lunes, febrero 08, 2010

Malditos Bastardos


si ahora yo digo que "Malditos Bastardos" me ha parecido una soberana mierda, una gran pérdida de tiempo (153 minutos para ser exactos), que la cinta es lenta, sosa, aburrida y sin sentido, me dirán que soy imbécil, que no se apreciar el cine de autor y que una genialidad (en la lista de la IMDB los internautas la sitúan entre las 50 mejores de la historia, es para morirse de la risa sólo con pensarlo) como esta no se verla. Pues a la mierda. "Malditos Bastardos" es, sin duda alguna, la peor película de Quentin Tarantino, y es mala de narices.

Es que me ha aburrido. Es que el ritmo tan lento y repetitivo de las cosas es inadecuado, mal utilizado y rematadamente VACÍO. No hay nada detrás de cada plano, de cada contra plano, de cada diálogo cansino. NADA. Y mira que empieza con una buena escena, los primero 5 minutos son prometedores con ese nazi y el francés jugando al gato y al ratón. Christoph Waltz lo borda, y no sólo ahí, sino durante toda la cinta, ya que es lo único, lo único, y por si no lo he dejado claro, LO ÚNICO QUE ESTA BIEN. Pero el director este, la caga. Alarga la bella escena con un diálogo repetitivo e insulso, alargado de forma RIDÍCULA, con planos y momentos picados por la música que no vienen a cuento, y lo estropea. Y así sucesivamente, ya que la cinta es un calco de esto mismo.

Quentin Tarantino cree que puede crear emoción y tensión en todas las escenas con el mismo patrón, diálogos alargados, sosos, sin chispa. No tiene nada de los guiones, escenas y diálogos de otros libretos suyas como "Jackie Brown", "Four Rooms", "Pulp Fiction" y como no "Reservoir Dogs". No. El guión de "Malditos bastardos" es insulto, lo mires por donde lo mires. Y los momentos de acción, los momentos salvajes, están tan desaprovechados y encima se repiten (lo de las cabelleras tiene gracia una vez, no constantemente), que cansan.

El director alarga la cinta sin necesidad. Los más de 150 minutos NO ESTÁN JUSTIFICADOS EN NINGÚN MOMENTO, pues la historia deja de importar tras la secuencia de apertura. Y es que, este tío siempre ha tenido un problema de mesura. Pero otras veces lo sabía encajar, pero aquí no. No sabe parar, alarga y alarga, y deja que las escenas, se le vayan, literalmente, de la mano. Está constantemente regodeándose en larguísimas secuencias donde lo relevante se presenta al principio y al final (en 30 segundos), sobrando prácticamente todo lo demás, de media, 10 minutos irrelevantes por escena. Hay escenas así bochornosas, como el interminable encuentro en la taberna, la primera aparición de Joseph Goebbels, y otras. Además, nos intenta colar cientos de miles de gratuitos y lentos planos detalle de cosas irrelevantes, como si se creyera el "sumún" del arte visual, cuando ya no lo es. Por ejemplo los penosos planos detalle de la nata de los postres, o de Mélanie Laurent pintándose los labios. En fin, patético.

Y para más "inri", Tarantino se permite el lujo, de decirnos a la cara, a través de uno de sus bastardos, que cree que ésta es su obra maestra. Pues no, vete a Cuenca, disfruta y no vuelvas.
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