lunes, diciembre 16, 2013

Daredevil: Born Again

El fin de semana me deleité con un pedazo de cómic del genial Frank Miller. Aunque para ser precisos, este gran cómic no sería lo mismo sin David Mazzucchelli que tiene en la parte del dibujante un gran trabajo. De hecho, tal y como comentó quién me lo recomendó (una vez más, gracias Pablo) el dibujo podría echar para atrás a lectores más acostumbrados al dibujo actual (a un por ejemplo Marini, o un Corben). Sin embargo, este dibujo muy de los 80s, o incluso de antes, es una preciosidad en simbiosis con el argumento y la historia de Miller. Es sin duda, otro cómic "must read" aunque no sepas quién es Daredevil, ni nada de su universo.

Born Again tendría el siguiente argumento: "Asistimos al descenso a los infiernos de Matt Murdock, el abogado ciego que además es Daredevil. El temible Kingpin se encarga de arruinar la vida de Matt, destruyendo todo lo que él creía, toda su vida. Sin embargo Matt no se rinde, y lucha para reconstruir su vida, si es que es ya posible".

Lo primero es que es un cómic de 1986. Son 7 números (unas 175 páginas) y se trata de una revisión del personaje que de hecho hizo famoso a Fran Miller. Pero es una revisión ya con un bagaje importante.

Lo siguiente importante, o lo más importante es que olvídate, no es un cómic de Daredevil. No. Ni siquiera es un cómic de Matt Murdock. No. Es un cómic sobre Kingpin. Sobre la maldad. Vale. A Frank Miller le encanta la violencia y el mal. Lo ha demostrado n veces. Pero en este cómic lo representa como nadie. Kingpin es el absoluto dominador de las viñetas, y no lo digo por su porte extraordinariamente grande. No. Lo digo por la facilidad que tiene de destruir la vida de Murdock (cuando se lo ponen en bandeja dándole la identidad secreta) y de cuantos le rodean. Es el mal personificado, con que facilidad mandar matar a personas inocentes mientras lucha y destroza a unos oponentes en un entrenamiento de artes marciales. Es un puto asesino loco, dueño y señor del crimen.

Es que Kingpin no es un malo cualquiera. Es un genio del crimen. No mata a Matt directamente, ni manda secuaces a su casa a por él. No. Kingpin es un Corleone, es un criminal a la vieja usanza. Quiere destruirlo, quiere quitarle todo lo que es, su casa, sus amigos, su trabajo, su reputación, etc. Lenta y de manera muy muy fría, lo va haciendo, hasta que asesta el golpe mortal. Murdock, Matt, es decir, Daredevil, ese "hombre sin miedo" acabará roto, muerto emocionalmente, perdido. Y ahí lo remata Kingpin. Es sencillamente, acojonante.

Otra de las cosas impresionantes es la capacidad para empezar una historia. Miller nos sitúa en la primera página en el momento en que Karen Page revela la identidad de Murdock/Daredevil. Algo que en cualquier cómic de súper héroes es sagrado, la identidad secreta, aquí se usa rápidamente para montar todo el lío. Impresionante.

Y luego como decía arriba, está el dibujo. Espléndido dibujo clásico, claro, sin nada que sobre. Muy expresivo y gráfico, con un colorido que salta a la vista. Hay escenas preciosas, como ese Daredevil enfurecido que descontrolado pierde los papeles matando y preguntando por Matt Murdock. Y luego la dupla de guionista y dibujante nos regala una "piedad" preciosa. moderna, sin duda el icono de las historias del personaje.

En fin, un cómic de caída y resurgimiento de un personaje como nunca se ha escrito, con crudeza, visceral y con un realismo precioso. De verdad, hay que leerlo.

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