martes, abril 06, 2010

Expediente 39


Una de las películas del fin de semana largo este de Semana Santa. La verdad es que no tenía mucha idea de que iba el filme, bueno, no tenía ni repajolera idea. Pese a que en líneas generales es bastante malo, y gracias a que no pagué en el cine la entrada, contiene bastante buenos momentos, y resulta, que su visionado, no es tan malo, sobre todo si se hace bajo las mantas, calentito en casa, y con palomitas.

Escrita por Ray Wright, "Expediente 39" cuenta la historia de Emily Jenkins (correcta Renée Zellweger), una solitaria, obstinada y sobre cargada de trabajo, empleada de servicios sociales. Le cae, como caso 39, cuando ya tiene otros 38 pendientes, que revise la posibilidad de un maltrato a una niña, que pasa de ser muy buena en la escuela, a dormirse en clase y tener síntomas de pasarlo mal en casa. La víctima es Lilith Sullivan (Jodelle Ferland), una niña de diez años que vive con su padre y su madre, que da grima verlos. A la protagonista no le queda más remedio que ayudarla, y tras salvarla de sus padres, decide quedarse con ella hasta que encuentren un hogar de adopción.

Lo que parece un "thriller" más, se convierte en un filme de terror psicológico, eso si, bastante torpe y con dificultad para avanzar. La verdad es que la historia, bastante previsible, podría haber dado para mucho más. Pero como decía al principio contiene algunos buenos momentos, sobre todo en un gran y TENSO diálogo entre la niña y el novio de la protagonista (que resulta ser psicólogo de niños). Una secuencia muy buena, donde la niña comienza a comportarse como un adulto manipulador, terrible, con grandes y buenos gestos, y que desmantela al psicólogo. Haciéndole tener un miedo increíble, sorpresa y desasosiego.

Hay otras secuencias buenas, cuando se descubre el pastel y la niña se muestra como es, con una Zellweger encerrada en su cuarto. Pero en general la cinta avanza con un nefasto ritmo y carente de mucho sentido cinematográfico. El director, Christian Alvart, es incapaz de dotar de suspense a la cinta, máxime cuando sabemos, por lo previsible de la historia, lo que está pasando. Alvart desaprovecha bastantes ocasiones de montar una cinta de suspense de verdad, y salvo las pinceladas, pierde grandes momentos. Sobre todo, durante la primera parte, que se hace especialmente aburrida y larga.

En fin, una cinta de sobremesa, sin más.
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