martes, marzo 09, 2010

Todo Incluido


La película del fin de semana no podía ser peor. Absolutamente nada es lo mejor que define a "Todo incluido". Una comedia made in USA que no tiene nada. Ni guión, ni desarrollo, ni gracia.

El argumento es el siguiente: "Cuatro parejas realizan el sueño de su vida viajando a una isla paradisíaca. Una de las parejas va con la intención de solucionar sus problemas matrimoniales, y las otras tres tienen la intención de divertirse con las motos de agua, relajarse en el spa y pasarlo bien en general. Pero no tardan en descubrir que la participación en la terapia de pareja que ofrece el hotel no es opcional. La oferta de grupo tiene un precio. Todas las parejas deben participar en la poco ortodoxa terapia del famoso gurú del centro turístico, Monsieur Marcel. (quepintasenesto Jean Reno) Todos o ninguno. Eso o les mandan a casa. Las parejas empiezan a comprender que nada es lo que parece, especialmente en sus relaciones"

La cinta es una sucesión de escenas supúestamente cómicas, que como decía, no tienen ni puta gracias. Sobre todo, porque el argumento, que debería girar en torno a las relaciones de pareja, no gira más que en el humor absurdo y las caras que ponen los protagonistas. Y es que, el argumento es lo que peor parado sale de esta cinta. Por ejemplo, sabiendo como se sabe, de que trata la película, y que los 8 protagonistas tienen que acabar en la isla paradisíaca, la película tarda la friolera de 40 minutos en mandarles para allá. Se lía con la justificación de que dos parejas vayan (sin importar las otras dos, que son meros acompañamientos de las parejas protagonistas de Vince Vaughn y Jason Bateman) y mal va la cosa.

El guión salta de una escena a otra sin ninguna justificación. Las cosas y las personas aparecen y desaparecen a necesidad, al igual que los desplazamientos espacio tiempo. Nada tiene sentido y no se cuida el más mínimo detalle. Sin más. La película, dirigida por un impersonal Peter Billingsley, bascula entre el aburrimiento de los momentos presumentamente dramáticos (la escena de los tiburones es patética y sonrojante de lo mal hecha que está), la sosería de unas situaciones escasamente divertidas (iendo más hacia el chiste de pedopitoculopis que otra cosa) y algún momento de humor burdo, como aquel en el que el personaje de Jon Favreau se empalma con una sexy masajista, que parece salido de las películas de Esteso y Pajares. De vergüenza ajena, como casi todo el filme.

En fin, nada. Menos mal que no he pagado 14€ por ella en el cine, y que el DVD es regrabable y podrá aprovecharlo...

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