lunes, febrero 04, 2013

Lincoln

Han sido casi dos horas y media de película, que a buen seguro volveré a ver (varias veces) en cuanto me haga con una versión en DVD, pero la sensación es que han pasado volando. Esos 150 minutos han sido MAGNÍFICOS, sencillamente emocionantes y BRILLANTES. Hoy en día, no conozco un cineasta, un director, que sea más fiel a si mismo, que sea capaz de contar (con maestría) lo que le interesa sin dejar de ser él mismo en cada secuencia. Resumiendo la crítica, como ya hice en tuiter, un maestro que es capaz que un pedazo de historia de un pueblo que ni nos va ni nos viene, TE EMOCIONE, te haga sentir júbilo y alegría, pena y desolación, y que vivas la votación de una enmienda a una constitución que no es la tuya, como si te fuera la vida en ello, es que es un PUTO GENIO sin parangón

El argumento de "Lincoln" sería: "Asistimos a los últimos compases de la guerra de independencia de USA. Abraham Lincoln recientemente reelegido como Presidente quiere aprobar, a toda costa, la 13ª enmienda a la Constitución, la que en la práctica abolirá la esclavitud. Asistimos pues a unos acontecimientos cruciales en la guerra y en el devenir de los Estados Unidos, sin olvidar que seremos testigos desde la propia vida, pública y personal, del presidente."

Lo primero es que es UNA PELÍCULA. Igual que ocurriera con "La Lista de Schindler" o "Munich", asistimos a un pedazo de historia según Spierlberg. Me da igual si las cosas ocurrieron así o no, me da igual si Lincoln era así o no. Igual que me creí la historia de Abagnale en "Catch Me If you Can", o la historia de Navorski en "La Terminal", o tantas otras, aquí me creo que Lincoln podría haber sido así. Lo que vemos, producto de un genial guión de  y  (autor del libro principal sobre el que está basado) es un DRAMA, de proporciones considerables. Pero es un drama contado con la magistral mano de Spielberg para envolver una historia en muchas. El drama está envuelto en "thriller" político, en un relato de guerra y en un alegato político. Si, totalmente político, como no podía ser menos al hablar de Lincoln.

La trama principal es la aprobación de la 13ª enmienda, pero además tenemos el drama de la guerra, el drama personal de Lincoln y su esposa. Cómo decía, son cosas que nos resultan ajenas, lejanas. Aquí no sabemos (mejor dicho, la gente en general no lo sabía) quién era Thaddeus Stevens o lo que supuso Ulysses S. Grant (que llegó a ser Presidente). Y sin embargo Spielberg es capaz, durante 150 minutos, de que todo eso NOS EMOCIONE. Lo vivamos como si fuera verdad, como si fuera un pedazo de nuestra pasada historia. Consigue que nos metamos de lleno en la conspiración y tramas políticas, y que contemos los votos a favor de la enmienda para saber si se aprueba o no. Eso es la magia de alguien que sabe contar las cosas visualmente de manera magistral.

Y por encima de todo está la figura de Lincoln y de Daniel Day-Lewis. Me ha pasado como con Superman y Reeve (lo podéis leer aquí). Desde ahora, pensar en Lincoln evocará a Day-Lewis. Esta  interpretación es tan impresionante que nadie duda que ganará su tercer Oscar y todos los premios que le pongan por delante. El actor británico se mete en la piel del personaje y se pierde en él, SE FUNDE. Hay una entrega TOTAL, y ya desde la IMPRESIONANTE primera escena hablando con los soldados, consigue que él mismo desaparezca y solo vemos y escuchamos a Lincoln. De hecho, en la escena final, triste escena final, asistimos al adios del Presidente, y no del actor. Day-Lewis y Spielberg consiguen que el retrato sea formidable y total. Pero aquí no queda la cosa. Tommy Lee Jones está genial, en el retórico Thaddeus Stevens, haciendo un fiero personaje abolicionista y con retrato final dulce y melancólico, como no podía ser menos en manos de Spielberg. Sally Field magnífica como la esposa y con un relieve emocional notable y sorprendente (de lo mejor del guión de Kushner) que Spielberg saca partido en cada escena, sobre todo en esa recepción dónde le da sopas con honda en un duelo de interpretación con Lee Jones. Y también un casi irreconocible James Spader lo hace de cine, liderando al trío cómico que no podía faltar (lo de humor, digo) en una cinta de Steven Spielberg.

El ritmo es endiablado. Los 150 minutos podrían resultar mortales, pero la mano de Spielberg para llevarnos a la guerra (en un inicio brutal, pero más adelante con ese paseo de Lincoln tras una batalla), a la votación, al dormitorio de Lincoln, etc. lo hace liviano y ameno todo el rato. Cómo digo, un ritmo fluido que te atrapa y te lleva, con brillantez, de un lado para otro, desde el drama, la desolación, a la alegría o al humos (el trío capitaneado por Spader es genial).

Y poco importa que sepamos como va a acabar todo, lo importante es el CAMINO. Los recursos usados por Spielberg, a través de imágenes que perdurarán en la memoria consiguen elevar a épico cada momento, sobre todo, como decía más arriba, el de la votación. Asistimos frenéticos a un momento clave, dónde un simple votación es seguida con emoción. Con giros de guión y acciones paralelas (en la Casa Blanca y en el Frente) que lo dotan de maestría épica, donde como espectadores caemos engatusados por Spielberg y celebramos como nuestra victoria personal la de Lincoln. Incluso el "Discurso de Gettysburg", duro, sencillo y directo, en manos de Spielberg toma un cariz de emotivo cierre a un personaje clave.

La fuerza de las imágenes de Spielberg es brutal. Sólo el uso que hace de la manera de caminar o la manera de levantarse (y la envergadura de Lincoln/Day-Lewis) es magistral. Pero Spielberg es que sabe contar las cosas. En el desenlace, en ese momento clave del asesinato de Lincoln, Steven Spielberg lo cuenta a su manera. Nos engaña. Nos lleva a un teatro, que no sabremos que no es el Ford. Si no que nos cuenta el momento dramático por medio de un niño. A través de sus ojos, de sus gritos y de su conocimiento. Genial.

Y no quiero dejar pasar el trabajo, una vez más, admirable, brillante y magistral de Janusz Kaminski, iluminando hábilmente todas las escenas, otorgando un aire sombrío y poderoso a todos los contraluces de la película. Kaminski ha tenido que luchar contra una iluminación de interiores que debió ser una pesadilla, pero es que los exteriores, o bien muy iluminados a plena luz del día o jugando con las sombras tampoco han debido ser fáciles. Spielberg juega con la figura de Lincoln, sobre todo con su cara, con los claros y oscuros, con iluminarla a medias, etc. Y Janusz tiene que dotarle a Steven de eso, y lo hace magistralmente. Sólo para la fotografía de la primera batalla, o bien de cuando Lincoln habla con los soldados la cinta ya merece el visionado. Pero es que, escenas que son pura maravilla fotográfica como esa en la que Lincoln se marcha de la Casa Blanca al final, son bellísimas por si misma.

En fin, una obra de arte. Una cinta maravillosa. El Cine hecho arte de transmitir sentimientos y emociones a través de una maravillosas imágenes, de secuencias duras y sin concesiones, de momentos brillantes, de discursos emotivos, de ritmo fluido y excelso. En resumen, de CINE con mayúsculas, de imágenes emocionantes y sentimientos.

2 comentarios:

Asier dijo...

La empecé a ver el otro día en inglés... la tuve que parar y dejar para un día que esté más despejado porque la peli es buena y mi inglés no TANTO. Tiene muy buena pinta. Por cierto ¿tú la viste en V.O.?
Lo dicho, pendiente de ver.

Moisés Montero dijo...

Hola Asier.
Gracias por comentar.
No, no la vi en VOSE. La vi en pantalla grande en el cine, desgraciadamente doblada...

Saludos