miércoles, diciembre 26, 2012

Savages

Hace unos años, ir a ver una película de Oliver Stone era algo emocionante. Por muchas razones. Te podía salir un peliculón como "Natural Born Killers" o "JFK", películas impresionantes a la par que raras como "U-Turn, giro al infierno (U Turn)" o " Un domingo cualquiera". Y luego películas tan impresionantes por muchas razones como "Nixon", "Platoon" y un largo etc. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, Stone se dedica a ser un director más. Si, con un toque misterioso, duro y frío a veces, pero sin la chispa de la genialidad que tuvo. Me refiero a "W", "World Trade Center", "Al Sur de la Frontera", la inefable "Wall Street 2" y por supuesto a esta "Savages" que vimos el pasado fin de semana.

"Savages" va de lo siguiente: "Cuenta la historia de Chon (Taylor Kitsch) y Ben (Aaron Johnson). Son dos cultivadores de Cannabis (aka marihuana) en California, en Laguna Beach donde es legal hacerlo y venderlo por los cauces legales. Aunque obviamente su negocio también tiene una parte ilegal, la de venta a otros territorios, estados y países dónde no es legal. Ben y Chon son muy amigos, lo comparten todo, hasta la novia, la increíble O (Blake Lively). Un cartel mexicano dirigido por Elena (Salma Hayek) ha puesto su punto de mira en ellos tres para expandir el negocio. El cartel tiene unas normas muy duras, y el trío no está por la labor de pasar por el aro".

La cinta es caótica. Se mueve por un estilo de narración deudor (imagino, ya que no he leído la novela de Don Winslow) del libro en el que está basado. Además el autor del libro ha colaborado en la escritura del guión, por lo que más razón. Pero aún así, Stone no sabe poner mesura y medida a lo que cuenta, y es como  si soltara la narración de manera cruda y brutal. Además, algo que parecía bucólico y pastoril, de repente se torna brutal, duro y sin concesiones. Hay muertes, sangre, gente quemada, etc. Y pese a que Stone debería ser un líder nato en estas cosas, se le va de las manos increíblemente. Nada de lo que cuenta en cuanto se desmadran las cosas con los protagonistas es creíble, y empieza una escalada que no puede parar.

Además el final es raro. Tiene dos finales. Ese que sería el lógica y luego va, y lo cambia. Y tenemos el final irreal, el bonito y tal. Y queda fatal, no cuadra nada. Después de muchos minutos descarnados de venganza sobre venganza, de matar por matar, que todo acabe de otra forma. 

Las actuaciones son lamentables. El trío no tiene ni pies ni cabeza ni encajan (nunca mejor dicho) unos con otros. El ambiente Jamaicano Marley del principio no encaja. No hay química entre los protagonistas, no cuela que hagan tríos y que se lleven tan bien. La prota (Blake Lively) debería destilar más sensualidad y en realidad no es más que un florero y como decía el Kitsch y el Johnson no actúan. Los únicos que saben lo que hacen son la Hayek y Benicio del Toro (en el mejor papel sobre el guión) y sacan petróleo de dónde no había nada. También John Travolta está muy bien, pero es que su personaje parece que no tenga nada que ver con el resto, y así cualquiera. Pero el resto, para olvidar.

En fin, una cinta del montón pese a estar firmada por Stone. Una historia que no engancha, que no cuaja, que no cuenta nada interesante y que encima está desastrosamente terminada. Una pena, un nuevo fracaso de Oliver Stone.

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