viernes, noviembre 27, 2009

Séptima partida rol

Ya hacía tiempo que no relataba en el blog la partida de rol de "Canción de Hielo y Fuego" que jugamos Plant, XhinSoo, Elric, Galin y un servidor Edward Elgar. La última, la anterior, os la relaté aquí.

Para la del 28/08, que fue esta última, nos reunimos en Bermeo, localidad preciosa, en casa de Fernando y su novia, que nos acogieron de maravilla, y curiosamente, frente a un sanatorio mental :).

Además de la partida de rol, hubo muchas otras cosas, que quedarán en la retina de los participantes. Al día siguiente, entre dolor de cabeza, de tripa (por las risas sobre todo) y buen ambiente, disfrutamos del sábado en la localidad Bizkaina.

Os dejo con algunas partes de aquella partida. Por cierto, hoy se jugará la octava :)

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La luz les cegó en el mismo momento que vieron la salida de la cueva. Y cuando el calor del amanecer les acarició el rostro se percataron de que por fin habían abandonado aquel espantoso lugar, lleno de sueños, de magia y de intriga. Atrás dejaban una ciudad que hacía a penas unas horas creían haber puesto patas arriba, lo cierto es que estaba entera, como si de la figura de un souvenir se tratase. A un solo gesto de Galin sus conciencias comenzaron a remontar altura, y se alejaron de la tierra en busca de alguna estrella que les diera un buen presagio. Siempre mirando hacia abajo, contemplando Poniente hasta que de pronto el ascenso terminó. Su atención se centra en un punto, en el mar del Norte, y nadie sabe por qué pero algo les dice que tienen que mirar ahí.

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La sonrisa de satisfacción no podía ser mayor,... la de Galin obviamente.
-"Entonces, para asegurar que nadie hace ninguna tontería todos tendremos que firmar este pequeño pacto con nuestra sangre... El botín es generoso y la codicia anida en el corazón del hombre más piadoso".

Galin saca un viejo cáliz de los bolsillos de su toga y se pincha para verter unas pocas gotas. En ese mismo momento Elric, cansado de tanta magia y tanta intriga, un tanto despreciativo se corta un dedo y vierte las gotas de su sangre en el cáliz.

El siguiente es Edward, quien no sin razón apuntilla: " Oye pero, nos das ahora un bocadillo de chorizo pamplona no?"
Plan y Xo le siguen riéndole la gracia... porque era una gracia no?

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Un cubilete, dos dados y un montón de hidromieles después, todos agarraron una antorcha, se pusieron delante del tapiz del camarote del capitán del barco, y empezaron a agitar la antorcha, como si eso hiciera que el tapiz cambiara... La sirena que había dibujada en su frente les hacía parecer estúpidos. Si les preguntas, te dirán que lo que realmente estuvieron haciendo es remar en canoa, practicar tiro con arco, o usar afiladísimas espadas delgadas en competición para ver quien partía mejor los objetos que un niño cabezón les iba tirando...
Y no, no era producto de la magia, pero como si de un hechizo se tratase, su visión se nubló, y su conciencia cedió, y el abrigadito manto oscuro de la madrugada de Bermeo les acurrucó a todos.
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3 comentarios:

elessargng dijo...

Qué grandes palabras :)

Alderaan dijo...

¡¡¡ ¿¿¿¿ y el pdf ???? !!!

Anónimo dijo...

PING PING