lunes, febrero 20, 2012

Hugo: "Infiltrado"

Premio Hugo a la mejor novela corta de 2006. Me ha parecido una verdadera joya, no sólo por la SF contenido en ella, explicada de manera clara, sencilla y concisa, sino además, por la verdadera actualidad del tema, basado incluso en personajes reales, aunque no lo parezca. Es el primer libro de  Connie Willis que he leído, pero no será el único, visto lo visto.

El libro empieza de manera extraña. De hecho, tras la lectura del primer capítulo dudé de si seguir leyendo, creyendo que me había equivocado de libro. - Esto no puede ser un premio Hugo - me dije. Sin embargo fue una apreciación errónea. El comienzo dubitativo y engorroso, era simplemente, para despistar. El resto es sencillamente magistral, sobre todo por la claridad con la que Willis expone las cosas, y junta la trama principal (investigación) con la relación entre los personajes.

La novela, como decía clasificada como "novela corta" (longitud de entre 17.500 y 40.000 palabras) trataría de lo siguiente: "El protagonista es un escéptico. Muy escéptico. Es el editor de una revista que se dedica a investigar y desenmascarar a videntes, mediums, curanderos y demás timadores que juegan con el más allá, el más acá y los sentimientos de las personas con ganas de creer. Pero su ayudante (una guapa actriz de Hollywood) le insiste en asistir a una sesión de una canalizadora que habla por boca de Isus, un sabio de siglos pasados, y todo cambiará. Los canalizadores son difíciles de desenmascarar porque ¿Quién sabe lo que dijo o pudo dejar de decir un sabio que vivió en La Atlántida? Pero no es la sabiduría mística de segunda mano lo que resulta ser interesante: La farsante está canalizando (parece que sin querer) a una de las grandes figuras del escepticismo: H. L. Mencken. Entonces, todo se liará".

Como decía por ahí, el tema de la pseudociencias, de los timadores, de los mediums es algo muy actual. Pese a que Henry Louis Mencken existió de verdad y fue un azote de los farsantes (entre otras cosas), la novela no pretende ser algo tan duro, sino una crítica perfecta, divertida y mordaz sobre las pseudociencias y lo que le rodea. Connie Willis tiene un fino humor, pero sabe de la seriedad del tema, y es capaz de retratarlo. Además, se permite el lujo de hablar también sobre los actores de Hollywood y todo lo que se mueve a su alrededor.

Pero lo mejor de todo, sin duda, es la paradoja central, que da mucho juego en manos de Willis. ¿Cómo el espíritu de un escéptico recalcitrante puede desenmascarar a una farsante por medio de canalizarse a través de ella misma...dado que el hecho de que se manifieste niega que sea una farsante?. Willis tiene verdaderos momentos brillantes tratando de demostrar una cosa y la otra, juega con la duda de si será una farsante total, o en realidad si que se está produciendo la canalización. Todo un acierto.

Cómo decía, todo el libro tiene un tono burlón muy de la SF, sin quitarle hierro al asunto. El panorama que muestra constantemente es aterrador, dado que efectivamente nos cuenta como actúan hoy en día estos farsantes...y no hay que ir muy lejos para verlo.
Otra de las cosas que enganchan, es la relación que se establece inmediatamente entra los protagonistas, que ayuda a seguir la trama. El juego de ingenio por desenmascarar se torna cada vez más intrincado, luchando, como decía, con la duda continua entre la falsedad o la verdad. Además, dado que es una novela corta, se lee en un verbo.

En fin, una novela de SF preciosa, ideal para escépticos, como crítica social y como manual de malas artes de los titiriteros que engañan todos los días a cientos de miles de ricos (y no tan ricos) con sus mentiras.

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