viernes, agosto 07, 2009

El Último

En este tiempo veraniego (que algunos incluso tendrán vacaciones), la cartelera no suele traer buenas películas. Salvo excepciones preciosas, poco nos ofrece el período estival. Así que, con el ánimo de invitaros a ver buen cine, os dejo esta crítica elaborada tiempo atrás. Quizá no sea el tipo de película que veís normalmente, pero esta cinta de 1924 de F.W. Murnau os aseguro que es una obra maestra: "Der letzte Mann"

"El Ultimo" fue dirigida por Murnau en 1924. Ya había realizado esa obra mítica llamada "Nosferatu, eine Symphonie des Grauens", y todavía le quedaba por hacer la que, para mucha gente es su obra cumbre: "Amanecer" ("Sunrise: A Song of Two Humans"), así pues, estaba Murnau en su gran momento creativo. Se trata por tanto de una cinta en B&N (bueno esto no es del todo exacto) y de Cine mudo...si si, no se escuchan los diálogos ni los efectos de sonido y la música está insertada a parte, pero se TRATA DE UNA DE LAS CINTAS MÁS BELLAS Y MÁS IMPORTANTE DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD...y crea, lo que hoy entendemos como CINE.

La historia es la siguiente: "Emil Jannings interpreta al portero de un hotel de lujo, el Atlantic. Vive con su sobrina (interpretada por Maly Delschaft) que esta a punto de casarse. De repente, al llegar al trabajo una mañana cualquiera, se encuentra con que otro esta ocupando su puesto. La dirección del hotel le comunica que, debido a su avanzada edad, ha sido relegado a encargarse de los lavabos. Viéndose degradado, y pensando en la boda de su sobrina (es ese mismo día) y en su reputación en el barrio, trata de ocultar este incidente robando el uniforme de su antiguo puesto de portero (uniforme que se vio obligado a devolver) y usándolo para salir de su casa por las mañanas y volver por las noches. Sin embargo, un día es visto por la tía del novio de su sobrina. Al contárselo a la muchacha, el secreto es descubierto por una vecina, que lo propagara por el barrio. Al llegar el portero, recibe la burla y humillación de todos. Así, vuelve al hotel, donde devuelve el uniforme y, humillado y acabado, espera la muerte..."

Hasta aquí el original del guión escrito por Carl Mayer, pero, debido a la acción de la censura, hubo de ser añadido un rocambolesco final: En los lavabos del Atlantic muere un excéntrico millonario que había dejado dispuesto que toda su fortuna pasara a manos de aquel en cuyos brazos muriera... y claro, ese es nuestro protagonista que ahora esta convertido en un opulento magnate que disfruta (con la compañía del antiguo vigilante nocturno del hotel -Georg John-, el único que lo ayudo en su caída) de los más exquisitos manjares y reparte generosas propinas entre los empleados de su antiguo lugar de trabajo.

Es "Él ultimo" una cinta no solo más que destacable por si misma, como conjunto, sino que además contiene una serie de "hitos" que merecen ser destacados por separado: En primer lugar, es la única película muda de la historia que no contiene ni un solo rotulo (parto de la base de no considerar rótulos ni la carta de despido -cuya lectura, por otra parte, creo que hasta podría no haberse realizado, sin perderse en ningún momento por parte del espectador el sentido de lo ocurrido- ni cuento el rotulo donde se nos informa de "la compasión que el guionista ha sentido hacia nuestro protagonista le lleva darle un nuevo final"). Asimismo, es la primera película de la historia donde podemos observar un movimiento de cámara subjetivo (La primera en la frente... el primer plano de la película nos presenta una vista subjetiva desde el interior de un ascensor y estamos hablando de 1924 !!!!!).

Aunque la riqueza de esta cinta no se resume en unos pocos puntos destacables... es mas: no sabría por donde empezar. La actuación de Jannings es mas que sorprendente, es impresionante, como con un mínimo gesto, un alzar los ojos, una forma de caminar... transmite miles de palabras. Nos bastan los primeros planos de la cinta donde se nos mete de lleno en el Atlantis, la presentación del personaje, más de 5 minutos observando y sintiendo como hace su trabajo para saber quien es nuestro portero: un hombre orgulloso de su trabajo, de su posición. Él es quien dirige a los jóvenes botones, él protege con su paraguas a los huéspedes que entran y salen del hotel, la carga, los enormes baúles que traen consigo... y con él, esta su uniforme: esa levita de anchas solapas y botones dorados es mucho más que una prenda de vestir, es el símbolo de la "responsabilidad" de nuestro portero y es el amuleto, el objeto de poder que le da respetabilidad en su lugar de residencia: una pobre barriada obrera llena de amas de casa y chiquillos revoltosos que ven en el personaje interpretado por Jannings a alguien que no es de su mundo. Él sale todas las mañanas a su hotel, a relacionarse con la gente rica, el no ha de mancharse las manos para ganar el pan... por eso, cuando todo se pierde, cuando el uniforme se pierde debido a su rebaja de categoría, el mundo se le viene encima (literalmente, en el magnifico plano en el que después de robar su uniforme, "ve" como el hotel se desploma encima de él).

Es impresionante como sentimos la muerte del protagonista, lenta y agonizante, como se dirige a su destino porque aunque ha hecho todo lo que ha podido, ha sido incapaz de evitar perder su estatus, y se dirige a la silla a encontrar su final, en un magnífico plano, arropado por el vigilante nocturno..con una linterna que se apaga sobre él.

Pocas veces creo que podamos ver en el cine una historia de "humanidad" en el más amplio y pleno sentido de la palabra, como "El Ultimo"... pero no todo en esta película es el genial Jannings (o el resto de actores, que están bien aunque ninguno de ellos tiene en la trama el peso del protagonista: esta es una cinta absolutamente unipolar). El trabajo de Murnau es impresionante: cada plano es una lección de cine (No olvidemos que cuenta una historia que dura 90 minutos sin usar NI UNA SOLA PALABRA HABLADA O ESCRITA)... y tampoco aquí sabría por donde empezar: Los deliciosos movimientos de cámara, por ejemplo en la escena inicial, donde "seguimos" la vida en el vestíbulo del Gran Hotel Atlantic... me atrevería a decir que llega a "oírse" y a sentirse uno dentro de un hotel sin necesidad de Dolby 5.1. Es tal la transmisión de sentimientos y emociones a través de los planos de Herr Murnau que uno no necesita oír lo que ocurre para sentirlo y hacerlo propio, sintiendo el dolor inmenso de Jennings como propio y la caída (literal en otra magnifica escena donde Jennings trata de levantar la maleta causante de sus desgracias, y no puede, y se desploma..desde entonces...no levantará cabeza) de este como propia.

Murnau también saca jugo de cada uno de los recursos que puedan existir en un plano fijo... hay gran cantidad de ejemplos en la cinta, pero citare solo uno que me impacto especialmente y que permanecerá en mi retina para siempre: después de que Jannings llega al hotel y descubre que ha sido suplantado, uno de los botones tira de él, informándole que el director del hotel desea hablarle; entonces vemos, a través de una ventana, la conversación entre el director del hotel y el portero. No solo sabemos lo que le esta diciendo, sino que sentimos lo que pasa...Como leemos la carta junto con Jennings. Cómo coge sus gafas ¡¡¡QUÉ DELICADEZA PARA PONÉRSELAS!!! y como va leyendo su destino. Como intenta explicarse, se acerca lentamente al administrador, pero no puede con él..y lo sentimos TODO porque el marco de la ventana, recortando parte del área de encuadre, nos esta focalizando la atención, pero al mismo tiempo estamos dentro de un plano general. Esto permite que la acción se vea intensificada, puesto que en ningún momento el encuadre ha de cambiar. Además, vemos la escena a través de una ventana, cuyos barrotes y la división que separa las hojas izquierda y derecha de la misma crea un fuerte efecto visual.

Murnau, que por algo es uno de los más grandes, realiza aquí además un magnifico uso de la subjetividad en escena -es decir, que no solo vemos en pantalla la realidad física sino el paisaje interior de los personajes- La escena donde "el hotel se le viene encima", o el momento cuando vuelve a su casa y es humillado por las vecinas... incluso podemos encontrar trazos visibles de esta forma de expresión en la escena de la borrachera de Jennings el día de la boda de su sobrina..una escena onírica y riquísima de matices que sin NECESIDAD de diálogos ni sonido es capaz de recrear miles de sensaciones al espectador.

En el apartado técnico es IMPRESIONANTE como el B&N da tanto juego. Si ya es conocido que no podían rodar de noche porque las cámaras no captaban nada, las escenas "nocturnas" han de imaginarse, usando filtros de luz, que le dan un aspecto oscuro a la cinta, sin llegar a ser una noche. La música es un elemento impresionante, pues los ritmos alegres que al principio acompañan al personaje (o en la boda) son machacados por una angustia en los momentos tensos, amén que ya en 1924 vemos como surge el concepto de "lev motiv" de cada personaje, y así, Jennings tiene un tono propio, alegre y orgulloso, y sin embargo el administrador del hotel tiene una melodía tétrica y dura...

Después de ver esta cinta, se acentúa dentro de mí la sensación personal de que en el cine, entendido como una forma de arte con una serie de reglas propias, estamos "yendo hacia atrás" y que, ya no es solo que cada vez se usen menos recursos de los ya desarrollados (razón por la cual, en mi modesta opinión, una cinta media de hace 40-50 años tiene mas "chicha" que la mayoría de estas cosas que nos ponen en pantalla actualmente) ... sino, lo que es peor, que hemos dejado abandonadas una gran cantidad de vías que dejaron abiertas los grandes maestros del mudo, y sobre las que las generaciones posteriores lo único que han hecho es dejar que las cubra la maleza.

En resumen, creo que nos encontramos ante una de las mayores obras de la historia del cine (ahora mismo ni "Nosferatu" o "Metrópolis" me parecen a su altura)... una historia muy sencilla, pero con una fuerza interna y un significado y simbolismo realmente notables y que representan el verdadero sentido del CINE, con MAYÚSCULAS..y eso que me dejo miles de cosas pero hay que ver esta obra maestra, que me ha dejado más sensaciones y emociones que "Nosferatu"..quizá porque la humanidad de Jennings, en una de las mejores interpretaciones de un actor que he visto en mi vida, me ha llegado al corazón más que nunca.
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