miércoles, diciembre 23, 2009

El retorno de los charlatanes: Carta abierta a Enrique Pérez Vergara "Flipy"

No lo he escrito yo, es de Mauricio-José Schwarz, pero lo suscribo al 100%. Se puede decir más alto, pero no más claro.


Carta abierta a Enrique Pérez Vergara "Flipy"

Hola, Enrique,

A lo largo de muchos años, casi tantos como tienes tú, he visto a numerosos divulgadores científicos luchar por acceder a los medios de comunicación para llegar al público masivo, ese público al que se le alimenta una televisión bobalicona y blanducha, de mínimo común denominador, lo cual no sería malo de no ser porque sólo se les alimenta esa televisión y nunca se les da la oportunidad de acceder a otras opciones.

Algunos han tenido éxito, con frecuencia empleando recursos abundantísimos, como sería el caso del cosmólogo Carl Sagan y su serie de 1980 Cosmos, que en muchas televisiones del mundo ocupó el anhelado espacio llamado prime time, esa franja entre las 20 y las 23 horas por semana en la que la publicidad se cobra a sus cuotas más altas. No sé si sabes que, sin embargo, la llegada de Sagan a los medios se debió a toda una leyenda de la televisión, Johnny Carson, que empezó a invitar a Sagan a suTonight Show en 1973 como parte de su convicción de que la razón, la inteligencia y la ciencia eran importantes para la cultura popular. Esta poco usual concepción alcanzó uno de sus grandes momentos cuando, con ayuda del mago y promotor de la educación racional James Randi puso en absoluto ridículo al charlatán y embustero Uri Geller en un programa histórico un añito antes de que tú nacieras.

Pero la mayoría de los divulgadores científicos no tienen un éxito como el de Sagan o del propio Randi. O bien no son (somos) lo bastante mediáticos, o bien resultamos densos, o bien no somos guapos (requisito esencial en la televisión a menos que uno sea humorista o algo así, me parece) o enfrentamos a driectivos de la radio y la televisión que al escuchar la palabra "ciencia", si bien no sacan la pistola, dejan de escuchar y proceden a mostrarnos la puerta tan pronto como pueden murmurando "le llamamos la semana que entra".

Hay grandes divulgadores, sin embargo. Y no todos son periodistas dedicados a la ciencia (aunque somos mayoría). Hay algunos científicos que quitan tiempo a su trabajo en el laboratorio, en el ordenador o en el campo para enfrentar públicos diversos y contarles historias de la ciencia, lo que significa su método, el valor del conocimiento, etc. Están, en primer lugar, los magos extremos Penn & Teller, cuyo programa Bullshit lleva siete temporadas de éxito en el canal de cable "Showtime". Hay también promotores de la razón, la ciencia y la inteligencia que usan su arte. Tim Mitchin tiene canciones como "Si abres la mente demasiado se te caerá el cerebro". Más de este lado tenemos, claro, a Ska-P y su "Casposos". Científicos como Michio Kaku, cosmólogo, o Bob Bakker, paleontólogo, se dan tiempo para explicar su trabajo. Divulgadores del nivel de sir David Attenborough, sin embargo, pese a su Premio Príncipe de Asturias nunca han tenido en España el público que tienes tú todos los días en el programa El Hormiguero de la cadena Cuatro.

Te puedo asegurar, pues, Enrique, que cualquier divulgador científico del mundo daría un riñón por tener la oportunidad que tú tienes de aprovechar un programa de televisión prime time y tus capacidades histriónicas y de comediante para llegar a un público de casi cuatro millones de personas al día. Pero te puedo asegurar también que es envidia sana.

Y sería más envidia y muy sana si tu sección no fuera tan lamentable.

Me imagino que algunas de las críticas que merece el espacio de supuesta ciencia que cubres no son aplicables realmente a ti, sino a quienes están detrás, guionistas, productores, asesores, directores y mandamases de corbatita que cobran por darle al público estupideces, pero como sus nombres no salen en ningún lugar ni dan la cara, te pido atentamente que le pases a cada uno su parte y sólo te quedes con la tuya, aún a riesgo de que te importe poco porque finalmente te estás forrando con esta barbaridad (ya vi los viejos juegos de ciencia reempaquetados con tu cara y la de Pablo Motos).

En primer lugar, para sorpresa de gente como tú y quienes perpetran, aplauden y mantienen tu espacio, los científicos son seres humanos normales, comunes y corrientes. No sufren trastornos psiquiátricos graves en mayor proporción que la población, no son caricaturas andantes, no son idiotas, no son subhumanos, no actúan como gilipollas convulsos y no viven en un mundo distinto del nuestro. Ah, y la proporción de excéntricos entre los científicos no es mayor que la proporción de excéntricos en la ingeniería, la carpintería o la conducción de camiones.

Me alarma muchísimo que esto no lo sepan quienes se encargan de guionizar tu sección, porque yo supondría que tienen algún asesor científico y éste no se comporta como un imbécil espástico al que le llamen "loco" y que babee muy contento de que lo atiendan. Más me alarma, claro, la posibilidad de que lo sepan pero les tenga totalmente sin cuidado porque lo importante es el espectáculo, y las falsas impresiones, denigración de profesiones y formas discriminatorias que utilizan para la risa fácil (recuerdo tu patética burla de los indostanos en el episodio donde te fingiste "científico indio" para desinformar sobre "los fractales", racismo puro; por cierto, los copos de nieve se aproximan a los fractales, pero no son fractales salvo en casos concretos como el copo de nieve de Koch, con lo cual me quedo con la idea de que no entendieron el artículo de Wikipedia con el que se "documentaron").

En segundo lugar, la ciencia es sin duda alguna espectacular. Pero lo que la hace interesante es que a) tiene una explicación racional y comprensible y b) sus efectos y su explicación tienen con gran frecuencia aplicaciones que cambian nuestra vida. Explicar lo que haces no tiene por qué ocupar mucho costoso tiempo de televisión dedicado a las risas y el share, es más, bien explicado puede hacer risas y ser entendible. Viendo algunas de las explicaciones que tartajeas entre los chistes de tu jefe, es evidente sin embargo que resulta imposible explicar lo que no se entiende, es decir, que ni el guión ni tú pueden decir lo que no entienden ni los guionistas ni tú. Por ejemplo, dedicar diez minutos al hielo seco sin decir explícitamente que se trata de CO2 congelado para decir en cambio la perogrullada de que tiene "muchas características", ni señalar que todos los efectos que se ven se deben a que el CO2 sólido no se funde como líquido antes de pasar al estado gaseoso, sino que se "sublima" (palabra que abre la puerta para varios chistes malos y bastos), y pasa de sólido a gas directamente, lo cual también da para algunos chistes de portería, me supongo.

Cuando afirmas que algo "abovedado" soporta mucho peso, ¿no se pueden dedicar cinco segundos a explicar por qué, qué hace una bóveda? Se dedicó más tiempo a romper bombillas, Vamos, seguro tus guionistas pueden hacer un chiste de patio escolar sobre cómo las fuerzas del peso se ven convertidas en compresión por un arco, ¿Por qué se incendia de ese modo la espuma para el pelo? ¿Ese principio se usa para algo?

No se crea que pretendo que conviertas un espacio de desmadre, destinado a vender publicidad y a demostrar tus dotes para hacer reír en una zona escolar aburrida y rígida. Soy el primero en creer que la ciencia es apasionante y divertida.

La ciencia, no lo que hacen tú y tus guionistas.

El problema, y mi tercera crítica a tu espacio de supuesta ciencia es que con cierta frecuencia incluye zarandajas de una chapucería que en nada se diferencia del tarot, la ouija o los delirios prefabricados de tu compañerito de canal Íker "Ay, ay, qué miedo" Jiménez.

Por ejemplo, cuando te acompañó el autoproclamado "científico" Gerardo Meiro, daban ganas de llorar. El tal Meiro asegura, y el programa "El Hormiguero" se lo tragó sin pestañear, que puede hacer ni más ni menos que "fusión nuclear" en un plató de televisión, se da cera jurando que es "el único científico" fuera de Estados Unidos en lograr este milagro (sólo es el primer miembro no estadounidense de un club de aficionados a hacer fusores de Farnsworth) y los tuvo mamando chocolate durante varios minutos, cuando no es tan difícil averiguar que a) Gerardo Meiro no es "científico", sino un aficionado práctico a repetir lo que otros hacen, lo cual es divertido, pero no convierte a nadie en "profesor", b) el trabajo de Meiro no tiene nada de especial ni de original, usa un fusionador que inventó Philo Farnsworth (el inventor de la televisión) en la década de 1930 y que se usa como fuente de neutrones desde entonces (vaya primicia), c) al decir que se iba a hacer "por primera vez en la televisión del mundo entero una fusión nuclear en directo" estabas pasándote tres pueblos de tres países distintos en al menos dos continentes, y sobre todo d) no era tan difícil explicar la "fusión nuclear" (hacerlo en un texto que pasa a la velocidad del rayo es inútil y en cierto modo tan tramposo como la letra pequeña de los contratos).

Podría extenderme, explicarte por ejemplo que aunque te vistas de mamarracho Sir Isaac Newton NO fue "el creador de los fluidos no newtonianos", y que ciertamente su viscosidad no "cambia con el tiempo", sino con la fuerza que se le aplica. Como diste las dos explicaciones, puedes confundir al público (cosa que quizá no te importe, claro). O decirte que tales fluidos, además de servir para hacer el chorra, tienen aplicaciones interesantes en la vida real, como en la fabricación de pinturas o las grasas de los vehículos todoterreno. O incluso que la sangre, la pintura, el shampoo y el ketchup son fluidos no-newtonianos, dato con el cual, de nuevo, tú y Motos seguramente pueden decir varias bobadas de nivel F para obtener las risas.

En resumen, que el efecto sin la explicación resulta inútil, y llamarle a eso "ciencia" es una irresponsabilidad.

Decir una estupidez tal como que Uri Geller usaba "un material con memoria" es no sólo mentir directamente, sino demostrar ignorancia, y promover la superstición en vez de combatirla. No es TAN difícil informarse sobre los sencillos trucos del israelí caradura. Llamar "efecto mariposa" a una máquina de Rube Goldberg o un adminículo de Heath Robinson es una demostración no sólo de la ignorancia del programa sobre el efecto mariposa en la teoría del caos, es un desaire a los inventores de tan simpáticos dispositivos.

Quizá se pudiera hacer un esfuerzo para pulir estos detallitos. Sería deseable porque tienes el espacio que todo divulgador científico desearía, el público y los recursos para producir demostraciones bastante espectaculares.

No sé si a tus productores, guionistas o jefes les importe. O si te importa a ti, que realmente nunca has demostrado interés en el tema, y que muy probablemente tienes este espacio por un casting sobre tus capacidades histriónicas, nada más.

Y menos aún tratándose de la cadena que adora a Íker Jiménez.

Pero al menos ahora sabes que podrías hacer una labor valiosa además de conseguir risas, euros y público haciendo lo que hasta ahora has hecho. Tres años de desperdiciar una tribuna resultan más que suficientes, creo yo.

Atentamente,
Mauricio-José Schwarz

1 comentario:

javirulo007 dijo...

Se me había pasado este, pero al igual que tu, lo subscribo 100%.
Vaya repasito que le mete. Yo lo he visto alguna vez y además de ser poco exacto, no hace ni gracia.