martes, marzo 02, 2010

Shutter Island

"Shutter Island" es una película extraña. Y no lo digo porque sea de Martin Scorsese, que no. Lo digo porque es una de esas cintas en la que la manera de contar las cosas, la "plasmación" de las ideas, es mucho más impresionante y bello, que las ideas (o el guión en este caso). "Shutter Island" no es una película fallida, pero podría haber estado cerca de ser una genial cinta, y sin embargo se queda en un precioso ejercicio visual contando una previsible historia.

Basada en la novela homónima escrita por Dennis Lehane (de quien también se han adaptado ‘Mystic River’ y ‘Adiós pequeña, adiós’), ‘Shutter Island’ nos traslada a 1954 y nos presenta a Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio), un agente judicial que se dirige, junto con su compañero Chuck Aule (Mark Ruffalo), a una pequeña isla donde está situado un hospital psiquiátrico en el que se internan a los enfermos más peligrosos. El motivo del viaje es la misteriosa desaparición de una peligrosa paciente, cuya fuga tiene desconcertados a los encargado de la institución. Nada más llegar a la isla, Daniels, quien esconde la verdadera razón de su implicación en el caso, descubre que no será fácil encontrar a la mujer, ya que nadie parece dispuesto a colaborar con ellos.

Lo primero es que Scorsese se ha olvidado del guión de Laeta Kalogridis, o viceversa, Laeta se ha olvidado de que era una película y había que hacer una historia interesante. Como digo, Scorsese se ha centrado en contar un DESCENSO A LOS INFIERNOS EN TODA REGLA. Desde el minuto cero, y con una presentación FABULOSA, las escenas nos mostrarán lo que Leonardo DiCaprio va a viajar, desde la cordura a la locura. Desde que desembarcan hasta que llegan al portón principal, la siniestra institución es presentada magníficamente con un acompañamiento musical (cierto es, que el único bueno de toda la cinta) que hiela la sangre, la 3ª sinfonía (Passacaglia, Allegro Moderato) de Krzysztof Penderecki. La sensación es que Daniels está entrando en el infierno, y nosotros con él.

La pena, es que la historia es intrascendente y previsible. Sin ánimo de estropear con spoilers la película, decir que todo lo que va ocurriendo es fácilmente adivinable, y por tanto, el final rayará en lo habitual del género. Por eso, me centro, y prefiero centrarme, en lo que me ha parecido magnífico, que es la manera de interpretar de todos, y las magníficas escenas que Scorsese va insertando en el tedio de la historia.

Por un lado, el REPARTO ES IMPRESIONANTE. DiCaprio hace una actuación increíble. muy pero que muy buena. Otra más, tras "Revolutionary Road" donde ya dije que lo hizo magníficamente, que de verdad merece la pena. Pero es que la repícla del enigmático Ben Kingsley es muy buena. Mark Ruffalo también convence y como decirlo, hace dos papeles bien diferenciados jeje. Además el resto de "secundarios" es una gozada verlos: Michelle Williams tiene unos momentos muy buenos, Jackie Earle Haley, Emily Mortimer, Patricia Clarkson y Elias Koteas, (aunque su participación sea mínima). Y que decir del pequeño pero intenso papel de Max von Sydow, que siempre es un placer verle hacer de malo. Es decir, el aspecto de los actores está cuidado al máximo.

Por otro, la puesta en escena es también magnífica y destacable. No sólo con un diseño impecable (USA años 60), sino que el doble aspecto que veremos de Shutter Island, y los intrincados decorados y exteriores son magníficos. La ambientación, aspecto muy cuidado por Escorsese no es nada desdeñable. Pero es que además, la mano del viejo Martin se ve en todas las escenas. La manera en que al espectador se le van presentando los sueños y locuras de Daniels. Como, poco a poco parecen mezclarse con la realidad. Tanto Daniels como el espectador van desconfiando y sospechando que estamos ante una trampa. Las piezas del puzzle van encajando, aunque de una forma que no nos gusta, ni al protagonista ni a nosotros. El suspense está en lo alto.

Hay escenas preciosas, como toda la travesía de Daniels en las rocas, descubriendo un pitillo a medio fumar (los cigarros jugarán un papel importante en la cinta), un cuerpo en el vacío, y desciende en su locura para confirmar lo que sospecha. Antes hemos asistido a escenas muy buenas, como las presentaciones de los diferentes "guardias de seguridad" de la isla, con diálogos sobre la violencia. Muchas de las escenas, por no decir todas, sobre la Guerra Mundial (de los sueños y locuras del protagonista) son magníficas, así como las alegorías sobre la muerte de su esposa. Pero sobre todo, la mejor de todas, la que justifica el visionado de la cinta ES LA MAGNÍFICA ESCENA FINAL. No sólo por la ambientación tan bonita y como la propia institución cobra vida, sino porque contiene el mejor final posible que se le podría haber dado a la cinta, y cierra, un guión nefasto, de una manera perfecta.

En fin, ‘Shutter Island’ tiene grandes momentos, una atmósfera muy cuidada, un reparto impresionante y grandes escenas, pero su guión, y la historia que hay detrás es como decirlo, soso y decepcionante. Así que, la cinta merece la pena, pero se ha perdido la oportunidad de hacer una cinta perfecta...una pena.

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