lunes, marzo 24, 2014

Rush

Qué pena no haberla visto en el cine. Vale, la he visto en HD y en versión original en una tele de grandes dimensiones, pero ESTA MARAVILLA era para haberla visto en el cine. El resumen que puedo hacer de la crítica que escribiré a continuación es que "Rush" es magnífica, preciosa, emotiva, llena de acción y emoción. Bien hecha y magníficamente interpretada. Es una soberbia lección de cine.

El argumento de "Rush" es bien sencillo: "Asistimos a la lucha encarnizada entre James Hunt y Niki Lauda. Desde 1970 cuando se enfrentaron en la fómrula 3000 hasta aquella fatídica temporada de 1976. Dos formas de entender las carreras frente a frente".

La cinta pivota en dos personajes EXCELENTES. El guión y la narración están pensados para mostrarnos dos formas de ser y de entender la vida muy diferentes. Hunt y Lauda son como la noche y el día pero tienen algo en común, son ganadores y quieren ser el mejor. Nos los presentan así, y así se desarrolla durante todo el film. No hay un bueno y un malo, hay dos caminos para lo mismo. Esto es esencialmente UN ACIERTO en "Rush". Pero esto no serviría de nada en guión y narración si no estuviera asentado en DOS INTERPRETACIONES MAGNÍFICAS.

Chris Hemsworth demuestra que es mucho más que un tipo musculado con un martillo. Tiene un registro chulesco pero emotivo. Afectado y doloroso, y con una representación de la chulería inglesa que asusta. Hasta el acento es precioso (y difícil). Y luego está Daniel Brühl. Carismático, duro y sin concesiones. También chulo pero de una manera alemana. También con un acento increíble, y con escenas cómicas (en alemán con los periodistas de su país) que equilibran su interpretación. Por razones obvias y calientes, tiene los momentos más drmáticos, TRASMITIENDO LA DETERMINACIÓN DE LAUDA (la que tuvo el real para volver a competir, a luchar, sólo 42 días después del brutal accidente) de una manera magistral. La composición de Lauda por parte de Brühl es fascinante. De verdad, no entiendo como este tío por esta interpretación no tiene globos de oro y un óscar en el baño de su casa...

Y luego está la mano de Ron Howard en el ritmo. Es una película sobre dos egos, sobre dos perfiles, pero es una obra sobre fórmula 1. Precísamente ahora cuando la F1 está de capa caída (y no lo digo yo, no hay más que ver como están los circuitos y las trasmisiones de tv) esta cinta recupera LA ÉPICA DE LAS CARRERAS, LA PASIÓN y el ESPÍRITU DE LUCHA y tal vez de locura de arriesgar la vida por nada de los años 70. Es muy emotiva, llena de acción y de tensión, y con un ritmo endiablado.

La cinta es como un fórmula 1 en si mismo, una máquina de correr, un engranaje. En si misma es una alegoría a la velocidad y al riesgo, donde el ritmo es trepidante y no decae jamás, manteniendo este temperamento acelerado tanto en las escenas de ACCIÓN ESPECTACULARES (la fatídica carrera de Nurburgring 1976 como la última en Japón son "set pieces" PERFECTAS) como en las que no lo son. La velocidad está impresa en todo, por ejemplo en la "mágica" recuperación de Lauda, en la luna de miel, o en esa sencilla pieza dónde una desconocida incita al calculador Lauda a correr con un coche de calle por las carreteras italianas. Todo perfectamente engrasado.

"Rush" además es técnicamente impresionante. La banda sonora de Zimmer está en perfecta sintonia con la acción. La filmación de las carreras es innovadora y muy realista y en todo momento sabemos que está pasando y como. Ademas Howard se permite el lujo de utilizar recursos muy buenos, como montajes con paralelismos (enfrentando a las novias), los resúmenes de las carreras, la voz en off de cada uno de los personajes principales, o usando a los reportaros de televisión de la época para hacer más épica la acción. También el diseño de producción es precioso, realista a más no poder y sorprendentemente efectivo. Nos trasladamos sin ningún tipo de duda a 1976, a la fórmula 1 de 1976.

Mención especial para el epílogo dónde se mezclan imágenes reales de los personajes con la ficción. Por un lado para ver lo ciertamente que se ha conseguido recrear la realidad y que la ficción no sea tal. Y además es que el resumen emotivo que hace Lauda de su relación con Hunt hace aún más épica la cinta. Maravillo.

En fin, una cinta épica, maravillosa. Brutalmente dura, efectiva y real. Una mezcla de dramatismo y heroicidad encarnado en dos personajes tan antagónicos como necesarios el uno para el otro. Una belleza visual y artística, tanto para el cine como para la historia de la fórmula 1 en si misma. Para no perdérsela.

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