viernes, marzo 07, 2014

Cómic: Blacksad 4: El Infierno, el Silencio

En noviembre de 2007 descubrí este magnífico cómic creado y desarrollado por Juan Díaz Canales como guionista y Juanjo Guarnido como dibujante. Os lo conté en "Blacksad". Compré los tres primeros volúmenes (entonces eran los tres únicos volúmenes) y lo acabé en enero de 2008 como os conté aquí. Hace unos días, en una visita sin importancia a la FNAC descubrí que había dos volúmenes nuevos, el 4 y el 5 (este último conocido como "Amarillo"). No dudé en hacerme con ellos para completar la saga. Y este pasado fin de semana pude disfrutar del cuarto volumen: "El Infierno, el Silencio".

Para leer Blacksad hace falta calma. No es un cómic para leer corriendo en un aeropuerto o en el autobús, no. Lo digo así, ya que es un señor cómic. Es una belleza, es una maravilla, y se merece estar cómodo en tu mejor sofá, tranquilo, sin alboroto de por medio. De verdad. Además tenía ganas de reencontrar al personaje de John Blacksad, ese detective que se las sabe todas, oscuro, intrigante, y con un honor por encima de todo.

En esta entrega, el argumento sería: "Blacksad es contratado por Fausto Lachapelle, un productor de musica jazz afectado por el cancer, para que encuentre a Sebastian "little hand" Flecher, un talentoso músico adicto a la heroina que se caracteriza por que su brazo derecho es significtivamente más corto que el izquierdo, que ha desaparecido misteriosamente abandonando a su mujer embarazada."

No voy a volver a decir lo que ya dije en su día del dibujo de Guarnido. Es maravilloso. El dibujo es sobrio. Elegante. Oscuro por momentos pero detallista a más no poder. Y colorido. Sobre que los protagonistas sean animales antropomórficos, tampoco. Es una cuestión muy propia llevada a casi la perfección por Juan Díaz Canales. 

De esta entrega que, sin yo saberlo de antemano, se desarrolla en mi querida New Orleans, con el Jazz como lev motiv, sólo se pueden decir cosas buenas, como que es una historia dura, sin concesiones, dónde se mezcla el pasado con el presente, el odio con la venganza, el vudú propio de esa zona de USA, y la música, el jazz. Blacksad se ve envuelto, as usual, en una historia que no es lo que parece a primera vista. Debe encontrar a un músico yonki que es un genio al piano, pero como siempre, no se trata de eso. 


El cómic tiene momentos brillantes, como esos flashbacks de la historia del músico. De hecho, la acción no es lineal, en absoluto. Tenemos varios saltos a lo largo del cómic que la hacen muy interesante. Y como decía, la ambientación es simplemente magistral, en pleno Mardi-Grass en mi querida ciudad de Luisiana. New Orleans, decadente y brillante a la vez, luce fenomenal, casi como un personaje más.

En fin, una delicia de cómic. Una maravilla en todos los aspectos. Un cuarto volumen que merece la pena leer, y disfrutar en todas sus páginas. Simplemente Blacksad.

No hay comentarios: