lunes, enero 16, 2012

Robinson Crusoe

Otro libro acabado con el Kindle. Esta vez, he revisado un clásico entre los clásicos, la novela por así decirlo, la considerada primera novela inglesa y que le valió a Daniel Defoe ser considerado el padre de los novelistas ingleses. Además, de ser considerada una de las novelas de aventuras clásicas y tradicionales de la literatura mundial. Recordar que hablo de un libro publicado en 1719.

Pues bien, mi recuerdo infantil de "Robinson Crusoe" era más bien el de un cómic. O mejor dicho, el de una novela con más ilustraciones que letra, publicada para deleite de los niños, para despertar su imaginación y el ansia de aventuras y diversión. Y a fe mía que lo logró en su día. Pero, la versión que he leído, mucho más fiel al original (traducción de un "tal" Julio Cortazar), me ha dejado más bien frío, disgustado y apenado, ya que no he disfrutado para nada del libro. En resumidas cuentas, no me ha gustado.

"Robinson Crusoe" narra las aventuras de un naufrago que recala en una isla desierta y en ella vive nada menos que 28 años, hasta el 1687. Es decir, publicada en 1719 relata la vida de un inglés de la época que naufraga. Esto es importante para entender el contexto de la misma. Es una novela que relata a la perfección el colonialismo Británico, además de poseer una carga religiosa (cristiana) muy fuerte. Habla del imperialismo Británico, de la colonización, de la esclavitud. Crusoe es amo y señor de la isla. 

Cómo decía, no me ha gustado o mejor dicho, no la he disfrutado. No niego la carga importante que tiene para la literatura, así como, sabiendo del año de su publicación y del género que trata, es una novela importantísima y que merece la pena leerla, sólo para entender como es, y entender como era la época colonial. Pero eso no quita para que, por desgracia, no me haya enganchado. Defoe escribe con un ritmo ALOCADO, directo, plano, muy sencillo y desprovisto de sentimientos. Cuenta las cosas, en primera persona, pero de manera muy lejana, lo que hace que no haya corazón en ello. Además, el propio protagonista se aleja de los sentimientos constantemente, excepto para con Dios.

La acción ocurre, deliberadamente, muy apresurada, sin tiempo para nada. Crusoe/Dafoe no piensa, sólo actúa y/o reacciona constantemente. Y este ritmo no me ha enganchado, como digo, para nada. Llega un momento en que las desventuras de Crusoe me importan un pito. Lleva 3, 4 15 años labrándose una vida en la isla, haciendo cosas que parecen inhumanas (construir casi de todo lo necesario para vivir en 1680) y haciendo la vida en la isla sea una maravilla.Cada cosa que ocurre parece más increíble, y Crusoe siempre sale ganando de todas ellas.  No hay transmisión de sentimiento, es que no hay corazón en ello. 

Es una pena que ante una novela tan destacada, y repito, importante, mi sentimiento, en contra de Crusoe que no parece tenerlos, sea la de desolación y tristeza, y la de un regusto amargo, muy amargo.

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