viernes, enero 29, 2010

Eternal Sunshine of the Spotless Mind


A raiz de la grandiosa película que comenté ayer, me ha venido a la cabeza la película "Eternal Sunshine of the Spotless Mind", otra grandiosa cinta, que comparte algunas cosas con la de ayer. Dejo unos comentarios del 2004, no ha llovida nada desde entonces.

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Los que venís leyendo mis críticas habitualmente (y os lo agradezco de corazón) ya sabréis mi inclinación natural a pensar que es mucho más importante como se cuentan las cosas que lo que se cuenta. La "plasmación" visual de una idea, por simple que sea, es mucho más interesante que la misma idea en sí. Por eso, una historia de amor simple y llana como miles que se han (mal) rodado en la historia del cine, contada de una manera tan preciosa y diferente como la de "Olvídate de Mi" (penosa traducción de uno de los títulos más bonitos de los últimos años, y ya me parece que es para llamar imbécil al responsable de que se traduzcan los títulos en este país) me ha atrapado hasta límites insospechados.

Y es por eso que decía que me interesa más la forma de contar que lo que se cuenta. Será por eso que hace poco me pareció una obra maestra "Insomnio", o por que “Matrix” me parece insulsa y patética frente a "eXistenZ", "Nivel 13", "Memento" o "Identidad". Por eso "Punch-Drunk Love" es una obra maestra sin paliativos de la comedia romántica y "Love Actually" una memez sin sentido. Por eso "Barry Lyndon" es una obra maestra pese a contar lo mismo que muchas otras historias costumbristas. Por eso "Ghost Dog" es una maravilla pese a contar una historia sencilla de asesinos. Ahora mismo, me parece que "Eternal Sunshine of the Spotless Mind" comparte más con "Punch Drunk Love" que con todas las anteriores y por supuesto con "Rashomon" (quizá, como dije hace poco, porque el gran maestro oriental fue el primero que dio sopas con onda en esta manera de hacer Cine).

Además hay otros dos ingredientes cojonudos en esta cinta de Michel Gondry que son el guionista, Charlie Kaufman y la laboral de los actores. Que Charlie Kaufman ya me gustaba como guionista lo se desde la serie "Búscate la vida" (aquella de VOMITON), o desde "Cómo ser John Malkovich", "Human Nature" y por supuesto "Adaptation" (la del de las orquídeas).

"Eternal Sunshine of the Spotless Mind" es una de esas cintas en las que, por méritos propios, el guionista es la verdadera estrella de la función. Creo que la fama de rompedor o innovador que arrastra Charlie Kauffman queda sobradamente justificada. Bien es cierto que sus historias son cuando menos "raras", enrevesadas y traídas por los pelos, pero es que en el fondo sus guiones cumplen rigurosamente las reglas básicas de la narrativa clásica, con sus tres actos, sus cinco partes, su protagonista, su conflicto, sus fuerzas de antagonismo y sus principios y finales bien definidos y cerrados. El mayor mérito que desde mi punto de vista tiene este señor es cómo ha sido capaz sin pretender alejarse de ninguna de las convenciones genéricas con las que trabaja, de revitalizar dichos géneros y dotarlos de una personalidad propia que hacía tiempo que se les venía negando.

Por eso en "Eternal Sunshine of the Spotless Mind" se permite jugar con uno de los géneros más manidos y probablemente agotados (véase "Love actually") del cine contemporáneo, esto es, la comedia romántica. Pero una comedia romántica muy inteligente sobre todo si la comparamos con las películas de ese género a las que estamos acostumbrados últimamente. Porque sin permitirse ninguna audacia, esta película (como también lo era la GENIAL "Punch Drunk Love") no es otra cosa que una comedia romántica en el sentido más estricto de su definición: chico conoce a chica, se enamoran, tras una serie de desventuras y problemas vuelven a enamorarse. Pero la diferencia entre Richard Curtis y Kauffman y sus compinches es mucho más que evidente.

En "Olvídate de mí", vemos una historia de amor contada al revés, lo cual no tendría mucho mérito de no ser porque, en la mejor tradición quijotesca, los protagonistas son conscientes de su irrealidad y de lo inevitable por ya sabido de su desenlace. Asistimos a momentos en los que Kate Winslet se sabe producto de una fantasía y aconseja al protagonista, que no es otra cosa que otra quimera, la mejor forma de esconderse en lo más profundo de un inconsciente que con toda naturalidad asumen como el universo que les ha tocado vivir y las reglas que por consiguiente tienen que respetar. Con una trama que recuerda al universo de Dick y por tanto de "Total Recall" (esas entrañables empresas que se dedican a jugar con nuestros recuerdos), mezclándolo con las obsesiones psicoanalíticas que parece tener Kauffman y sin faltar su poquito de "Cuando Harry encontró a Sally".

Y a pesar de lo extraño de la historia, insisto que el guión está más cerca de la estructura clásica de "Casablanca", pero eso sí, con el toque personal y autoral de Kaufman, haciendo que lo normal y sencillo sea diferente y enrevesado. Pero a pesar de ello nunca vemos las costuras y nos creemos algo que en el fondo todos hemos podido sentir, al fin y al cabo, ¿qué es el cine sino esa magia de identificarnos con personajes y circunstancias que nada tienen que ver con nosotros?

Y sería injusto otorgarle todo el mérito a la historia sin tener en cuenta los hallazgos puramente visuales que aporta a la narración Michel Gondry, ayudado por la fotografía de Ellen Kuras, el montaje soberbio de Valdís Óskarsdóttir y el score de Jon Brion. Gondry se mueve sin pestañear por la más pura fantasía con escenarios que se crean y se derrumban por capricho de la imaginación, pero que también huyendo del montaje más-rápido-que-el-hiperespacio, es capaz de mantener un plano el tiempo suficiente para que llegue a resultar incómodo, como incómoda es la historia de nuestro protagonista, y nunca se permite, pese a su bagaje, introducir interludios videocliperos, sino que logra que lo fantástico se mezcle con lo real (me viene a la cabeza el flashback en que Jim Carrey recuerda lo ocurrido en la librería) de forma tan natural que casi se haga imperceptible. Nada más lejos, paradójicamente de la imperante estética MTV del cine estadounidense, que este cinta proveniente de un realizador de anuncios y de vídeos musicales.

Cabe confirmar, por cierto, que Jim Carrey es para bien o para mal (según gustos) un ACTOR, así en mayúsculas, que es capaz de lo peor (y menudas mierdas hace), pero como bien ha demostrado en otras ("El Show de Truman" y "Man on the Moon") y quizá sobre todo en ésta, desde luego capaz de lo mejor. Además no conviene menospreciar la interpretación de Kate Winslet ni la de ese prometedor y versátil Mark Ruffalo (al que hemos podido ver en muy diferentes registros en "Mi vida sin mí", en "In the Cut"). Así como a la Kirsten Dunst que en su pequeño papel este bien. Además la presencia de Tom Wilkinson (uno de los componentes de "The Full Monty") le da un porte tremendo al quinteto actoral.

En fin, una cinta más que original, con un guión precioso, complejo, sólido y creativo, con unas interpretaciones muy buenas, y todo ayudado por una puesta en escena (eso que hace que Spielberg, Hithcock y Kubrick sean mis Dioses) impecable y maravillosa. Sin duda un acierto de la temporada y una cinta fresca y sutil que no conviene perderse.
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