martes, mayo 26, 2009

El Asombroso Viaje de Pomponio Flato


Otro libro en una semana. Esta vez le ha tocado a "El Asombroso Viaje de Pomponio Flato" de Eduardo Mendoza. Ya os he relatado otros libros de este autor español ("El Último Viaje de Horacio Dos"), que me gusta especialmente por su vena satírica y humorística.

Lo primero que he de contar es que el libro me ha sorprendido mucho. Ni para bien ni para mal, sino que yo estaba totalmente confundido con el argumento del mismo. Estoy convencido que he confundido el argumento de este libro con el último de Luis del Val, y me he encontrado algo que no esperaba. En resumen, y ayudado por la Wikipedia, el argumento de "Pomponio Flato" sería: "La obra está ambientada en Oriente Medio, en el siglo I de nuestra era. En la misma, se cuentan las peripecias de Pomponio Flato, un pedante filósofo romano al que el azar sitúa en Nazaret. Una vez allí es contratado por el niño Jesús para que investigue y salve de la pena de muerte a su padre José, condenado por el asesinato de un rico ciudadano. De esta forma, Pomponio se relaciona con diversos y singulares personajes que tienen el denominador común de ocultar algún secreto".

El libro está escrito de la misma manera que el que os citaba en primer lugar, el de "Horacio Dos", es decir, de manera epistolar (si bueno, en el "Horacio" era un diário de abordo, pero viene a ser lo mismo). La historia es contada por Pomponio Flato en una carta a su amigo Fabio, en continuo presente histórico, donde el protagonista es el propio Pomponio.

Pero la novela tiene mucho más que eso. Con la misma mala leche, humor inteligente mezclado con lo absurdo, pedantería hasta el extremo y sobre todo personajes increíbles, Eduardo Mendoza se permite una CLARA PARODIA de las novelas "bestselleras" pseudohistóricas que están tan de moda (vease Dan Browns y similares). No hay medias tintas, desde el primer momento se reconoce esa intención, tan patente y clara. No se trata de un desprestigio, sino de una clara alusión a los mimbres tan pobres, manidos y absurdos que usan esas novelas. Entonces, ¿Cuál es la diferencia entre "Pomponio Flato" y esas novelas que parodia? Pues bien sencillo, la humildad. Eduardo Mendoza no pretende adoctrinar, ni dogmatizar ni sentar cátedra. Demuestra lo sencillo que es hacer una (mala) novela con esos mimbres, pero que dados la vuelta, con humor, con inteligencia, y si, con lo absurdo, al final el resultado es hilarante pero brillante.

A parte de lo que he contado, para valerse de la parodia y crítica, Mendoza utiliza los mismos géneros que las obras que satiriza. Es decir, el género policiaco o de novela negra, donde un protagonista investiga unos hechos extraños. Todo ello, en un contexto histórico claramente distorsionado por los hechos que se relatan. Asimismo, como decía, la obra es una sátira continuada, que exige al lector estar atento a cada una de las frases que lanzan los protagonistas. Todo ello, como decía, en el ambiente raro, absurdo y esperpéntico que tienen las obras de Mendoza. Y al igual que en otras ("Gurb" y "Horacio") el vocabulario está muy cuidado. Pomponio es pedante y muy culto, que choca con el resto de personajes. Todo ello con un humor constante

En fin, un libro que es un disparate. Quizá no es lo mejor que he leído de Mendoza, y si este autor no te gusta no te acerques. Pero la sátira a los libros "bestselleros" (que no son santo de mi devoción), así como algunos pasajes totalmente perfectos e hilarantes, merecen la pena.

—Ah, sí, es frecuente entre las familias nobles enviar al primogénito a estudiar a Atenas. O a otro lugar, puesto que, como es bien sabido, Atenas ya no es lo que fue en los tiempos gloriosos de Pericles. Hoy en día los preceptores, en vez de inculcar la sabiduría, sólo piensan en dar por el culo a sus discípulos. Estoy seguro de que Mateo fue a Tebas, ciudad culta y virtuosa. Y allí debió de recibir las enseñanzas de Fabulón el tracio, en todo semejante a Sócrates.

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