martes, mayo 18, 2010

El retratro de Dorian Grey


He de reconocer que me encanta esto de ver películas en casa, cómodo, con calidad DVD, buen sonido, en versión original, antes del estreno en nuestro país. Sobre todo, porque el no saber casi nada de ellas, al no haberse estreno, hace que las sorpresas, para bien o para mal, sean más "degustadas". Este fin de semana, hemos visto "El retratro de Dorian Grey", y la verdad, que es una buena cinta.

Espero que descubrir el argumento de la película, de la obra de Oscar Wilde (cómo me gusta ese nombre jejeje) no será un spoiler, aunque si es así, entonces, de entrada, no merece la pena que vayas a verla: "La película nos centra en el Londres de la época victoriana. Un joven aristócrata inglés llamado Dorian Grey (Ben Barnes) vive una vida de excesos y placeres. Arrastrado por Lord Henry Wotton (impresionante Colin Firth) a hacer todo aquello que está en su mano para recibir y dar placer, pero lo que el Lord no se atreve a hacer. Obsesionado con mantener su belleza, decide hacer un pacto con el diablo para mantenerse tan joven como en el retrato que acaban de realizarle, por su amigo pintor Basil (Ben Chaplin). De este modo, no envejecerá jamás y lo hará el retrato en su lugar. Pero quizá, la vida de placer y lujuria no es tan apetecible como parece..."

Lo primero es que Wilde es uno de mis autores favoritos. En cierto modo, su manera de ver la época que le rodeaba, su aparente misoginia, sus perspicacia, si inteligencia y un humor muy peculiar, siempre me han gustado. No voy a ocultar a estas alturas, mi devoción por el escritor dublinés. Un hombre muy inteligente y culto, inmerso en una sociedad que no le gustaba y en la que no encajaba. Además de ser una persona capaz de imprimir toda su mala leche y su forma de ser en sus obras, donde el mismo no ocultaba sus problemas con las mujeres (una misoginia recalcitrante) y su forma ambigua de tratar a los hombres, siendo él, como era, homosexual. "Un marido ideal", "La importancia de llamarse Ernesto", "El crimen de lord Arthur Saville y otras historias", y muchas obras de teatro y prosa más, son grandes ejercicios de literatura para leer. Las adaptaciones cinematográficas de su obra suelen ser aburridas, salvo excepciones. Pues bien, esta "El retratro de Dorian Grey" de Oliver Parker es un excelente ejercicio narrativo, manteniendo mucha esencia del original, y haciendo una adaptación moderna, no en el sentido del tiempo, sino en el ritmo y la acción. Es cierto que Parker es un especialista, ya que dirigió "The Importance of Being Earnest" en 2002 y "Un marido ideal" 1999.

Lo primero que llama la atención de la película es un ritmo excelente. Al principio, la presentación de personajes es magnífica, lenta, pero inexorable. Para pasar a un ritmo acelerado para contar las peripecias de Grey, con un montaje espectacular de escenas eróticas con escenas "normales", mezclando la imaginación de Grey con el futuro. Además, el cuadro, personaje por excelencia, tiene dos o tres momentos espectaculares, bien aprovechados.

Lo segundo que está muy bien son las actuaciones. Colin Firth es el mejor de todos. Un Lord Wotton como siempre lo hubiera imaginado, cruel, incisivo y duro con las palabras, pero taimado con los hechos. Con una excelente expresividad facial, detrás de la barba del lord, sin duda alguna Firth se gana un buen puesto en la parte actoral. Ben Barnes es perfecto para el papel de Grey. Joven, guapo, perfecto y con ansías de comerse el mundo. Al principio es un "pipiolo" (la escena en el cutre-teatro es muy buena), pero con las ideas de Wotton, se convierte en el mismísimo diablo del pecado y la lujuria. Tiene una escena con madre e hija (y no digo más) que lo borda. De verdad, creía que este niño lo haría mal, pero borda el papel, PORQUE ERA ESE EL PAPEL QUE SE NECESITABA. Ben Chaplin hace un papel que en la novela es muy importante, el del pintor, y que normalmente se relega a un tercer plano. Presentado aquí mucho mejor, y con algo de más peso, además, se le da un par de escenas con clímax, un gran acierto.

Y todo esto, en versión original con un inglés muy bonito. Mezclando el inglés de los lores, con el de los barrios bajos y tugurios. Con bastantes tacos, palabras "duras" y mucha ironía típica de Wilde y de esa época. Lord Wotton lanzando frases con 2 o 3 sentidos. Esta cinta, doblada, será un asco, lo aviso.

Lo siguiente es la ambientación. Pese a los decorados, los interiores, en las escenas de casi la totalidad de la cinta, son magníficos y además, parece una obra de teatro en toda regla. un vestuario magnífico, una dirección de producción acertada hacen que una cinta "victoriana" sea un hecho. También ayuda la música de Charlie Mole, que está bien, en su sencillez.

Y finalmente me ha encantado el planteamiento final, la última parte, y el personaje de Emily Wotton, interpretado por Rebecca Hall. Si hay algún cambio respecto del original, pero sin variar la esencia del arrepentimiento, pero sobre todo, porque plasma muy bien el revés que sufre Wotton, debido a lo que él mismo había creado. De nuevo, algún que otro montaje acertado (un flashback acertado en el momento justo) y algún que otro recurso, hacen de los minutos finales un buen cierre.

En fin una sorpresa muy agradable. Una cinta, que en inglés merece la pena mucho, sobre todo, si conoces la obra y quieres verla hecha realidad con un ritmo excelente y una puesta en escena impecable.
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