lunes, julio 30, 2012

La Piel que Habito

La película del fin de semana ha sido la última de  Pedro Almodóvar, "La Piel que Habito". La verdad es que no soy un acérrimo del director español, tiene títulos muy buenos ("Mujeres..", "La Mala Educación" por ejemplo), y otros que para mi gusto son pésimos ("Volver", "Kika", por poner unos ejemplos). Esta "La Piel que Habito" es un ejemplo de ambos casos. Un planteamiento acertado, unas interpretaciones sensacionales, una puesta en escena bárbara, pero con momentos aburridos, con algunas escenas sobrantes y sobre todo con un gusto de que podía haber sido mucho mejor, y sin embargo se ha arruinado por las ansias de hacerlo todo tan diferente....

"La Piel que Habito" cuenta lo siguiente, tratando de destrozar lo mínimo las sorpresas del guión: "Estamos en Toledo, dónde el prestigioso médico e investigador Robert Ledgard (Antonio Banderas) tiene su mansión. Robert ha tenido éxito creando una piel sintética capaz de resistir al fuego y a picaduras de mosquitos. Su uso podría salvar muchísimas vidas, pero de momento sólo ha experimentado en ratones. Aunque sus colegas no le creen, ya que piensan que es capaz de experimentar en humanos, y por ello, el director del proyecto se lo cancela. Pero descubrimos que en su mansión tiene secuestrada a una jóven, Vera (Elena Anaya), con la ayuda de su empleada Marilia (Marisa Paredes)".

Y hasta ahí podemos contar. La película es mucho más de lo que parece. Hay mucho gato encerrado y Almodovar juega ESPLÉNDIDAMENTE con la historia y sobre todo con los flashbacks, que hay varios. Todo ello para embrollar el argumento, mezclar las pasiones y los odios y liarla parda. Cómo digo, lo hace bien, por un lado, pero mal por otro. Tenemos escenas muy buenas (pena que no pueda decir cuales sin destripar todo) pero tenemos momentos bochornosos, confesión final incluida, que me parece ridícula escena.

Cómo decía las interpretaciones son muy buenas. Banderas es un médico que no se detiene ante nada ni nadie. Cruel, duro y sin concesiones. Quizá en algunos momentos, por culpa de algunas escenas en las que no cuadra que se haya enamorado así, su personaje resulta más vulnerable (y de hecho lo será) de lo que debería, y pierde fuerza. Elena Anaya está correcta, tiene buenos momentos, pero algunos más flojos. Si es cierto que es la dueña de que nos creamos la transformación que sufre su personaje, pero flojea como el personaje de Banderas (cómo todos diría yo) ya que Almodovar la lleva al extremo en el final, y ahí no da la talla. Eso si, enseñas las tetas (que las tiene bien puestas) y sirve de aliciente al filme, como no podía ser menos. La Paredes está correcta, sin más. Y quién me ha gustado es Jan Cornet que quizá tenga el papel más difícil y lo hace mucho mejor de lo que parece.

Lo que más me fastidia es que el filme cuando navega por la intriga, el thriller psicológico, hasta el terror y el cine negro va muy bien. Pero cuando Almodovar lo quiere llevar al terreno pasional, al triángulo (o cuarteto, o quinteto o yo que sé) amoroso la lía, y a la comedia (esa que parece no saber hacer otra cosa) y lo siento, pero la caga. Cuando trata de justificar el enamoramiento del Banderas, cuando trata de quitarle "hierro" al asunto de Vicent (y hasta ahí puedo leer) y cuando trata de hacer más buenos a los malos (todos son malos) lo hace mal. Cuando inserta escenas graciosas, dentro de la atmósfera de terror, lo hace mal. La cinta no funciona y precipita escenas absurdas, momentos absurdos y desenlaces absurdos, sólo coherentes con la pasión (y nunca mejor dicho) de Almodovar por querer hacer algo diferente. Mal. Si se hubiera ceñido a los primeros minutos (que tiene momentos EXCEPCIONALES, con ese cirujano en plan CSI, perfectos, asépticos y magistrales), a unos géneros concretos (thriller, terror, etc...) podría haber sido la leche...

En fin, una pena. La sensación de aburrimiento en algunos momentos es difícil de olvidar, pese a un buen planteamiento y una factura (actores y dirección) impecables. La cinta podría haber sido fantástica, pero se queda en una anécdota, tetas de la Anaya incluidas.

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