lunes, mayo 02, 2011

El Discurso del Rey


Vaya peliculón. Qué ganas tenía de verla. Una pena que hayamos tenido que verla en varias sesiones, pero es lo que tiene la paternidad. El resumen de la película es sencillo, es un peliculón. Una magnífica historia con dos interpretaciones sublimes, bajo un guión al servicio de ellas y de contar lo necesario para hacer una cinta redonda.

El argumento es sencillo: "El rey Jorge VI (Colin Firth), que después de la polémica abdicación de su hermano Eduardo VIII, se convierte en rey pero tiene dificultades para gobernar debido a que tartamudea. Para superar este problema, decide recurrir a Lionel Logue, un terapeuta del habla poco ortodoxo (Geoffrey Rush). Los dos hombres se convierten en amigos a medida que trabajan juntos, y después de la abdicación de su hermano, el nuevo rey se basa en las enseñanzas de Logue para ayudarle a hacer un programa de radio en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial".

En realidad la película gira en torno a los problemas del Duque de York (Colin Firth) y su relación con el logopeda. Este, a parte de ser un experto en hablar, declamar e interpretar, se convertirá en un confidente y amigo. La relación que establecen en pantalla ambos es MAGNÍFICA y tienen una química perfecta. La cinta avanza con la historia de como el Duque se convierte en Rey, pero lo hace a través de la relación de ambos. Y como no, el "problema" de la tartamudez del monarca como piedra de toque.



La historia es muy sencilla en el fondo, y el ritmo magnífico. Cómo decía al principio el guión está TOTALMENTE AL SERVICIO de los personajes, como copan el 100% del metraje. Bien juntos o bien cada uno en sus escenas, son los protagonistas absolutos. Y REALMENTE LO VALEN. AMBAS interpretaciones son PERFECTAS. La de Colin Firth es la más difícil, por aquello del problema en el habla, y ya desde la escena inicial hace una composición de fuerza y dolor impresionante. Pero es que desde ahí, sube cada vez más. Y Geoffrey Rush tiene un papel de contrapunto tan difícil como el otro. Puesto que tiene que dotar a su personaje de la relación con un miembro de la realeza, y después ayudarle a convertirse en rey. Y todo desde la posición de un desconocido que alcanza ser el mejor amigo, a costa de ser franco, claro y duro con "su paciente".



También es cierto que Helena Bonham Carter y Guy Pearce acompañan muy bien, pero sus personajes son muy secundarios.



Por otro lado, la ambientación y el diseño de producción está magnífico. Hace mucho por creernos la situación del Duque y después del rey. Las escenas de su "vida privada" son esenciales y entrañables. Así como las escenas "del pueblo", no sólo insertadas sino que dan el aire perfecto de lo importante que era la voz del rey.



En fin, una cinta sencilla en su concepción. Magnífica y redonda en el resultado y que de verdad, por las dos interpretaciones merece la pena. La escena "final" del discurso es EMOTIVA, EMOCIONANTE y preciosa. El final, como digo, emociona. Y saber que Lionel y Berti en la realidad acabaron siendo amigos inseparables, es el colofón, porque es lo que hemos visto en los 90 minutos de la cinta. Redondo.

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