus locuras) se encarga de enlazar la historia. Esta, está formada por una serie de escenas, de gags, muy bien hilvanados. A la manera de todas las películas de los H. Marx, se suceden los hechos, las escenas, que van encadenándose para ir desarrollándose la trama. Como decía antes, me parece que en Un Día, San Wood es capaz de contener a los Hermanos, y la cinta transcurre mucho más sencillamente, tranquila, resultando un ejercicio mucho mejor. Aquí las secuencias disparatadas, que las hay, son más elaboradas que en otras cintas.

Groucho, siendo el director de orquesta, no tiene sus habituales parrafadas, sino que sus perlas se diseminan por los diálogos en frases cortas y certeras, lo que me parece un acierto y una suerte el poder disfrutar del ingenio de Groucho.

De hecho, esto de que las películas de San Wood sean, quizás, las más calmadas de los hermanos, puede ser debido también a que el GENIAL, GRANDE y una de las personas que más hizo por el Cine, Irving Thalberg las producía, y con ello la MGM de los años 30. Irving Thalberg, uno de los jerifaltes de la MGM creía que esta peculiar fraternidad de tres miembros sólo interesaba a unos cuantos, con lo que se introducieron diversos cambios. En primer lugar, cambió los argumentos: transformó las pinículas en comedias románticas donde ellos se dedicaban a ayudar a la pareja de enamorados (aquí la Srta.. Standish y el Sr. Stewart). Añadiendo lujosos números musicales (que en otras ocasiones son una rémora en el desarrollo de la acción), algo habitual en la Metro, y convirtieron esos dos filmes en dos éxitos rotundos.

Pero la muerte de Thalberg les dejó sin la persona que más les defendió en Hollywood.

Sobre el tema de los números musicales en Un Día..., cierto es que son espectaculares (recordemos que estamos en el año 37) y que demuestran lo importante que eran estos números en las pelis de los hermanos, pero que se podían hacer mucho mejor cuando se pensaba en ellos. Destaca la coreografía, con un vestuario impresionante del lago. Además, acaba con una conversión de piano a arpa, para lucimiento de Harpo, IMPRESIONANTE. (instrumento, el arpa, que le encantaba a este hermano y que tocaba de maravilla).

Sobre las actuaciones, poco se puede decir cuando en pantalla están Harpo, Chico y como no Groucho. Aquí, un Groucho menos histriónico, menos "aspavientos", pero muy ácido, corrosivo, incisivo, cruel, maltratador de su "novia" Dumont, director de orquesta cómica. Es todo un reto, captar todas las frases ingeniosas que el Doctor Hackenbush suelta a lo largo de la cinta. Además, con unos movimientos y poses, sobre todo en la escena de su consulta, antes de examinar a Harpo, increíbles.

Chico, genial, que como siempre tiene una escena de lucha dialogante con Groucho de la que luego hablaré, y un Harpo 'jockey' con sus muecas y habilidades habituales, y su música. De nuevo, Margaret Dumont, es el blanco de las iras, bromas y humor ácido de Groucho. Además, Un Día...cuenta con Maureen O'Sullivan, con su belleza y su buen hacer. Aquí jovencita y recordando mucho a Jane, aunque poco se puedo añadir de esta PEDAZO de actriz que no se sepa ya.

Antes de entrar a comentar algunas escenas, dos de ellas míticas, me gustaría recalcar que Un Día es una película con pequeños detalles, que suelen pasar desapercibidos en las pelis de los Hermanos. Es curioso, cuando Harpo, en un homenaje al "Flautista de Hamelin", está en plena escena musical, como Groucho, al fondo, en segundo plano, esta jugando con su sombrero, bailando al ritmo de la música hasta que le toca a él ser el centro del número, y así en múltiples escenas.

Pasando a comentar las escenas más importantes y a mi gusto las mejores de la cinta, primero empezar por una sencilla pero preciosa, cuando Harpo tiene que explicarles que han robado a 'chistera', en una de sus típicas adivinanzas. Con que sencillez, Harpo nos "dice" que: "Chistera a volado". Al inicio, Chico juega con las maletas de la Sra Upjohn, volviéndolas a entrar en un juego visual precioso, además de usar un simple apellido de una persona que desconoce (Hackenbush) para embaucarla. La siguiente mega escena, el reconocimiento más famoso del cine, hilarante, desternillante y tremendo final de escena (y un Groucho que mas tarde recuerda: "Aún sigue inundada la sala de reconocimientos"). Los tres hermanos, cantando ese ¡ 'Maria' ! y lavándose es espectacular. Y como no, la escena, más bien diálogo, que forma parte ya de la memoria cinéfila de quien escribe, ese ¡¡¡Helado de Tutti Fruti!!!. Aquí, Chico engaña a Groucho para compre información para apostar. Un Groucho pardillo, compra y compra libros para nada. Me encanta el principio, y os dejo con ello:

Escena en el hipódromo (Chico como vendedor de helados):

CHICO: Tenga su helado. Su helado de Tutti-fruti.
(Groucho se acerca)
GROUCHO (al empleado de la taquilla): Dos dólares a Sun Up.
CHICO: Oiga, jefe, ¿quiere algo caliente?
GROUCHO: No, acabo de comer. Además, no me gustan los helados calientes.
CHICO: No vendo helados. Esto es falso, para engañar a la policía. Vendo soplos sobre los caballos.
GROUCHO: Pues siga engañando a la policía y déjeme en paz. (Al empleado de la taquilla) ¡Dos dólares a Sun Up!
CHICO (tirando del abrigo de Groucho): Sun Up es el peor caballo de la carrera.
GROUCHO: Pues me he fijado que gana todo el tiempo.
CHICO: Eso es sólo porque llega el primero.
GROUCHO: Me parece bien que llegue primero.
CHICO: ¡Suponga que apuesta por Sun Up! ¿Qué le dan por su dinero?
GROUCHO: Lo dice ahí, en el tablón: Sun Up, 10 a 1.
CHICO: (despreciativo): Eso es la hora a la que llegó anoche a casa.
GROUCHO: Eh, ésa Lady Lou no es ninguna dama. Legó a casa de 8 a 5.
[.....]

Resumiendo, es una gran película, repleta de diálogos disparatados, gags desternillantes, un humor surrealista y corrosivo que no deja títere con cabeza, es sencillamente Hermanos Marx, no en estado puro, sino dirigidos (o al menos conociéndoles, guiados) por un San Wood, y un buen guión, y la atenta mirada de Thalberg, en una comedia IMPRESIONANTE, imprescindible y recomendable.
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2 comentarios:

javirulo007 dijo...

En aquellos tiempos, sí que traducían bien los títulos ehhh?

Alderaan dijo...

jajaja. En realidad no, se hacían las mismas chapuzas que ahora. Sólo que ahora decimos que era la censura y bla bla bla..cuando en realidad es la misma mierda.

Saludos