miércoles, julio 27, 2011

Sin identidad

Una de las películas del fin de semana fue "Sin Identidad" ("Unknown"), que la hemos visto gracias al trailer y a que la protagoniza Liam Neeson, actor que nos gusta mucho en casa. El trailer prometía una cinta de acción con alguna trama oscura y misteriosa (eso de un tipo que no sabe quién es y nadie le cree), y el actor siempre suele facturar buenas interpretaciones. Pues una pena, porque ni lo uno ni lo otro.

El argumento sería: "El Dr. Martin Harris (Neeson) se despierta tras haber sufrido un accidente de coche brutal y extraño en Berlín. Pronto descubrirá que nadie a preguntado por él en 4 días, y que su esposa (January Jones) no lo reconoce y que otro hombre extraño ha tomado su identidad como experto biólogo. Ignorado por las autoridades (no tiene papeles ni nada que acredite su historia) y perseguido por misteriosas personas, se encuentra solo, cansado y aterrado. Ayudado por una aliada poco típica (Diane Kruger), se sumerge precipitadamente en un misterio, que lo forzará a preguntarse por su vida, su identidad y por todo lo que creía verdad."

Pues eso es todo. Obviamente hay cientos de giros en la trama, las cosas no son lo que parecen y la atmósfera de misterio hace que en cada fotograma te preguntes que narices está realmente pasando...pero todo es un macguffo de proporciones considerables. Al de 10 minutos de verse el bueno de Neeson en el desconcierto total, el espectador, sin apenas despeinarse, va adivinando todo lo que ocurrirá, con una facilidad pasmosa. Todo es tan previsible, que llega un momento que sólo falta adivinar los diálogos..y de hecho, así es.

En cuanto a la labor de los actores, todos, pero de verdad, todos, llevan el piloto automático. Son actuaciones correctas, formales, pero sin sustancia. Lo de Nesson es de traca. No lo hace mal, nada mal, pero es que no aporta nada más allá de lo que dicen las líneas del guión. La Kruger, que creo es mejor actriz de lo que parece (merece mejores papeles de los que recibe), lo hace normal, correcta. Le da la poca réplica que el guión le permite al protagonista. Y luego están dos grandes actores muy desperdiciados, cuyos papeles darían para mucho más, y de hecho, son lo mejor en cuanto a actores de la cinta. Son Frank Langella y Bruno Ganz. Este último hace que su pequeño (en papel) Jürgen (un ex
Stasi) sea una preciosidad, en la pequeña inmensidad de toda la película.

Las virtudes, pocas pero las tiene de la cinta, es que el ritmo de la misma es muy bueno. Hay que decir, que pese a saber lo que pasa, se asiste a las escenas de acción con muchas ganas. Están bien rodadas y muy bien hilvanadas, y al menos, se consigue que por momentos, compartamos la angustia del protagonista. Además, el acierto de situar la acción en Berlín es bueno, ya que era necesario sumergirse en otra ciudad.

Otra de las virtudes es que la resolución de la película, pese a predecible, está bien llevada y para nada parece algo salido de tono o que no encaje con la cinta. No hay estridencias ni locuras. Y finalmente, las escenas de persecuciones en coche, que hay varias, son de lo mejorcito. Nada estrambóticas ni locuras con muchos efectos especiales. Todo lo contrario, parecen muy muy reales.

En fin, una cinta agradable, sin ser una maravilla. Yo no correría a verla, pero si tienes ocasión, no es un tiempo desperdiciado.

3 comentarios:

Amaia dijo...

A mi me gustó, pero me olía el final...

MMO dijo...

Sasto...era previsible.

Oye, una pena lo de las gafas de Pando...que de chorizos hay en el mundo :( :( :(

Amaia dijo...

Todavía sigue con lo de las gafas? Hay que decir también que el niño es un poco despis... Pero la verdad es que le quedaban muy bien.