jueves, julio 02, 2009

Cetaganda


Lo ha vuelto a hacer. No se porqué me sigo sorprendiendo, pero es IMPRESIONANTE. INCREÍBLE. Es el séptimo libro, y aún así, cada una de sus páginas me maravilla. Creo, sin duda alguna, que después de "Cetaganda", ya puedo decir que efectivamente, Lois McMaster Bujold es la escritora que más me ha sorprendido jamás. No digo que sea la mejor (que estaría en un Top sin duda) sino la que más me ha sorprendido. Después de seis libros, en un mismo universo de ambientación, aun tiene la capacidad de sorprender, de estimular mi imaginación y de hacerme feliz. Ahí es nada.

Antes de nada, y para resolver un pequeño lío con los números, hagamos memoria. Este es el séptimo libro, ya que me he dado cuenta, que algunas veces he contado, y otras no, al primero. Veamos los libros que he leído hasta ahora:
  1. "En Caída Libre"
  2. "Fragmentos de Honor"
  3. "Barrayar"
  4. "El Aprendiz de Guerrero"
  5. "Fronteras del Infinito"
  6. "El Juego de los Vor"
Como decía, "Cetaganda" es el séptimo. Creía que esto sería estirar más las ideas del genial Miles Vorkosigan, sobre todo, porque en el anterior ("El Juego de los Vor") me había quedado demasiado impresionado de la calidad. Pues no, aquí la autora da un giro, y se centra, dentro de la misma tónica habitual de situar a Miles Vorkosigan en una aventura, en otro planeta, otra cultura. En Cetaganda. Y no sólo nos presenta toda una cultura y vida nueva, sino que además, nos divierte, entretiene y pone a Miles Vorkosigan en nuevas aventuras. Pero sobre todo, nos intruye en muchas cosas, ya que la realidad de Cetaganda, no esconde sino similitudes a la realidad de nuestra vida cotidiana.

El argumento es sencilla: "Gracias a la ingeniería genética, el imperio de Cetaganda está regido por dos clases hegemónicas: los imperiales Haut y los militares ghem. Como representantes diplomáticos del imperio de Barrayar, Miles (de 22 años) y su primo Iván (ambos son dos Vor muy diferentes) han de asistir al funeral de la recientemente fallecida emperatriz del imperio de Cetaganda. En un entorno social ajeno y extraño, Miles se involucra (digamos que involuntariamente...) en la política interna de Cetaganda. Deberá actuar con la inteligencia de un experto detective y con la paranoica habilidad de un consumado espía para resolver un misterioso asesinato y, en definitiva, anular un complot que amenaza la continuidad de todo el programa genético de Cetaganda y cuyas consecuencias también pueden perjudicar a Barrayar".

La verdad que es difícil explicar, después de seis libros, porqué me sorprende la autora. Pero lo trataré de sintetizar. Enfrentarse a este libro es pensar: "Bueno, ya no podrá volver a hacerlo. No podrá ser una buena novela, ya no tiene ideas la autora". Pues no. No es una buena novela, es una GRANDÍSIMA NOVELA. Aquí, el género ya no es "space opera", se trata de una novela policíaca. Pero claro, protagonizada por Miles Vorkosigan, un enano deforme, pero el tío más inteligente que he conocido, con habilidades innatas para meterse en problemas y resolverlos, en un entorno desconocido, muy duro, dominado por la genética y que encima son la civilización enemiga de la suya. Casi nada.

Pero además, "Cetaganda" no sólo es intriga policial y novela de espias, sino que es un tratado social, una novela de alto contenido sociológico donde se nos explica lo complejo de una sociedad. Cetaganda tiene una cultura muy particular. Existen dos castas dentro de la aristocracia: los Haut, producto de siglos de modificaciones genéticas para desarrollar el ser humano perfecto; y los Ghem, la casta guerrera. Los Ghem parecen estar en cierto modo condicionados genéticamente para impresionar a sus amos Haut, especialmente a través de la conquista militar, aunque probablemente el arsenal de armas biológicas de los Haut también contribuya a la obediencia. Los Ghem tienen algún gen Haut, obtenido a través de esposas-premio que la casta superior otorga a algunos Ghem, y que se considera un gran honor. Algunas veces también los Ghem contribuyen al banco genético de los Haut. Existe otra casta de individuos asexuados llamados Ba, incapaces de reproducirse, y que sirven de sirvientes a los Haut. Se los suele usar como conejillos de indias de las modificaciones del genoma Haut antes de aplicarlo en la nueva generación. Se asume que existe una clase trabajadora que permita a las clases altas llevar su estilo de vida, pero en la narración no hay evidencia de la presencia de gente normal trabajando para ellos. Se sabe que los Cetagandanos invadieron y subyugaron otros planetas a lo largo de su historia, de modo que puede que sus habitantes pasaran a formar parte de dicha clase baja.

Todo esto, es explicado en la novela con una inquietante sensación de que algo parecido ha existido (los Samurais y Shoguns del Japón clásico), existe y podría existir en la tierra. Además, el personaje de Miles está tan confundido (que hasta necesita de una asesora de protocolo) que además de ir descubriendo todo esto, debe involucrarse hasta el cuello.

Pero Bujold va más allá. Contrasta esta sociedad con la de Barrayar. Representando por Miles y su primo Ivan (que son dos Vor, muy diferentes). En fin, una amalgama social, que está implícita en este novela.

Usando las palabras de otra persona: Si es la primera vez que se acercan a las aventuras de los Vorkosigan, les daré, para terminar, la más calurosa bienvenida al maravilloso mundo del «bajito» Miles. Si son ustedes lectores asiduos de la serie, reconocerán conmigo que Lois McMaster Bujold lo ha logrado otra vez. Pasen y diviértanse de nuevo.

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