lunes, abril 16, 2012

The Girl with the Dragon Tattoo

Película del fin de semana. Para aclarar, me refiero a la película "The Girl with the Dragon Tattoo" del director David Fincher  protagonizada por Daniel Craig y por Rooney Mara. Que conste que no he leído las novelas del escritor Stieg Larsson, y visto lo visto, no las leeré. No las había leído dado que no me suelen atraer las novelas que en general se ensalzan y se ponen como best-seller de la noche a la mañana, todo el mundo dice que las ha leído, que son cojonudas, pero que luego, cuando lees opiniones de personas de las que te fías, te cuentan que no es para tanto. Pues bien, después de ver la cinta basada en los libros, aún me interesa menos, ya que la historia me parece sosa y plana, y cien veces vista o leída. Hemos visto cienes de serial killers, cienes de periodistas/escritores/loquesea metidos a detectives, y cada cual a su manera. Pero, desde "El Silencio de los Corderos" (tanto libro como peli) no hay mucho original que alabar.

Y la película no está mal. Aburrida NO es, pero al final, tras 150 minutos, tienes la sensación de que no ha contado mucho, que ya lo sabías todo (el que no acierte la trama, lo siento, pero tiene que mejorar sus dotes de observación e imaginación) y que se podía haber contado en 30 minutos, o 42, como una serie. Por poner una comparación, los 90 minutos de cualquiera de los 6 episodios de la serie "Sherlock" de la BBC, le da mil vueltas a la película en guión y saber contar una historia.

La peli cuenta lo siguiente: "El periodista de investigación de la revista Millenium Mikael Blomkvist (Daniel Craiges condenado a pagar 600.000€ por un reportaje falso sobre un magnate. Ha sido engañado y no tiene pruebas, pese a que sabe que tiene razón. Para escapar del mundo por un tiempo, acepta el encargo de Henrik Vanger (Christopher Plummer) para investigar lo que ocurrió hace 40 años con una de sus sobrinas, que desapareció de la noche a la mañana sin dejar rastro y no se sabe nada. El señor Vanger ha dedicado su vida a investigar, sin resultados, pero confía en la intuición y capacidades de Blomkvist para encontrar lo que él no pudo. Además, Blomkvist contará con la ayuda de la increíble y extraña Lisbeth Salander (Rooney Mara), experta en buscar información, asaltar equipos informáticos y muchas cosas más. La familia Vanger es muy curiosa, y ambos dos se dedicarán a sacar la mierda y los secretos de la misma."

Pues bien, la cinta se pierde en búsquedas de información, en misteriosas fotografía, diálogos increíbles, escenas de violaciones y sexo innecesarias, increíbles y bastante de mal gusto, así como otras fobias y filias de la Salander. Personaje estrella, pero demasiado llevado al límite y exagerado, que hace que por caricaturesca, a veces, resulte insoportable e increíble. 

Y eso, que una vez más, la hemos visto en versión original. Sigue siendo una delicia escuchar a Craig y ver su actuación, intentando hacer de este Blomkvist un personaje interesante, pero es que el guión es tan soso para con él, y le pone unos diálogos tan estúpidos, que no hay mucho que hacer. Lo mismo le pasa a Mara, que ni bien ni mal, ni fu ni fa, su personaje está tan ocultado entre las estridentes tendencias y psique de Salander que da igual lo que haga. Sólo Plummer saca petróleo, haciendo que el soso magnate tenga gracia y sea lo mejor, cuando presenta a la excéntrica familia que preside.

La cinta, sobre todo el guión, fracasa en la intención de motivar en el espectador las ganas de la investigación de Blomkvist. Fracasa en hacer interesantes los personajes, sobre todo el de Salander, que no sabemos que tiene que ver con todo esto, que es expuesta a situaciones límite ridiculas, y que encima no explota la inteligencia de la chica, ni sus dotes. En el fondo no es más que un guiñapo en manos del guión. Ora te pongo como virgen excelsa, ora te pongo como una ninfómana, ora eres una experta en armas, ora te dejas humillar, etc. 

Y es una pena, como decía al principio la cinta no aburre, tiene un montaje y una edición impecable, igual que por momentos la dirección, que Fincher no es manco. El diseño de producción es impecable, como la música y la ambientación. Pero el resultado es nefasto, lastrado por el ir y venir de personaje con diálogos absurdos (la cena en casa de Martin Vanger es para ponerla en las escuelas de Cine sobre lo que NO se debe hacer con un diálogo), con apariciones de miembros de la familia (en el pasado y en el presente) que dejan al espectador perdido.

En fin, una cinta para pasar el rato (largo, ojo que son más de 150 minutos) pero que no aporta nada a ninguno de los géneros que toca, que por momentos es aburrida, y cuyos personajes se distancian y se hacen fríos, cual Suecia.

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