miércoles, febrero 01, 2012

Hugo: "La Reina del Aire y la Oscuridad"

Premio Hugo a la mejor novela corta de 1972, para nada menos que Poul Anderson, un autor que compartió edad dorada con Greg Bear y con el mítico John W. Campbell. Ciencia Ficción pura y dura, de aventuras y de descubrimiento. Una novela corta que destila lo más tradicional de la SF, teniendo en cuenta que ya han pasado 40 años de la misma, es una pequeña maravilla.

La historia sería la siguiente:  "En un remoto y despoblado planeta, que los humanos están colonizando, con dificultades dado sus características climáticas, geológicas y en general algo diferentes a otros planetas  habitados por el hombre, un detective privado especialista en cuestiones extraterráqueas, ayudará a una madre en la búsqueda de su hijo. Este ha desaparecido de un campamento, probablemente robado o raptado por unas criaturas que acechan desde el paisaje, escondidas tras un velo de superstición y leyenda, que son desconocidos aún para el hombre.".

"La reina del Aire y la Oscuridad" parte de un misterio. El autor nos propone, desde el punto de vista del protagonista (el detective) realizar el descubrimiento del misterio. Este, está muy bien explicado, jugando con la fábula inicial, muy típica de la SF, hasta el final, sorprendente. El protagonista es un detective muy científico (muy a lo Sherlock, incluso fuma en pipa), que quiere refutar el hecho de unas creencias en la místico, en las leyendas. A través de la historia de la mujer, y como no, de la tecnología de la que se rodéa (campos de fuerza, armas, detectores, etc.) logra desentrampar la leyenda.

Pero cuando estamos ante un gran libro, nos damos cuenta por pequeños pero importantes detalles. Los personajes secundarios, los seres extraterrestres son magníficos. Están magníficamente dibujados, incluso la enigmática Reina que da título al libro. En unas pocas frases, destila todo el contenido del personaje.

Siendo SF tradicional no puede faltar los mensajes. Ecología, conflicto entre civilizaciones, racionalización de las creencias, creen en la tecnología, y todo lo que destila la Sf de los años 70, incluido el acercamiento entre especies distintas, tan importante aquellos años. Poul Anderson, además, juega con canciones populares, con la idea de que pueden provenir de realidades que compartimos sin saber, con otros.

El libro tiene pasajes muy bellos, que por si mismos serían pequeños relatos magníficos. La primera presentación de los seres extraños, el poema de Evlin que es magnífico y como no, la escena del rapto de la propia mujer, que acaba viviendo una ilusión de hablar con su marido ya enterrado, es, de verdad, de antología.

En fin, una pequeña joya, de las que nos tiene acostumbrado el premio Hugo. Una novela corta que se lee con fruición y que permite viajar a la SF más académica y tradicional, a la de los años 70.

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